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Yogur griego: una textura cremosa que conquistó la cocina mundial

Tradición, técnica, fermentación y una versatilidad que mantiene al yogur griego en el centro de la cocina, más allá de las modas

Redactora de Galería

Espeso, cremoso y de acidez marcada, el yogur griego ocupa hoy un lugar protagónico en desayunos, cartas de restaurantes y heladeras domésticas. Su popularidad, sin embargo, convive con una dualidad: muchos consideran que no todo lo que se presenta en góndola como yogur griego lo es realmente. Entender qué define a este producto, cómo se elabora y qué sucede en el intestino cuando se consume un yogur auténtico permite volver a una lógica ligada a la fermentación y el sabor real de los alimentos.

Desde el punto de vista técnico, el yogur griego no nace de una receta distinta a la del yogur tradicional, sino de un proceso específico. Se trata de un yogur natural que luego atraviesa una etapa de colado. El método clásico comienza con la preparación de un yogur natural a partir de leche y un cultivo activo que se deja fermentar a temperatura controlada hasta que cuaja. Una vez que el yogur está pronto, se coloca en una tela limpia o gasa y se deja drenar lentamente el suero. El tiempo de colado puede variar entre algunas horas y un día entero, según la densidad buscada. Al perder líquido, el sabor se concentra y el producto adquiere cremosidad de forma natural, sin agregados.

Este método puede realizarse tanto a partir de yogur como de kéfir de leche o yoka, respetando siempre la higiene y el control de temperatura. “El proceso del yogur griego lo que tiene es el drenaje del suero. Cuanto más tiempo lo dejás, más espeso queda”, explica la cocinera Jacinta Luna. Ese tiempo de colado define el resultado final: puede quedar apenas espeso, ideal para comer con cuchara, o transformarse en una pasta firme, cercana al labneh (queso de yogur), que se puede untar, moldear e incluso cortar. El punto de equilibrio queda a gusto del consumidor y dependerá también del uso que se le quiera dar posteriormente al producto.

yougur con granola

Existe también el método de reproducción mediante yogurtera, que facilita el mantenimiento de una temperatura estable durante la fermentación inicial. En este caso, una vez obtenido el yogur base en la yogurtera, el proceso de colado es idéntico al del método clásico. La ventaja se encuentra en la regularidad del resultado y en la posibilidad de repetir el proceso de forma constante, reutilizando parte del yogur como cultivo para futuras tandas.

Camila G Jettar para Nutrii tu dia 3

No solo de los griegos

Su nombre no responde a una denominación de origen estricta, sino a una asociación cultural. En Grecia existe desde hace siglos un yogur colado tradicional, conocido como straggisto, elaborado originalmente con leche de oveja o cabra y muy integrado a la alimentación cotidiana. Sin embargo, técnicas similares de yogur colado aparecen históricamente en distintas regiones de Asia Central, Medio Oriente y los Balcanes. Fue en la segunda mitad del siglo XX, con su llegada al mercado global, que el término griego se popularizó como forma de identificar este yogur espeso, asociado a la dieta mediterránea.

En paralelo a esa revalorización, la industria láctea incorporó el concepto al mercado masivo, no siempre respetando el proceso original. “Hace poco leí una nota que hablaba de los yogures griegos industrializados y cómo, en realidad, no son yogures griegos”, señala Jacinta Luna. En muchos casos, para lograr la textura espesa sin perder volumen ni rentabilidad, se agregan gelificantes y espesantes como gelatina o goma xántica, además de azúcares y otros aditivos que enmascaran la acidez natural del yogur. El resultado es un ultraprocesado que imita la forma, pero no es lo mismo ni se comporta igual.

Frente a ese escenario, en Uruguay, así como otras partes del mundo, surgieron emprendimientos artesanales que volvieron al método original. Pausa, el proyecto liderado por Luján Graña, nació precisamente de esa inquietud. “Me propuse poder sacar al mercado un yogur que no estuviera disfrazado, que no tuviera maquillaje, que fuera lo más real posible. Ese es un gran debe del sector de alimentos en general”, explica. En Pausa, el yogur se elabora únicamente con leche y fermentos lácteos. Luego se filtra en bolsas de tela para eliminar el suero. “Es un yogur muy denso porque está cargado de proteína. Filtramos el yogur y lo que queda es la proteína y la grasa de la leche, con todos los probióticos y beneficios de un yogur natural real”, detalla. No se utiliza leche en polvo ni espesantes, y la densidad es consecuencia directa del colado.

Camila G Jettar para Nutrii tu dia 4
Proceso de drenado.

Proceso de drenado.

El descarte del suero es, justamente, uno de los factores que encarecen el producto final. De un volumen importante de leche fermentada se obtiene una cantidad sensiblemente menor de yogur griego. Pero esa pérdida es también una ganancia nutricional. “Esa misma ecuación hay que pensarla en términos nutricionales, ya que estás consumiendo tres veces más proteína que en un yogur natural integral, porque la proteína se concentra”, explica Graña.

El suero, lejos de ser un residuo, es un subproducto valioso que puede reutilizarse en la cocina como líquido en masas de pan, en sopas, en fermentos o en bebidas. “El suero suaviza las masas, tanto en tortas como panes o muffins. Además, es un limpiador natural, hasta para la vajilla. Y también es bueno para la piel como hidratante”, detalla Luna.

Camila G Jettar para Nutri tu dia 1
Etapa final de la elaboración.

Etapa final de la elaboración.

Fermentación y salud intestinal

Tanto Luna como Graña coinciden en que el valor del yogur auténtico no está solo en su textura, sino en lo que sucede a nivel de microbiota. “Cuando te ponés a profundizar en microbiología y alimentación, aprendés que la diversidad es sinónimo de salud”, explica Graña. Un yogur fermentado de forma adecuada aporta bacterias vivas que colaboran con una microbiota intestinal más diversa y equilibrada.

En ese sentido, Jacinta Luna introduce una diferencia importante entre métodos de elaboración. Cuando el yogur se produce a partir de kéfir de leche, también conocido como yoka, el proceso parte directamente de una colonia viva de microorganismos. “La yoka, el kéfir, tiene más poder probiótico, porque estás produciendo el yogur con el propio probiótico”, explica. En el caso del yogur por reproducción, el cultivo proviene de un yogur previo, que puede ser artesanal o industrial, lo que genera perfiles de sabor y de acidez distintos. El kéfir suele resultar en un yogur más ácido y complejo, mientras que el yogur reproducido resulta más suave, aunque siempre dentro del perfil ácido propio del producto.

Camila G Jettar para Nutrii tu dia 2
Yogur griego de Jacinta Luna pronto para comer.

Yogur griego de Jacinta Luna pronto para comer.

La acidez, de hecho, es una de las características más incomprendidas del yogur. “El yogur, por definición, es ácido”, señala Graña. Durante la fermentación, las bacterias consumen la lactosa, el azúcar natural de la leche, y la transforman en ácido láctico. Por eso, un yogur bien fermentado tiene muy poca lactosa. A mayor acidez, menor contenido de lactosa, una característica que vuelve al yogur real más fácil de digerir para muchas personas.

La industria, sin embargo, tiende a ser señalada por homogeneizar sabores para adaptarlos a un paladar promedio, más tendiente al dulce. “Los consumidores estamos cada vez menos acostumbrados a reconocer los sabores auténticos de los alimentos”, dice Graña. Para suavizar la acidez natural del yogur, se agregan azúcares o ingredientes que cumplen la misma función, incluso en productos que se presentan como “sin azúcar”. Esa práctica no solo modifica el sabor, sino que también educa –o malcría– el paladar desde edades tempranas. “Si a un niño que no tiene bastardeado el paladar le das yogur natural, lo come sin problema. Es una cuestión de educación del paladar”, sostiene. Tanto Luna como Graña coinciden en que recuperar el yogur griego auténtico implica volver a aceptar la acidez, la variabilidad y la identidad de los alimentos.

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Yogur griego de oveja Pastora.

Yogur griego de oveja Pastora.

En la cocina, el yogur griego demuestra su versatilidad. Puede comerse solo, acompañar frutas, miel o granola, incorporarse en salsas, aderezos y dips, masas o convertirse, si se deja colar más tiempo, en una especie de queso cremoso. Jacinta Luna suele condimentarlo con sal, pimienta, aceite de oliva y distintos agregados como aceitunas, hierbas o frutos secos.

La simplicidad es parte del encanto, casi mágico, de ver “reproducirse” el yogur al prepararlo. Al dejarlo drenar se abre el enorme abanico de posibilidades que ofrece tanto el producto principal como el subproducto, el suero de leche. Lejos de consumirse por tendencia, el yogur griego aparece como una respuesta saludable y saciante a un sistema alimentario que repetidamente deja mucho que desear. Recuperar su técnica original y reconocer su impacto en la salud intestinal es también una forma de integrar la fermentación como aliada en la dieta. En ese espacio entre tradición, sabor, cocina y microbiología, el yogur griego encuentra su lugar como un alimento vivo y profundamente gastronómico.

yogur griego pausa
Yogurt griego Pausa

Yogurt griego Pausa

¿Dónde conseguir yogur griego?

Yogärt

Fue uno de los primeros emprendimientos en elaborar yogures artesanales en Uruguay, con base en Colonia Suiza y una fuerte impronta ligada al origen de la materia prima. Sus productos se elaboran con leche recién ordeñada, sin aditivos, y bajo una lógica eco-friendly que atraviesa todo el proceso productivo. Aunque nació en Colonia, hoy sus yogures se consiguen también en San José, Canelones, Montevideo, Salto y Paysandú, manteniendo una escala cuidada y un perfil artesanal constante.

Instagram: @yogart.yogures

Pausa

El yogur griego es el producto más vendido de este emprendimiento uruguayo de yogur artesanal elaborado con leche de vaca y sin azúcar, espesantes, conservantes ni aditivos. Su identidad se apoya en un proceso simple y cuidado, en el que la textura espesa se logra exclusivamente a través del colado y el respeto por los tiempos de fermentación. Se consigue en distintos puntos de venta de Montevideo, Ciudad de la Costa y Punta del Este, y también mediante reparto en algunos barrios de la capital a través de la compra directa por redes sociales.

Instagram: @pausa.yogurt.griego.artesanal

Pastora

Pastora elabora yogur griego de leche de oveja, caracterizado por una textura espesa y cremosa que se obtiene mediante colado artesanal, sin el uso de espesantes ni aditivos. El producto se elabora únicamente con leche de oveja de alta calidad y fermentos lácticos, sin azúcar ni gluten. Es una fuente concentrada de proteínas de alto valor biológico, minerales esenciales y grasas naturalmente presentes en la leche ovina, y funciona tanto para consumirse solo como para integrarse en desayunos, postres o preparaciones de cocina más elaboradas.

Instagram: @pastora.uy


Loto

En Loto se consigue kéfir tipo griego, un producto que se asemeja al yogur griego en textura, pero que no lo es en sentido estricto. La diferencia está en el origen fermentativo: se elabora a partir de kéfir de leche, lo que da como resultado un perfil más ácido y con mayor diversidad de microorganismos vivos que el yogur griego tradicional. Loto es un emprendimiento dedicado a ofrecer alimentos de alta calidad a base de kéfir de leche, sin aditivos y con un cuidado riguroso de la inocuidad y los procesos.

Instagram: @loto_probiotico