¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
$ Al año*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
$ por 3 meses*
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
* A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
stopper description + stopper description

Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

Suscribite a Búsqueda
DESDE

UYU

299

/mes*

* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

¡Hola !

El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

Adiós, vida virtual

El individualismo exacerbado por la tecnología lleva a que el otro sea cada vez menos importante. Un síntoma de esto es la recesión sexual que están viviendo los jóvenes

Editora Jefa de Galería

¿Cuándo llegará el día en el que las redes sociales pierdan poder y ya no ocupen el lugar central que tienen hoy en nuestro día a día? O ¿cuándo aprenderemos a hacer un uso responsable de la vida virtual para que no termine afectando nuestra salud mental?

Porque se podría distinguir entre una vida virtual y una vida real. Sin embargo, hoy la virtualidad es parte de nuestra vida real, ambas están fusionadas, pasamos de un plano al otro constantemente y sin escalas. Nuestro cerebro se ha acostumbrado a coexistir en ambos universos y las sensaciones y emociones también.

La pandemia jugó aquí un papel fundamental, nos llevó al extremo del aislamiento y nos puso a la tecnología como único medio de contacto con el exterior, con los otros. Hasta que los otros se volvieron extraños, y nuestra realidad comenzó a prescindir de ellos, pero nuestra emocionalidad empezó a extrañarlos. Al punto que hoy la salud mental de una gran porción del planeta está en jaque. Las principales enfermedades que afectan a la población mundial son emocionales: depresión, estrés, ansiedad.

Nunca nos hubiéramos imaginado que los jóvenes, momento de la vida en el que las hormonas están en su apogeo y las ganas de explorar el cuerpo propio y ajeno casi no se pueden controlar, iban a dejar de tener sexo.

Según estudios que ella cita en su artículo periodístico, en Estados Unidos, entre 2010 y 2024 el porcentaje de personas de entre 18 y 29 años que no tuvo sexo en el último año se duplicó (pasó de 12% a 24%); uno de cada cuatro, entre 18 y 24 años, nunca tuvo un encuentro sexual. En 1991 las personas tenían sexo unas 60 veces al año, en 2012 bajó a 36 y hoy se estima que esa cifra está en los 27 encuentros sexuales anuales. Si el año tiene 52 semanas, estamos hablando de 0,5 veces a la semana.

El tiempo dedicado a la vida social disminuyó de 13 horas semanales en 2010 a apenas cinco en 2024 entre los jóvenes, que suelen ser el sector de la población con mayor actividad social. ¿Qué se puede esperar entonces de las otras franjas etarias? El tiempo dedicado a la vida social disminuyó de 13 horas semanales en 2010 a apenas cinco en 2024 entre los jóvenes, que suelen ser el sector de la población con mayor actividad social. ¿Qué se puede esperar entonces de las otras franjas etarias?

Las razones que esgrimen los expertos uruguayos consultados por María Inés hablan de acceso indefinido a redes sociales, relacionamiento de forma cibernáutica, virtualización de los encuentros, incluido el sexual. La tecnología nos gobierna y se ha interpuesto entre las personas. Una autora estadounidense citada dice que los jóvenes están “muy calientes” pero temerosos, aislados y cohibidos. Se habla de que la generación Z es la que reporta los niveles de estrés más altos: 91% de los jóvenes informó haber experimentado síntomas físicos o emocionales asociados al estrés, y los especialistas reconocen que ven chicos cada vez más pequeños con ansiedad y depresión. Este factor es determinante en el deseo sexual. El cortisol (la hormona del estrés) elevado inhibe automáticamente la respuesta sexual, y la medicación indicada en estos casos tiene efectos similares.

Sacando el foco de los jóvenes y abriendo el espectro al resto de la sociedad, todos conocemos a varias personas cercanas que tienen depresión. Solo en la última semana, me enteré de dos. La depresión viene avanzando a pasos agigantados, y tal vez sea otra consecuencia de una vida más virtual que real. Porque el elemento central en todo este problema parece ser otro.

El tiempo dedicado a la vida social disminuyó de 13 horas semanales en 2010 a apenas cinco en 2024 entre los jóvenes, que suelen ser el sector de la población con mayor actividad social. ¿Qué se puede esperar entonces de las otras franjas etarias?

El individualismo exacerbado por la tecnología lleva a que el otro sea cada vez menos importante. “Disminuye el encuentro, la presencia del otro en nuestras vidas, la vida en familia, la cantidad de hijos que tenemos. No podemos vivir sin los otros, pero el otro está siendo peligrosamente desvalorizado”, dice el psicólogo Álvaro Alcuri.

Aquí radica la cuestión, y esta probablemente sea la fuente de los trastornos de salud mental que se expanden por la sociedad actual como una epidemia. “Es evidente que necesitamos de los vínculos, y que el único camino posible para sentirnos mejor es el encuentro con otros, revalorizar el vínculo en persona”, sentencia el psicólogo.

Sin duda ese es el camino, volver a que los cuerpos se encuentren físicamente, para tener sexo, para conversar, para reírse juntos, para escucharse, para acompañarse, para recibir la energía del otro. La experiencia del cara a cara es completa. Se dice que en un intercambio virtual se pierde el 40% de la carga emocional. Yo me animaría a decir que es mucho más. Las emociones se perciben en las expresiones del otro, en el aire, en el intercambio energético entre las personas. Y ese es nuestro verdadero combustible. No nos olvidemos. Volvamos a la vida real.