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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáNada más desagradable que caminar hoy por nuestra Ciudad Vieja. A pesar de sus edificios históricos como el Cabildo o la iglesia de San Francisco, a pesar de la elegancia de sus plazas —como la Zabala o la Matriz— y de la belleza de sus monumentos —como la fuente de agua de Juan Ferrari, el monumento al cofundador del escultor español Lorenzo Coullaut Valera o la magnífica pieza de Antonio Pena dedicada a Hernandarias—, resulta desagradable pasear por sus calles. La calidad de su patrimonio no merece, por cierto, la pobreza e indignidad de los pavimentos elegidos por la Intendencia de Montevideo para sus veredas, si así puede llamarse a esa mezcla denigrante, más propia de un poblado pobre de África o de Asia que de nuestro Montevideo.
Es realmente incomprensible el material elegido. Además de muy malo en términos visuales, es también insano por el polvo permanentemente desprendido de él. Creo que pasado el tiempo será más feo y también más insano ya que se trata de un pavimento poroso que ha empezado a llenarse de restos de combustible y grasa que lo hará cada vez más resbaladizo y peligroso.
¿A quién se le puede ocurrir semejante solución? ¿Qué tipo de técnicos forma parte de los cuadros municipales? Y, sobre todo, ¿las autoridades políticas no tienen suficiente sensibilidad para darse cuenta de que lo que proponen sus técnicos es un dislate? Parece imponerse una medida al respecto ya que se trata de una operación que nos cuesta mucho a los ciudadanos en materia de impuestos y tributos municipales. No es justo que miremos pasivamente este insensato trabajo de pavimentación sin reclamar responsabilidad. El intendente Martínez no puede mirar para el costado y debe justificarnos la mala decisión de sus técnicos al respecto.
Por otra parte, llama la atención que la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación mire impávida esta acción sobre un ámbito patrimonial de gran valor. He integrado la misma en décadas pasadas y nunca asistí a una propuesta análoga, o levemente parecida, porque de ser así la hubiéramos rechazado, llamando la atención e impidiendo su materialización a cualquier gobierno municipal. Sin embargo, la Comisión actual ha dejado continuar la tarea destructiva del pavimento histórico, sin pronunciarse en nada. ¿Es que opinarán igual todos sus miembros? ¿Qué posición tiene al respecto su presidente, el arquitecto Nelson Inda? ¿No fue elegido en ese cargo por sus conocimientos en materia urbana y patrimonial? El silencio parece la mejor expresión de la complicidad de la Comisión con la labor municipal. Creo que me alcanzaría, para creer que en el país no todo está perdido, que alguien de esa institución clamara por parar este atropello.
Espero también de la sensatez de otros actores, como el arquitecto Mariano Arana, hoy edil y por tanto directamente vinculado a esta acción. ¿Cuál es su opinión sobre la acción en curso? Creo que es necesario contar con algún tipo de amparo al respecto. Si algún hombre de las leyes puede enseñarnos el camino ¡bienvenido!
Ángel Ayestarán
CI 1.458.114-1