Diez hitos de Edinson Cavani, un Matador en la selección uruguaya de Fútbol

El histórico jugador dijo adiós a la Celeste luego de jugar 136 partidos y convertir 58 goles

Solo tres minutos después de debutar, Edinson Cavani anotó su primer gol con la Celeste. Era el 6 de febrero de 2008. Era un partido amistoso contra Colombia, en el Estadio­ Centenario. Uruguay perdía 2 a 0, con dos goles de Edixon Perea. Cavani ingresó a los 29 minutos del segundo tiempo, en reemplazo de Diego Forlán, y a los 32 marcó el descuento, luego de que Sebastián Abreu le bajara la pelota. Ocho minutos después, Luis Suárez, quien sería su compadre en tantas tardes gloriosas, colocaría el definitivo empate.

Cavani jugó esa noche con la camiseta 11, mucho antes que agarrara para sí mismo la 21, con la que tanto es identificado con la Celeste. Ocho días después cumpliría 21 años. Por entonces jugaba en el Palermo de Italia, primera escala de su periplo europeo luego de haber debutado en Danubio en 2006; en 2007 se había destacado en la selección sub-20, en el Sudamericano de Paraguay y en el Mundial de Canadá. Era por entonces una de las caras de la renovación que quería hacer el Maestro Tabárez­, en su intención de colocar nuevamente a la selección uruguaya ahí donde no mereció nunca dejar de estar. Con Suárez y Martín Cáceres­, que también jugó ese partido, eran los rostros de la nueva era. Apenas era el Edi. Algunos, vaya a saber por qué, preferían decirle el Edin.

Lo que Cavani —ahora convertido en el Matador­— hizo público en sus redes el jueves 30 de junio de 2024 es que esa historia terminó. Ya había sudado la camiseta celeste en 136 partidos (repartidos en 9.924 minutos) y anotado 58 goles. Es el tercer jugador con más partidos (después de Diego Godín y Luis Suárez) y el segundo mayor goleador de la historia de la selección atrás de Suárez. A los 37 años es un delantero de elite, de los mejores del mundo, con pasado de ídolo en el Nápoli de Italia y el PSG de Francia, más pasajes en el Valencia de España y el Manchester United inglés. Hoy está subiendo de a peldaño la escalera del Olimpo en Boca Juniors, en Argentina.

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Pero hay algo que no dicen los números. Cavani­ simboliza el recuerdo de una selección que volvió a ilusionar a los hinchas uruguayos, como integrante del tridente con Forlán y Suárez­; es el aindiado festejo que alimentó mil sueños de grandeza; es la ausencia en los cuartos de final de Rusia 2018 que aún duele; es la imagen de un tipo que sudó sangre y amor a la causa aún jugando fuera de puesto; es el recuerdo de un tipo al que daba confianza saber que estaba en la delantera. Y es también un montón de historias de amores y reproches (también los hubo) pintados de Celeste; es que es un tipo que les supo ganar a los silbidos. Todos quienes leyeron sus palabras del jueves 30, ni bien recobraron el aliento, quisieron retribuirle los agradecimientos. Más allá de que la noticia no podía calificarse como inesperada, más allá de que su adiós estaba cerca, a todos se nos quedó atragantado un grito y una lágrima.

A continuación, 10 momentos que hicieron grande al Edi en la selección. No son necesariamente goles, grandes partidos ni grandes jugadas. Son eso: momentos de comunión y de emoción con la hinchada.

Ese penal contra Ecuador

Ahora todos queremos jugar los mundiales y hasta salir campeones. Pero hubo un tiempo en que apenas clasificar a uno era un suplicio. El 10 de octubre de 2009, en el estadio Atahualpa de Quito­, por la penúltima fecha de las eliminatorias sudamericanas para Sudáfrica 2010, parecía que Uruguay otra vez iba a mirar la máxima cita desde afuera. Cavani, habitual suplente, había entrado a los 38 minutos del segundo tiempo por Suárez. Cuando ya corría tiempo de descuento, un pase de Forlán dejó en carrera al todavía no Matador contra el arquero ecuatoriano Marcelo Elizaga, lo gambeteó con clase, pero no pudo evitar el foul. Penal. Demostrando mucha personalidad, enseguida pidió para patearlo; Forlán no lo dejó. Claro, el rubio era entonces lo único parecido a un jugador top que tenía Uruguay y Cavani era un botija que recién jugaba su undécimo partido en la selección; todavía no tenía espalda como para bancarse un penal que pesaba una tonelada. Forlán anotó, Uruguay ganó 2 a 1 y comenzó a escribirse la historia reciente. Nada hubiera sido lo mismo si Cavani no encaraba al área con la decisión que mostró.

Esto de blanco, ¿es Uruguay?

Cavani no nació siendo titular en la selección. De hecho, no jugó el recordado repechaje ante Costa Rica que valió la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010. Más aún, no era considerado un indispensable en ese plantel. ¿Algo más? Ni siquiera jugó, ni como titular ni como reemplazo, en el debut de Uruguay en ese torneo ante Francia, que terminó 0 a 0. Sí lo hizo en el segundo partido, el 16 de junio de 2010, ante el local Sudáfrica. El Maestro Oscar Tabárez decidió un cambio táctico: lo hizo entrar a él en sustitución de Ignacio González, lo puso por la banda, y nació así el tridente con Forlán y Suárez. La Celeste, que ese partido vistió de blanco, ganó 3 a 0, jugando de una forma que varias generaciones no habían visto en los mundiales. Mucho en ese funcionamiento tuvo que ver Cavani, que desde entonces fue considerado un fijo en el 11 titular. Fue el primero de los cuatro mundiales que Cavani­ jugó con Uruguay. Seis días después de ese debut mundialista, mandaría el centro para que Suárez pusiera el 1 a 0 ante México.

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Cavani en su debut mundialista, ante Sudáfrica en 2010.

Cavani en su debut mundialista, ante Sudáfrica en 2010.

Dale, campeón

Para la Copa América de Argentina 2011, Cavani ya comenzaba a ser el Matador­. Ya era ídolo en el Nápoli de Italia, donde causó una devoción casi tan grande como la de un tal Diego Maradona. Era un indiscutido en la selección, en la que una parte de la hinchada cuestionaba a Tabárez por ponerlo a jugar “de lateral” y no en el medio del ataque (en el medio del ataque jugaban Forlán­ y Suárez­, vale aclarar). Jugó el primer partido ante Perú (1-1) y también arrancó como titular en el segundo ante Chile (también 1-1), en el que un esguince de rodilla hizo que fuera reemplazado en el entretiempo. Volvería justo para disputar la final, el 24 de julio de 2011, y entraría a la cancha a los 18 minutos del segundo tiempo, reemplazando a Álvaro Pereira. Sobre el final del partido, tuvo una participación decisiva en la triangulación con Suárez y Forlán que terminó con el 3-0 definitivo celeste. Fue la primera de las cinco copas América que Cavani­ jugó con Uruguay; también fue su único título oficial con la selección mayor.

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Festejando la Copa América.

Festejando la Copa América.

Al rescate en Venezuela

Pese a la gran actuación en Sudáfrica 2010, pese al título continental en Argentina 2011, Uruguay parecía empecinado en complicarse la vida en las eliminatorias. El camino a Brasil 2014 pareció fácil al principio, pero con una sucesión de malos resultados volvió a resurgir el fantasma de la eliminación. En la selección, Cavani ya era titular pero no había alcanzado aún el estatus de ídolo: no había tenido un Mundial esplendoroso como Forlán ni tenía el carisma de Suárez. Para peor, era un tiempo en el que ponía mucho énfasis en su condición de cristiano evangélico (algo que en el país más ateo del continente no le suma puntos a nadie), no había jugado en ninguno de los grandes uruguayos, lo que le hubiera dado respaldo popular, y su padre, Luis, hablaba demasiado (y mal) con la prensa. Por increíble que hoy parezca, era bastante resistido. Sin embargo, su gol para la imprescindible victoria 1 a 0 ante Venezuela en Puerto Ordaz, el 11 de junio de 2013, tranquilizó las aguas y puso a Uruguay nuevamente en carrera (al menos en zona de repechaje). Su gol fue complementado con su tradicional despliegue; si algo no se le podía discutir al Edi era la entrega. Ese, 2013, fue el año de su consolidación con la Celeste: fue el mejor jugador del equipo en la Copa Confederaciones (marcando ante Brasil e Italia) y anotando en la recta final de las eliminatorias ante Colombia y Argentina (y en el repechaje ante Jordania).

Jara, el tipo más odiado de Uruguay

El partido de cuartos de final de la Copa América Chile 2015, entre el local y Uruguay, el 24 de junio de 2015, quedó para la historia pero no por los motivos que la Celeste, y mucho menos Edinson Cavani, hubieran querido. Uruguay fue a defender el título conseguido en Argentina diezmado, ya que Suárez había sido suspendido por su mordida al italiano Giorgio Chiellini en Brasil 2014 (un Mundial en el que Edi tuvo una discreta actuación). Fue un partido muy caliente, en el que Cavani, que ya era figura del PSG, jugó en medio de una gran preocupación personal: su padre había protagonizado un fatal accidente de tránsito en Salto. Ese tipo de situaciones, que se comentan en todas las concentraciones, habitualmente sacan lo peor de los futbolistas. Gonzalo Jara, jugador chileno, le habló a Cavani de ese episodio durante el partido con el propósito de sacarlo de las casillas. No contento con eso, lo provocó metiéndole un dedo dentro de las nalgas, lo que motivó la reacción del jugador uruguayo, que terminó expulsado. Luego de ese partido (que terminó con victoria chilena 1 a 0 en un ambiente caldeadísimo), Jara se transformó en el jugador más odiado por el público uruguayo, que cerró filas en torno al goleador.

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El incidente con Gonzalo Jara

El incidente con Gonzalo Jara

El goleador de América

Mientras en Europa Cavani se convertía en el máximo goleador del PSG, en América la selección uruguaya de fútbol vivía una situación casi inédita en las eliminatorias rumbo a Rusia 2018: pisó fuerte desde el inicio y la clasificación al Mundial jamás estuvo en duda. En eso mucho tuvo que ver el Matador, que anotó 10 goles en 14 partidos jugados, siendo el mayor killer de toda la instancia: dos a Brasil, Paraguay y Venezuela, uno a Ecuador, Perú, Bolivia y Chile. El gol a estos últimos, el 15 de noviembre de 2016 en Santiago, el 37° suyo con la Celeste, significó que superara la marca de Diego Forlán y se colocara desde entonces como el segundo scorer histórico de la selección (Suárez ya estaba despegado arriba). Si alguna vez algún desubicado lo silbó, por alguna racha goleadora negativa o por una supuesta falta de temple (hay para todo en las hinchadas), ahora todo había virado hacia la mayor admiración.

Campeón chino

Buscando posicionarse en el planeta de este deporte, la Asociación China de Fútbol organizó el torneo internacional de selecciones China Cup, con el aval de la FIFA. La segunda edición, en marzo de 2018, con la participación de los locales, Gales, República Checa­ y Uruguay, fue la más interesante de todas. Uruguay derrotó en la final a Gales (que tenía en sus filas al astro del Real Madrid Gareth Bale) por 1 a 0 con gol de Cavani, tras habilitación de Christian Rodríguez, que llevó su festejo de arco y flecha al Guanxi Sports Center de la ciudad de Nanning. Si bien no se trató de un torneo oficial, fue la segunda copa que levantó Cavani con la Celeste en el pecho, en su centésimo partido como internacional. Y fue un preámbulo de su mayor idilio con la selección de Uruguay.

Cavani del mundo

Le pasó a Ruben Sosa, a Pablo Bengoechea, a Diego Forlán, a Sebastián Abreu y a Luis Suárez. Todos los grandes jugadores de la selección tuvieron su partido con la Celeste, ese que los encumbró a la categoría de ídolos indiscutidos de la selección. Cavani tuvo el suyo, el 30 de junio de 2018 ante el Portugal liderado por Cristiano Ronaldo, por los octavos de final del Mundial de Rusia 2018. En uno de los partidos más recordados de todo lo que se dio por llamar el Proceso Tabárez, Uruguay ganó 2 a 1 con dos goles del Edi, un cabezazo tras centro de Suárez que le rompió el arco al meta Rui Patricio y una definición contra el palo en el segundo tiempo. Uruguay —que en sintonía con las sensaciones inéditas que se vivían había pasado la ronda inicial del mundial invicto, con el arco imbatido y sin despeinarse— volvía a soñar con lo más alto y el Matador era el arma principal. Pero como en casa de pobre la alegría no es duradera, a los 28 minutos del segundo tiempo Cavani salió lesionado. En una de las imágenes más recordadas de Rusia 2018, el propio CR7 lo ayudó a salir de la cancha. La euforia de la afición uruguaya por estar entre los ocho mejores se trocó por la angustia de saber sobre la salud del astro, vuelta causa nacional. Durante varios días no hubo otro tema de conversación, si se recuperaba o no, si seguía o no. Como sea, la “lesión edematosa en el músculo gemelo interno de su pierna izquierda, sin rotura de fibras musculares”, que señaló el parte médico de la selección, le impidió seguir estando en el equipo durante el resto del Mundial, que de todas formas no fue mucho: al siguiente partido, sin él, Francia derrotó a Uruguay 2 a 0 por los cuartos de final y el sueño terminó. Y así como todos nos preguntamos qué hubiera pasado en Brasil 2014 sin la sanción a Luis Suárez, nadie duda de que con el Edi en forma acá la historia podría haber sido mucho más digna de recuerdo.

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El respeto de otro grande: Cristiano Ronaldo lo ayuda a retirarse, lesionado

El respeto de otro grande: Cristiano Ronaldo lo ayuda a retirarse, lesionado

Víctima del VAR

A Edinson Cavani no le gusta nada el VAR. A su criterio, esta tecnología “está matando el fútbol”. Lo dijo hace poco más de una semana, en el canal de su club, Boca Juniors, luego de que le anularan un gol. También dijo que esa opinión no era de ahora. Los antecedentes lo avalan. La Copa América de Brasil 2019 es menos recordada de lo que debería. Uruguay no cumplió un mal papel, ganó su grupo y fue muy superior a su rival en cuartos de final, Perú. Pero este último partido, jugado el 29 de junio de ese año en Salvador, dejó para el recuerdo tres goles anulados a Uruguay que llevaron el partido a los penales. Uno de ellos fue por un offside absolutamente milimétrico de Cavani, que vio trunco su festejo. Hasta el día de hoy esa jugada amerita discusión. Para mayor bronca, Perú terminó ganando por penales y clasificando a semifinales. La “revancha” de Cavani con el VAR, si se quiere, fue con la eliminación de la Celeste del Mundial de Catar 2022: furioso con la actuación de los jueces, el salteño reventó el monitor del videoarbitraje contra el piso al terminar el partido. Lo multaron con un partido y 16.285 dólares.

The last dance

Algo hermana a los cracks de la generación que volvió a Uruguay a la elite­: todos ellos (Diego Lugano, Forlán, Diego Godín, Suárez y el mismo Cavani) merecieron un final más a lo alto que los que tuvieron. El último partido de Cavani con la selección fue la ya mencionada despedida de Catar 2022, en la victoria 2 a 0 contra Ghana, el 2 de diciembre de 2022 en el Al Janoub Stadium, donde jugó los últimos 25 minutos, en los cuales hubo un posible penal en su contra no cobrado. El triunfo no impidió la eliminación de Uruguay. La actuación de Edi en ese torneo no estuvo a la altura de sus antecedentes. Sus últimos dos goles con la selección habían pasado medio año antes, el 11 de junio de 2022 en el Centenario, en la goleada 5-0 ante Panamá, amistoso que era considerado “despedida” del seleccionado antes del Mundial (sí, casi seis meses antes). Pocos días atrás, el 2 de junio, le había anotado otros dos a México en otro amistoso jugado en Glendale, Estados Unidos. Una historia grande estaba llegando a su fin.