Todos esos temas estuvieron encima de la mesa el sábado 11 durante una “cumbre progresista”, como la llamaron los organizadores, que reunió a referentes del gobierno, del Frente Amplio y del movimiento sindical.
“Fue una reunión espejo a las que hacen los blancos en La Paloma y sirvió para marcar agenda. Esto hay que sistematizarlo”, comentó a Búsqueda uno de los asistentes a la reunión realizada en una casa que alquila el presidente del Sirpa (Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente), Ruben Villaverde, en Punta Ballena. El evento reeditó uno similar realizado un año atrás y también fue organizado por el director de Fundación Friedrich Ebert (Fesur), Álvaro Padrón —ex dirigente del PIT-CNT, integrante de los equipos de campaña de Tabaré Vázquez y José Mujica— y el director del Instituto Cuesta Duarte de la central obrera y referente de la agrupación sindical “Articulación” Milton Castellano. Ambos fueron quienes realizaron las invitaciones.
La presidenta del Frente Amplio, Mónica Xavier, el ex director de comunicación de Presidencia e integrante del equipo de colaboradores cercanos de Vázquez, José Luis Veiga —que dijo que asistió a título personal— y el secretario general del sindicato de la construcción (Sunca) y dirigente más votado para integrar el Comité Central del Partido Comunista (PCU), Oscar Andrade, fueron tres de los nuevos asistentes a esta reunión. Uno de los concurrentes al cónclave dijo a Búsqueda que la presencia de Andrade “selló y confirmó la alianza entre Articulación y el brazo sindical del PCU, en tanto conforman la mayoría que da gobernabilidad a la izquierda dentro del movimiento sindical”.
Por razones personales, se informó en la reunión, no pudieron concurrir algunos de los invitados como el intendente de Maldonado y dirigente del Frente Líber Seregni, Oscar de los Santos, el ex ministro de Economía Álvaro García, el diputado Carlos Varela (Asamblea Uruguay), el coordinador del PIT-CNT Fernando Pereira (Articulación) y los dirigentes comunistas Juan Castillo (vicepresidente del Frente Amplio) y Marcelo Abdala (coordinador de la central sindical). Los tres primeros estuvieron en la reunión de un año atrás. “El País” publicó ayer miércoles 15 detalles del encuentro, en un artículo titulado “FA: Cónclave reconoce problemas en la educación y en la seguridad”.
Además de los mencionados, asistieron los ministros Eduardo Bonomi, Daniel Olesker y José Bayardi, el prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, el director de la Fundación Líber Seregni, Agustín Canzani, el senador Eduardo Brenta —cuya gestión al frente del Ministerio de Trabajo fue resaltada durante el encuentro—, la diputada Susana Pereyra, el dirigente Eduardo Fernández (Partido Socialista) y los dirigentes sindicales Ismael Fuentes, Julio Burgueño, José Fazio, Jorge Larrobla, Gustavo Pérez y Héctor Castellano (Articulación).
En la reunión, con una picada de parrillada que preparó Héctor Castellano, hubo ciertos acuerdos en líneas generales. Uno de ellos es que la gestión en educación y seguridad aparecerán como flanco para las críticas por parte de la oposición. Pero hubo diferencias en uno y en otro tema. Mientras quedó claro que en educación el oficialismo tiene problemas para mostrar un norte claro, en materia de seguridad sí hay un rumbo preciso, coincidieron en señalar a Búsqueda varios de los asistentes.
En cuanto al “caso Pluna”, se evaluó que puede afectar en la militancia pero no así en las grandes masas de votantes.
El plebiscito sobre la baja de la edad de imputabilidad penal —que las encuestas registran con un respaldo mayor al 60% de la ciudadanía— fue presentado como otro de los “problemas”. “Está claro que vamos a perder”, asumió uno de los asistentes al ser consultado. De todos modos, la consideración de este punto explicitó alguna discrepancia. Y uno de los concurrentes consideró que si el Frente Amplio dirime sus controversias y apoya algunas modificaciones al Código Penal Juvenil “el Herrerismo se baja del plebiscito” y el resultado puede ser distinto.
Pero más allá de estos puntos hubo otros temas más de fondo que suscitaron varias intervenciones, algunas de ellas de 20 minutos de duración.
Ese asunto estuvo precedido de la consideración de los efectos que podría tener —como ya ocurrió en las tres anteriores elecciones internas— el hecho de que el Partido Nacional aparezca con la mayor cantidad de votos en las internas. En esa línea se recordó el “bajón anímico” que se registró en la izquierda en las anteriores internas, pero se asumió que los blancos presentan una interna atractiva y que por ello el escenario se puede repetir.
También la aspiración de ganar con mayoría parlamentaria y en primera vuelta fue un tema reiterado en las distintas ponencias. Uno de los principales referentes del Movimiento de Participación Popular (MPP), el ministro del Interior Eduardo Bonomi, fue de los más confiados en que el oficialismo retendrá el gobierno. “Están las fuerzas más que suficientes para ganar en primera vuelta y con mayoría parlamentaria. El problema es cómo se desatan esa fuerzas”, planteó. El dirigente socialista y ministro, Daniel Olesker, formuló un planteo similar.
Bonomi también sostuvo que se debe pensar en qué figuras políticas “no frenteamplistas” actualmente podrían sumarse a la coalición para captar a nuevos votantes. Y sin dar nombres, surgió una vez la posibilidad de que esos nuevos referentes sean algunos intendentes del Partido Nacional.
Se valoró como positiva la existencia de competencia interna en el Frente Amplio, pero el nombre de Constanza Moreira, la desafiante, no se escuchó en ningún momento. Andrade estuvo lejos del optimismo generalizado. “Yo no sé si ganamos”, sentenció el líder del gremio de la construcción. Pero tanto él como Cánepa — que llegó a la reunión cuando ya habían transcurrido algunas horas— remarcaron que el tema no es solamente el comicio del 2014 sino el del 2019.
“Hay que hacer las cosas muy mal en la campaña para perder”, dijo Cánepa, quien planteo que el tema es “tener claro qué se dice de nuevo” y cuáles son las figuras de recambio para dentro de cinco años. El jerarca de Presidencia y titular de la lista 5005, al igual que el dirigente comunista, plantearon que la izquierda llegará sin sus tres principales líderes y artífices de sus victorias del 2004 y 2009 —Tabaré Vázquez, José Mujica y Danilo Astori— y que por tanto debe ofrecer un menú de recambio de líderes. Ambos explicaron que lo que está en juego en este caso es que a partir de ese momento se puedan garantizar “veinte años más de gobiernos de izquierda”. “En política no hay herencias”, señaló Cánepa.
Varios de los que hablaron consideraron que esto es esencial para “relanzar el proyecto de izquierda y abordar una realidad nueva en tanto se han ido quemando etapas”.
“Salimos de la crisis, terminó la etapa del país devastado. Ahora hablamos de crecimiento y desarrollo y eso hay que llenarlo de contenido”, graficó uno de los sindicalistas que participaron en la reunión.
La posibilidad de que nuevamente la política económica sea exhibida como “un activo” —como ocurrió en la campaña del 2009— también fue objeto de análisis. Hubo matices pero en general fueron varias las intervenciones que consideraron que esto se reeditará. “El bolsillo es el órgano más sensible del ser humano y como estamos económicamente bien va a ser un activo”. argumentó uno de los comensales.
En un momento del intercambio se planteó cómo se podría aportar el producto de la conversación a Vázquez.
En ese momento Veiga recordó que la campaña electoral del Frente Amplio como tal comienza en junio, una vez que tenga su candidato: mientras tanto hay dos precandidatos en competencia. Vázquez ya declaró que hará la campaña hacia junio sobre la base de la defensa del programa aprobado en el reciente congreso.
Respecto a Vázquez, Canzani dijo que “el FA necesita un Tabaré 3.0. En 1989 tuvo un Tabaré 1.0, en el 2004 fue 2.0 y ahora se precisa un Tabaré 3.0 y yo hasta ahora no le he visto”, manifestó el director de la Fundación Líber Seregni, quién indicó que el ex jefe de Estado recién está iniciando su campaña. Además afirmó que “Tabaré tiene que mostrar algunas caras nuevas, no necesariamente jóvenes pero sí algunas caras nuevas”.
Liderazgos locales.
En tanto, la presidenta del Frente Amplio (FA) realizó dos intervenciones. Una de ellas fue una suerte de resumen de los intercambios. Xavier, quien escuchó varias críticas a ciertas rutinas que aún perviven en el FA pero también oyó comentarios elogiosos sobre el mayor poder y el mejor funcionamiento y eficacia de la coalición, planteó que se debe aprender de los partidos tradicionales a vincular lo nacional con lo departamental y así saber escoger y promover adecuadamente líderes locales que puedan competir con éxito en las departamentales del 2015. Xavier, en ambas alocuciones, se mostró preocupada por recientes confrontaciones internas y llamó a “recuperar la confianza” y la “fraternidad” entre los frenteamplistas. “No puede ser que acuerden cosas y luego no se cumplan”, advirtió.
Olesker, por ejemplo, dio nombres de jerarcas del Ministerio de Desarrollo en varios departamentos que son figuras de referencia y que debían ser considerados por las mesas departamentales. Abundaron las quejas porque esos organismos solo “miran en los aparatos internos”. “El Frente Amplio tenía que haber ganado cantado en Colonia, pero así como está no va a ganar nunca”, cuestionó a modo de ejemplo.
El rol del empresariado en el escenario nacional fue tema también abordado. Andrade, por ejemplo, insistió en la necesidad de potenciar la Concertación para el Desarrollo, que congrega a trabajadores y varios sectores empresariales. Olesker fue algo escéptico en el relacionamiento con las cámaras empresariales y recordó entonces el documento conjunto que emitieron el año pasado con críticas al gobierno. Pero Bonomi relativizó eso y contó que varios de los más poderosos e influyentes empresarios no están enrolados en las cámaras. Una botella de Chivas 18 años, traída por Cánepa, fue la última de las degustadas.
Política
2014-01-16T00:00:00
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