El listado oficial publicado el lunes 23 lo muestra en el puesto 70 del ranking mundial, su peor ubicación desde que ingresara al profesionalismo en agosto de 1996. Sea por una sucesión de lesiones sea por una cuestión psicológica, Tiger Woods no ha podido pasar el corte clasificatorio y jugar los 72 hoyos de un torneo desde mediados de la temporada anterior. Desde entonces participó solo en ocho competencias sin victoria en ninguna de ellas. En sus épocas de esplendor Tiger jugaba un promedio de veinte campeonatos al año.
En el campo TPC de Scottsdale, a principios de este mes jugando el Phoenix Open, hizo una vuelta de 82 golpes, una de las peores tarjetas de su carrera, lo cual le dejó muy lejos de superar el corte clasificatorio. Además del desastroso score fue sorprendente observar a Woods pegando muy malos tiros desde cortas distancias, un fuerte de su juego hasta no hace mucho tiempo.
Una semana más tarde, en la primera ronda del AT&T Pebble Beach National Pro Am, se retiró en el hoyo 11 acusando nuevamente dolores de espalda.
“Mi espalda se ha bloqueado y a medida que pasaban los hoyos era cada vez peor”, declaró. No obstante, el ex número uno del mundo remarcó claramente que esta molestia no estaba relacionada con la operación que le hicieron el año pasado. “Es frustrante que todo esto vuelva a empezar”, declaró Woods a los periodistas antes de retirarse rápidamente del club.
Se hace difícil explicar el actual momento de Tiger Woods, ganador de 14 Majors, 79 torneos obtenidos en el PGA Tour, constituido en la principal figura en el mundo del golf por más de una década.
La actual racha negativa en su carrera ha dejado de ser un mal momento. A sus 39 años sus problemas físicos parecen pasarle factura cada vez más frecuentemente.
El mal momento deportivo siguió a los escándalos divulgados a fines de 2009 a raíz de una sucesión de infidelidades conyugales que provocaron la ira y el posterior divorcio millonario de su esposa sueca.
Cambió de caddie, de agente y la contratación de un nuevo coach, Chris Como, el cuarto entrenador en lo que va de su carrera. Fueron muchos cambios en muy poco tiempo, los cuales por otra parte muestran cada vez que entra a una cancha de golf a un Tiger malhumorado, irritado. Incluso desconcentrado.
“Mi juego y mis scores no son aceptables para un torneo de golf”, reconoció. “Siempre dije que cuando participo en un campeonato es para competir al más alto nivel”. “Cuando sienta que estoy realmente bien en todo sentido recién ahí volveré a jugar”, anunció. “Solo regresaré cuando sienta que estoy en lo más alto de mi juego; mientras tanto entrenaré en el Medalist Golf Club”.
Este breve comunicado fue publicado en la página oficial de Tiger Woods, quince días atrás, explicando en parte su presente y su futuro.
Tiger no participó en el Masters de Augusta del año pasado por una operación en su espalda. Una degeneración de un disco intervertebral que comprimía sus raíces nerviosas le producía fuertes dolores, por lo que fue necesaria dicha intervención.
Más allá de sus problemas de rodillas y el tendón de Aquiles, la espalda ha sido el gran martirio de Woods en los últimos tiempos, por lo cual muchos piensan que los constantes cambios en su swing han sido en busca de aliviar esos dolores.
Evidentemente, Tiger está sintiendo a esta altura el enorme esfuerzo de su físico luego de una tremenda exigencia durante más de dos décadas. Por otra parte, la competencia del deporte de alto rendimiento jamás se detiene en la búsqueda de nuevos ídolos, desafíos o rivalidades.
Ante la reiterada defección de Woods en los últimos tiempos, el joven norirlandés Rory McIlroy de 25 años, calzó a la perfección en lo que el mundo del golf, especialmente los auspiciantes y el público, buscaba tras las continuas deserciones y fracasos de Tiger.
El acuerdo firmado con la firma Nike por 200 millones de dólares por un período de diez años es una muestra de ello, además del apoyo para McIlroy de otras tres grandes empresas como Omega, Bose y Banco Santander.
Con un rendimiento espectacular que lo llevó a ganar cinco torneos en la temporada pasada además del ranking de ganancias tanto del PGA Tour de Estados Unidos como el del circuito europeo, McIlroy continúa marcando el presente del golf mundial como claro número uno del ranking mundial.
Nicklaus:
“Problema mental”
El legendario Jack Nicklaus, para muchos el más grande golfista de todas las épocas, es una de las personas más idóneas para tratar de explicar el actual rendimiento de Tiger Woods.
Ganador de 18 Majors a lo largo de su carrera, la gran meta que Tiger siempre dijo querer superar, Nicklaus brindó la semana pasada una nota a Golf Channel. En ella, el Oso Dorado afirmó que “el problema de Tiger está más entre sus dos orejas que en cualquier otra parte de su cuerpo”.
En dicha entrevista, Nicklaus afirmó estar convencido de que el problema de Woods es mental y que él mismo es el único que lo puede superar.
Vale recordar que Nicklaus también tuvo sus crisis golfísticas a lo largo de su exitosa carrera y supo salir fortalecido de ellas. “El año 1979 fue el peor de toda mi carrera, lo pasé realmente muy mal con el juego corto”. “Aunque parezca increíble no era capaz de hacer un buen chip”.
Una ayuda técnica precisamente para el juego corto por parte de su colega Phil Rodgers y la victoria en el US Open del año siguiente en el Baltusrol Golf Club, cambiaron por completo su situación.
“Hay que dejar las cosas malas atrás y necesitas que algo bueno ocurra para cambiar precisamente esa dinámica”, agregó.
“Lo positivo para mí en aquella época fue el triunfo en el US Open, pero para llegar a ello tuve que mantener la cabeza llena de pensamientos positivos. Pienso que eso es lo que debe hacer Tiger ahora mismo porque ningún entrenador puede sacarlo del pozo en este momento”, agregó. “Es algo que tiene que hacer por sí mismo, ya que no hay entrenador que pueda meterse dentro de su cabeza”, concluyó.
En cuanto a su marca de 18 Majors ganados, Nicklaus comentó: “Es una realidad que cinco años atrás, Tiger tenía más posibilidades que hoy. Sin embargo, pienso que él tiene mucho golf por delante para poder lograrlo. El tiempo por ahora sigue estando a su favor”, finalizó el veterano deportista.
“No la tiene fácil”
El comentarista de golf de la cadena deportiva norteamericana ESPN, el argentino Francisco Aleman, fue categórico al afirmar que “nunca más volveremos a ver al Tiger del año 2000”. Consultado por Búsqueda, Aleman a través de un correo electrónico expresó que a su entender, “todo comenzó con un tema técnico especialmente en el juego corto y luego de pegar algunos approaches realmente malos, el tema pasó a ser mental, por lo que Tiger no la tiene fácil; es más, diría que está muy complicado”.
“Su cuerpo le está pasando factura; además da la impresión de que su mente no está 100% enfocada en el golf. Tiene 39 años y los nervios no son los mismos, por eso sobre el green no es el de antes, ni cerca de embocar putts desde cualquier distancia como lo hacía en su mejor momento”.
“De todos modos —agregó—, para mí sigue siendo un fenómeno, habrá que ver cómo sale de esta crisis”.