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En un hecho inusual, el Sindicato de la Industria del Medicamento (Sima) pidió disculpas a cuatro gerentes del laboratorio Gramón Bagó a quienes había acusado públicamente por medio de pintadas y volantes de “represores” y acosadores “sexuales” y “morales” en el marco de un conflicto gremial.
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En una audiencia celebrada el miércoles 12 de marzo en el despacho del juez penal de 20º turno, Alejandro Guido, los representantes sindicales se retractaron de haber utilizado el nombre propio de los gerentes en pintadas que realizaron en la calle y con ello haber afectado su honorabilidad. El caso puede tener importantes efectos en las relaciones obrero-patronales, ya que es frecuente el uso de pintadas agraviantes como mecanismo de “presión” en el marco de los conflictos sindicales, evaluaron especialistas en derecho laboral y en derecho penal que consultó Búsqueda.
El conflicto se arrastra desde fines del año pasado. Según la denuncia presentada en noviembre de 2013 por el penalista y ex fiscal Enrique Möller en representación del gerente general y de los gerentes de ventas, marketing y administración del laboratorio, en esa fecha se desató un virulento conflicto en la empresa, pese a que estaban vigentes cláusulas de “paz” y de “prevención y solución de conflictos” entre las partes.
De acuerdo al texto, el 11 de octubre se presentaron en el laboratorio el dirigente sindical Edgardo Oyenard y otros gremialistas, quienes solicitaron a la gerencia general que se cambiara de categoría a una empleada y que la misma dejara de ser “acosada y discriminada”, por “no ser invitada a las reuniones de ventas”. Adicionalmente solicitaron el cambio de categoría de otros trabajadores, ya que el sindicato alega que cumplen tareas de una categoría mayor.
El 30 de octubre la empresa comunicó al sindicato que los planteos eran rechazados porque la recategorización de los empleados sería discutida por una comisión creada a esos efectos, según el convenio colectivo vigente. Además indicaron que la funcionaria en cuestión “celebró un convenio especial en el mes de agosto” con la anuencia del sindicato. Las partes concurrieron a una reunión en el Ministerio de Trabajo el 5 de noviembre sin que se llegara a un acuerdo.
El 8 de ese mes el Ministerio reunió por separado a empresarios y trabajadores y propuso al laboratorio dar a la empleada un aumento salarial sin cambio de categoría, lo que fue aceptado por el laboratorio como “muestra de buena voluntad”. Sin embargo ese planteo fue rechazado de plano por el sindicato.
“Ese mismo día de noche se realizan numerosas pintadas agraviantes en los muros exteriores de la empresa e ingresa personal no autorizado (...) que realiza volanteadas en la empresa, comedor, baños, cocheras y coloca los mismos en la cartelera sindical”, agrega el escrito presentado ante la sede judicial por Möller.
“El día lunes 11 de noviembre se llevan a cabo nuevas pintadas y volanteadas dentro y fuera de la empresa”, prosigue. Y de inmediato relata: “El 14 de noviembre realizan piquete en la puerta, reparto de panfletos y corte de tránsito con entrega de volantes a transeúntes, ómnibus, así como arengas insultantes contra las personas y la empresa”.
“Insultante”.
Según la denuncia, los panfletos repartidos y las pintadas decían textualmente: Sindicato de la Industria del Medicamento en conflicto. Por acoso sexual, acoso moral y psicológico. Represión sindical. Cr. Pedro Natero, Enrique Insausti, Raúl Unanua, José Deicas, Fernando García”. Las pintadas y los volantes aparecían firmados por las siglas “Sima Pit-Cnt”.
Natero es el gerente general de Gramón Bagó, Deicas es gerente de Promoción y Ventas, Insausti es gerente de Marketing y García es gerente de Administración y Finanzas.
De acuerdo con la denuncia, definir a alguien como “acosador sexual” va de la mano con “imputar conductas aberrantes que atentan contra toda moral y buenas costumbres”, ya que “si ello fuere cierto podría dar lugar a un procedimiento penal o disciplinario o exponer al odio o desprecio público” a las personas.
“Las pruebas son elocuentes y hablan por sí solas. Las expresiones plasmadas mediante pintura en muros como en los múltiples panfletos distribuidos están teñidas de ánimo de difamar e injuriar a quienes ocupamos cargos gerenciales y de responsabilidad en el laboratorio Gramón Bagó”, afirma el escrito presentado por Möller en representación de los gerentes.
“Esos vocablos insultantes, agresivos (especialmente lo relativo al acoso sexual) provocaron violencia a las personas a que iban dirigidas. No debe perderse de vista que el auditorio es muy importante (público que transita por esa importante vía pública que es la calle Joaquín Suárez al 3359) y el efecto de propagación de las frases infamantes tuvo sin dudas su efecto negativo, poniendo en tela de juicio nuestro honor, rectitud y decoro”, continúa.
“Conciliación”.
En ese contexto, el miércoles 12 se llevó a cabo una audiencia en el despacho del juez Guido en los juzgados penales de la calle Mercedes. El dirigente sindical Edgardo Oyenard afirmó que el rol del sindicato es “defender a los trabajadores” como gremialistas y no como juristas. En esa línea sostuvo que “el sindicato está de acuerdo en llegar a un mecanismo de conciliación”, por lo que no haría uso de “la opción de presentar prueba” para respaldar los dichos del gremio. Los gerentes del laboratorio y su abogado estuvieron de acuerdo en la conciliación si en la misma quedaba claro que las acusaciones eran falsas. Fue así que se llegó al siguiente acuerdo que fue homologado por el juzgado: “Los denunciados se retractan de haber utilizado el nombre propio de los denunciantes en sus denuncias públicas y eventualmente haber afectado la honorabilidad de éstos, sin que ésta haya sido nuestra intención”.