• Cotizaciones
    domingo 12 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Zamin Ferrous y Pramod Agarwal

    Sr. Director:

    El último día de febrero pasado, llegó la noticia de que Pramod Agarwal, titular del extinto Proyecto Aratirí para la obtención de mineral de hierro en Uruguay, había obtenido el derecho a reavivar una anterior demanda contra el Estado uruguayo. Demanda que había presentado frente a la Corte Permanente de Arbitraje en 2018 y que había sido rechazada por esta.

    Esa demanda por US$ 3.500 millones contra el Estado uruguayo había sido presentada el año anterior por Prenay y Vinita Agarwal y Ritika Mehta (Agarwal), hijos de Pramod Agarwal, el principal de Aratirí/Zamin Ferrous. La demanda surge al alegar los demandantes conducta arbitraria y opaca del gobierno uruguayo en relación con las inversiones de los demandantes en el Proyecto Aratirí, incluyendo repetidos cambios regulatorios con respecto a la terminal portuaria a construir como parte del proyecto. Lo que llevó a la clausura de este.

    Pero una nueva instancia —esta vez ante la Corte de Apelaciones de París, sitio donde dilucidar esos litigios— consideró que la CPA no tuvo razón en desestimar la denuncia contra el Estado uruguayo, abriendo entonces al demandante la posibilidad de renovar su reclamo. De fallarse a favor de Pramod Agarwal en una nueva instancia le costaría al Uruguay una sabrosa suma. De entre 3.000 y 4.000 millones de dólares americanos.

    Agarwal comentó la resolución de París con una críptica frase: “Si no tenemos más remedio, iremos por otro arbitraje”. Lo que da a pensar que tiene en mente una salida negociada antes que un nuevo litigio. Pero que por supuesto costaría a Uruguay también una buena cantidad de millones en divisa americana.

    ¿Quién es Pramod Agarwal? Los primeros rastros profesionales de Pramod Agarwal se encuentran a partir de 1981, año en el cual aparece como fundador de la empresa Texuna International en Hong Kong. Texuna se incorpora en Londres más tarde, en 1995.

    La empresa se dedica al comercio de materias primas, en especial, cereales, con los países de la antigua Unión Soviética, en su mayoría con las repúblicas centroasiáticas. Texuna registra la apertura de una filial en Almaty, entonces capital de Kazajstán, en marzo de 1996. La carrera de Pramod se forja en Kazajstán comerciando con materias primas entre Asia, la Comunidad de Estados Independientes (CEI)1, Europa y los Estados Unidos.

    Las informaciones disponibles sobre esta primera fase de la actividad de Pramod Agarwal son escasas, aunque se pueden complementar con conocimientos generales sobre el medio en el cual se desarrollan y lo sabido sobre otros personajes que protagonizan esos años en esas geografías.

    Son épocas turbulentas en Asia Central. A la disolución de la Unión Soviética siguen declaraciones de soberanía e independencia de las antiguas “repúblicas”. Esto convierte a Kazajstán por su extensión en uno de los mayores países del mundo y con una posición central entre Asia y Europa, su ubicación es privilegiada para el comercio entre Oriente y Occidente. La transición a una economía “capitalista” —se evita deliberadamente el término de mercado— se realiza sin mayores sobresaltos, dado que numerosos representantes de la antigua “nomenklatura” comunista son los mismos que ocupan posiciones claves en las empresas que nacen del desgajar los anteriores conglomerados estatales.

    Un medio de todas formas cambiante, en un ambiente donde las instituciones que regulan la vida comercial en una economía de mercado desarrollada están debilitadas o son inexistentes y donde los focos de poder y de intereses, tanto internos como externos, tienen más incidencia que los instrumentos de derecho en el día a día de la actividad económica. En esa atmósfera de “frontera” es que Pramod Agarwal desarrolla buena parte de esta fase formativa de su carrera. Y donde sin duda se establecen contactos que reflotarán años más tarde, incluso en Sudamérica.

    Hay en la carrera profesional de Pramod Agarwal una interrupción entre los años 2003-2004 y 2006. En ese período disuelve Texuna International (02/2005).

    Poco antes (2003) hay una curiosa condena en Hong Kong por un fraude con subsidios a la exportación, perpetrado por Pramod Agarwal en complicidad con un asociado. Difícil es establecer si se trata de esta persona o de un homónimo, pero su actividad —comercio internacional— podría conducir a cometer ese tipo de fraudes.

    En 2005 se produce la fundación de Zamin, su actividad se centra en Londres, y en el mismo año comienza su actividad en Brasil con Bahia Mineração (Bamin). De la cual venderá el 50% a Eurasian National Resources Corporation (ENRC) de Kazakhstán en 2007, plantando con ello las semillas de futuros conflictos. Y en 2008 comienzan las actividades con Aratirí en Uruguay.

    Aratirí en Uruguay. En ese año se comienza a hablar insistentemente en Uruguay sobre la posibilidad de explotar importantes depósitos de hierro en la región de Valentines. Tiempo después se forma Aratirí, filial de Zamin Ferrous, la minera de Pramod Agarwal. Gestionada por el ingeniero uruguayo, exdirector de la Administración Nacional de Puertos, Fernando Puntigliano.

    Comienzan entonces en Uruguay serios trabajos de prospección minera. El objetivo de la nueva sociedad anónima Aratirí era el “estudio del potencial férrico de la región de Valentines” y la “extracción, procesamiento y exportación del concentrado de hierro”.

    En mayo de 2011 Aratirí presenta un proyecto acabado, sujeto a aprobaciones oficiales. Se propone oficialmente desarrollar un muy ambicioso plan de explotación de mineral de hierro, con una inversión prevista de 2.800 millones de dólares. Mina, mineroducto, puerto. Esa predicción significó, de realizarse, la más voluminosa inversión que jamás se hubiese realizado en Uruguay —unos US$ 3.000 millones, en una primera aproximación—. Constaba de tres partes: la explotación minera a cielo abierto propiamente dicha, con varias canteras, un puerto de aguas profundas para la exportación del mineral, a situarse en algún punto de la costa atlántica, y un “mineroducto”, un tubo doble de 200 km de extensión por el cual el material extraído y sometido a una primera refinación sería empujado hidráulicamente hasta el punto de embarque.

    Las dimensiones del proyecto Aratirí sobrepasaban todo lo que hasta ese entonces se había visto en Uruguay, tanto por su volumen económico como por su impacto sobre la economía, el empleo y el medio ambiente. Abría el camino para una actividad en un sector —la minería— que hasta ese entonces había tenido muy escaso volumen en el país y con derivaciones internacionales también desconocidas dentro de fronteras.

    En entrevista concedida al semanario uruguayo Voces a comienzos de julio de 2011, Agarwal aun manifiesta: “Estoy decidido a jugarme por Uruguay y quedarme aquí por mucho mucho tiempo…”. Pero tres semanas más tarde la empresa comunica que el proyecto Aratirí ha dejado de ser “prioridad uno” para bajar sensiblemente en la escala de prioridades de Zamin. La razón esgrimida es la negativa de la banca internacional de financiar US$ 2.000 millones con los que apalancar al proyecto. Es obvio que las razones de esta negativa caen en el campo de las cuentas de la empresa. La inestabilidad del precio del mineral. En agosto de 2011 —mes en que Zamin baja radicalmente la prioridad del proyecto— el precio del producto baja de US$ 183/tonelada a US$ 140. Pero descensos mayores entre 2013 y 2016 —que lo traen hasta US$ 50/tonelada— quitan al proyecto toda perspectiva.

    A partir de ese momento, enfrentado el proyecto a una creciente división en la opinión pública en cuanto a su conveniencia —dudas con respecto al impacto ambiental de los emprendimientos—, su desarrollo comienza a enlentecerse. A lo que se añaden desencuentros con el gobierno de la época —que luego serían la base del reclamo internacional al que Uruguay se ve hoy abocado—. En 2016, el proyecto termina definitivamente su intento de desarrollar una actividad minera y se abandona. Pero las semillas de los futuros litigios están plantadas al considerar Zamin que ha sido impropiamente tratada por el Estado uruguayo y haber tenido, a consecuencias de ello, ingentes pérdidas.

    Zamin Ferrous en Brasil. El paso de Zamín Ferrous, la empresa minera de Pramod Agarwal, ha dejado en Brasil una estela de escándalos y desconfianzas.

    Tal vez el más sonado de todo sea el escándalo de la vía férrea de Amapá, un episodio cuajado de presuntas irregularidades y que culmina con que el gobierno estadual de Amapá retira a Zamin la administración de esa línea férrea, explotada bajo el régimen de concesión privada por la minera.

    Pero se comienza por el principio. En 2003, un empresario de minería brasileño llamado Eike Batista obtiene las licencias necesarias para iniciar un proyecto de explotación mineral en un paraje llamado Pedra Branca do Amapari, en el estado de Amapá. La explotación comienza en 2007.

    En el proceso, Eike colecciona violaciones socioambientales, es sospechoso de corrupción y finalmente da quiebra. La totalidad de las operaciones de Amapari —incluyendo la mina— son compradas por la empresa Anglo-American.

    En 2013 aparece Agrawal en escena y negocia, a su vez, la compra del complejo, que seguía plagado de conflictos y desventuras. Pramod Agarwal firma el acuerdo de compraventa, cediendo Anglo-American a Zamin Ferrous las operaciones por US$ 136 millones. Parece realmente una ganga, la posición de Anglo-American debía ser desesperada.

    Para que la operación tuviese sentido, faltaba asegurar la concesión para Zamin de la línea férrea que une la explotación minera con el Puerto de Santana, en la desembocadura del Amazonas. Esta es una arteria vital para el éxito del proyecto.

    Durante ese proceso de negociación, Pramod se reúne con el diputado estatal Junior Favacho, quien colabora eficazmente para que la concesión del uso de la vía férrea recaiga en Zamin. La Asamblea Estatal extiende las concesiones en tiempo récord.

    Pero en 2017 la Fiscalía del Estado de Amapa eleva serias acusaciones contra Favacho, sosteniendo que este recibió de la minera unos 5 millones de dólares para compensar sus buenos oficios en el proceso de concesión de la línea férrea. En esa ocasión la fiscalía detalla toda complicada logística del esquema, describiendo los pasos tomados para enmascarar origen y destino de los pagos ilegales presuntamente efectuados por Zamin.

    Semanas más tarde Favacho realiza una apasionada defensa de su inocencia frente a la Cámara Legislativa Estatal. El proceso sigue su curso, pero no parece haber tenido consecuencias penales para Favacho.

    No obstante, los dramas siguen acumulándose sobre la presencia de Zamin en Brasil. Continúan durante tres años, con impagos y serios perjuicios para trabajadores y acreedores, hasta que en agosto de 2019 se aprueba el plan de rescate judicial de Zamin. Un nuevo inversor se compromete a asumir todo el complejo, que incluye la mina, el ferrocarril, el puerto y una montaña de deudas. El interés por asumir una explotación tan problemática se justifica solo por el volumen de las reservas de mineral, estimadas en 251 millones de toneladas de mineral de hierro.

    Paralelamente, Zamin estaba también enzarzada en una batalla legal con sus exsocios, una multinacional centroasiática llama da ENRC (Eurasian National Resources Corporation), hoy absorbida por el Eurasian Resources Group, con sede en Luxemburgo, fue una multinacional minera kazaja envuelta también en todo tipo de escándalos. Fue expulsada de la Bolsa de Londres en 2006. Los principales accionistas de la empresa eran la República de Kazajistán (40%) y el “trío” de oligarcas kazajos Alexander Mashkevitch, Alijan Ibragimov y Patokh Chodiev. Una “troika” de “oligarcas” con olor mafioso, forjados en desintegración de la antigua Unión Soviética, y rodeados de escándalos cada vez y en cada sitio donde aparecen. Probablemente viejos conocidos de Pramod de sus días kazajos con Texuna Investments. ENRC había sido socia de Zamin en otro activo brasileño, Bahia Mineração, y la disputa trató sobre determinados impagos y una contrademanda de ENRC por ocultamiento de hechos durante transacciones comerciales.

    Pramod en privado. Pramod Agarwal hace alarde en público de ser un hombre de gustos sencillos. Abstemio y vegetariano, su gran afición es la jardinería, y en sus visitas a Montevideo solía mostrarse por el popular Bar Tasende y comerse una porción de fainá.

    Pero en los años de su gran éxito económico, entre 2013 y 2014, la imagen proyectada era absolutamente distinta. Se desplaza en coches deportivos de gran precio y vuela por el mundo en su jet privado.

    En 2013 adquiere una gran propiedad en la mejor zona de Londres, el Regent’s Park. La Cornwall Terrace es una serie de mansiones construidas en forma de terraza con vista directa al parque, a la vuelta de la Baker’s Street (¡sí, donde vivía Sherlock Holmes!). Pramod compra el número 9, llamado Siddons House, por 37,5 millones de libras esterlinas. En realidad, se trata de dos residencias comunicadas entre sí a principio de siglo. Tiene seis baños y, en el primer piso, una recepción de más de 15 metros de largo con unas vistas increíbles sobre el lago del parque. En planta baja están la biblioteca y el comedor, y un spa y un gimnasio, en el sótano. El dormitorio principal, en suite, tiene vestidores y toilettes separados para hombre y mujer. La cochera tiene puertas blindadas, “absolutamente indestructibles”, según el agente inmobiliario. Y al lado hay una casa de tres pisos y dos dormitorios, para alojar a los empleados de la familia.

    Pramod tampoco es tacaño cuando se trata de su familia. En mayo de 2011 contrae matrimonio su hija Vinita —una de las que firmó la demanda contra Uruguay años más tarde— y la fiesta tiene lugar en un palacio veneciano, alquilado para los cuatro días que duraron las celebraciones. La organización de la fiesta corrió por cuenta de Franco Dragone, un director teatral italiano, fallecido en 2022, que también se ocupaba de la puesta en escena del Cirque du Soleil. El acompañamiento musical estuvo a cargo de Shakira.

    Su segunda hija, Ritika, tampoco salió en desventaja el día que ató el nudo. Pramod gastó unos pocos millones más en la boda de Ritika, esta vez en Puglia. Evento al cual llegaron más de 800 huéspedes —incluyendo una buena delegación del banqueros y miembros de la familia Mittal, los reyes mundiales del acero—. Contratada para cantar esta vez estuvo Florence and the Machine y artistas de Bollywood, la meca del cine hindú.

    Pero en el correr de 2014 las fortunas de Pramod reciben un rapapolvo. El precio de su producto, el mineral de hierro, cae de US$ 128/tonelada en enero de 2013 hasta menos de US$ 70 a comienzos de 2015. A esas fechas el Proyecto Aratirá ya es historia, y alrededor de los emprendimientos en Brasil menudean las demandas judiciales, como se ha visto. Las bodas fastuosas pertenecen al pasado y la mansión de Regent’s Park es puesta en venta a precio de saldo. Pramod se retira a su casa de campo, que solo tiene nueve habitaciones… No sorprende entonces que en ese retiro rural baraje de nuevo sus cartas y decida plantear la demanda contra el Estado uruguayo.

    Conclusiones. La incursión de Pramod Agarwal y su empresa minera Zamin en Sudamérica no puede considerarse exitosa. Ni para estos inversores ni mucho menos para las economías de los dos países que las alojaron, Brasil y Uruguay. Se levantaron enormes expectativas, se hicieron promesas o se retiraron luego de serios pleitos, dejando un rastro de impagos y de sueños en añicos.

    Todo esto se pudo evitar si los responsables públicos y privados no se hubiesen deslumbrado por el tintineo de los millones de presuntos grandes inversores que a la postre resultan ser carentes de toda seriedad.

    Y en casos como el de Pramod Agarwal es aún difícil esgrimir la excusa de la ignorancia oficial. No es en realidad excusa: quien tiene responsabilidad de gobierno, o aun privada de cierto volumen, tiene que guiarse por el principio de precaución y proceder a partir de hechos comprobados y no a cortinas de humo.

    Los antecedentes de Pramod Agarwal eran comprobables. La etapa de formación de su fortuna tiene lugar en el corrupto ambiente dejado tras de sí por la Unión Soviética y sus contactos, asociados o rivales comerciales de una reputación más que empañada. Y sus dificultades con las autoridades anticorrupción de Hong Kong, comprobadas judicialmente.

    Todo eso era conocido o conoscible, pero se ignoró en aras del sueño de transformar la matriz productiva del Uruguay. No es que el llevar adelante transformaciones estructurales de fondo sea intrínsecamente malo. Todo lo contrario; oponerse al camino de la destrucción creativa de las economías de mercado es una receta segura para la ruina a mediano plazo. El cambio — también el económico— es el motor del progreso y del bienestar. Pero todo depende de cómo y con quién.

    Ahora nos encontramos frente a otro Pramod. Un astuto denunciante, asesorado por las mejores cancillerías de abogados del mundo, que tras un revés transitorio se ha colocado en posición de realizar nuevamente un multimillonario reclamo. O de negociar el retiro de este a cambio de una suma menor pero sustancial.

    Todo esto no hubiese ocurrido si gobiernos uruguayos anteriores no hubiesen descuidado la diligencia debida en el momento de investigar inversores o no se hubiesen dejado llevar por los caprichos de la política interna, generando una verdadera montaña rusa regulatoria en el trato con este peligroso personaje. Inestabilidad que le ha colocado en posición de alcanzar la sabrosa indemnización que ahora todos tememos.

    Miguel Federico Merino-Pacheco

    1) La Comunidad de Estados Independientes es una organización supranacional compuesta por nueve de las 15 antiguas repúblicas de la Unión Soviética. Desde su creación se han firmado numerosos acuerdos acerca de cooperación económica, defensa y relaciones internacionales y seguridad colectiva.