El resultado de la primera vuelta electoral en Argentina abrió “la posibilidad de una modificación muy significativa y profunda de la política exterior” de ese país, afirmó el analista político Sergio Berensztein.
El resultado de la primera vuelta electoral en Argentina abrió “la posibilidad de una modificación muy significativa y profunda de la política exterior” de ese país, afirmó el analista político Sergio Berensztein.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA juicio de este doctor en Ciencia Política por la Universidad de North Carolina en Chapel Hill y observador destacado de la realidad argentina, ese cambio podría afectar especialmente al Mercosur.
A continuación, extractos del diálogo que Berensztein mantuvo con Búsqueda.
—¿Qué lectura hace de los resultados del domingo?
—Esto tiene múltiples consecuencias en Argentina y en la región.
—¿Cuáles son a nivel doméstico?
—En Argentina la Constitución requiere que haya fuerzas equivalentes para que los mecanismos de pesos y contrapesos tengan sentido. De lo contrario nadie se controla a sí mismo, sobre todo con partidos personalistas, con una Presidencia que tiende a acumular demasiado poder. Ahora, la posibilidad de alternancia y controles efectivos modera mucho las actitudes más depredadoras de los líderes.
—¿Y a nivel regional?
—A partir de este momento Argentina tiene posibilidades de salir de esa tendencia al populismo autoritario que tenemos en América Latina, en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, que tenía a la Argentina como un socio. Y (tiene posibilidades) de volver a una ruta más democrática, con consensos sobre política económica, social, etcétera, mucho más parecida a Uruguay y Brasil. Desde el punto de vista geopolítico esto tiene una connotación muy singular, actúa en el continente de otra forma y queda mejor organizado.
—¿Cómo es eso?
—Hay algunos países como México, Colombia, Perú y Chile más vinculados al libre comercio y metidos en una lógica de apertura comercial y globalización de forma más efectiva. Ahora, hay un conjunto de países aquí nomás, Uruguay, Brasil y la Argentina, que buscan otro consenso más socialdemócrata: altas tasas de recaudación con economías un poco más cerradas y mayor proteccionismo en algunos segmentos pero con intención de avanzar. Y después quedan todavía los países de la región que siguen experimentando e incluso profundizando: Evo (Morales, presidente de Bolivia) puede reformar la Constitución para reelegirse nuevamente, (el ecuatoriano Rafael) Correa también habla de reformar la Constitución, Venezuela que es un caos. Y Paraguay por sus características y tamaño está más orientado hacia Brasil y Argentina.
—¿Este análisis vale incluso para un triunfo del oficialista Scioli en Argentina o es solo para el caso de que Macri llegue a la Presidencia?
—Por supuesto si Macri gana, este giro de la Argentina va a ser más pronunciado. Pero aun si gana Scioli, el voto de la sociedad el domingo pasado fue muy contundente: dos tercios de los argentinos le dijeron “no” a este modelo. (El candidato que salió tercero, Sergio) Massa no propone ese modelo y las fuerzas minoritarias tampoco. Conociéndolo a Scioli, tampoco lo propone: está muy mimetizado ahora con el oficialismo por una cuestión más bien táctica. Pero indudablemente estamos ante la posibilidad de una modificación muy significativa y profunda de la política exterior argentina, de que la región repiense los mecanismos de integración que están tan desgastados, en particular el Mercosur, con espíritu no tan confrontativo sino mucho más asociativo y cooperativo, tratando de focalizar en problemas y no en ideología.
—¿Esto incluye la posibilidad de que Argentina negocie un acuerdo con los acreedores de deuda impaga?
—Es inevitable que Argentina de una vez termine este conflicto. Argentina perdió el juicio en Nueva York y también perdió en su apelación a la Corte Suprema. Uno puede sentarse ahí y negociar con la otra parte, tratar de llegar a un acuerdo en la forma de pago. Lamentablemente eso se hizo mal, hace ya mucho tiempo, y ahora lo que hay que lograr es que Argentina regrese rápidamente a los mercados voluntarios de financiamiento y levante las restricciones a los movimientos de capitales para volver a ser un país emergente. Recordemos que Argentina es un país de frontera y esa categoría impide que esté dentro del flujo de financiamiento de fondos y de inversores que no quieren tomar el riesgo de invertir en un país de frontera. Para que Argentina vuelva a normalizar esto es fundamental. Y tanto Scioli, que lo ha manifestado él y a través de gobernadores importantes como el de Salta, o naturalmente Macri, van a encarar esa negociación rápido para salir de este atolladero.