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Cada cuatro años, los Juegos Olímpicos de Invierno convierten el hielo y la nieve en escenario de hazañas deportivas que desafían la física y la resistencia humana. Pero el mayor espectáculo a veces ocurre fuera de la pista. Entre villas olímpicas que no descansan, cámaras encendidas las 24 horas y deportistas al borde del agotamiento, el protocolo olímpico suele derretirse con una facilidad sorprendente.
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Esta nota recorre algunos de los episodios más extravagantes, polémicos y comentados de los Juegos de Milán-Cortina: momentos en los que el foco dejó de estar en el cronómetro para posarse en lo humano, lo imprudente y hasta lo increíble.
El biatleta noruego Sturla Holm Lægreid, tras cruzar la meta y asegurar la medalla de bronce en la prueba individual de 20 kilómetros, aprovechó la entrevista poscarrera para revelar que había sido infiel a su pareja recientemente.
Con la voz entrecortada y visiblemente emocionado, Lægreid dijo que conoció al “amor de su vida” seis meses atrás y que, tres meses después, cometió lo que él mismo llamó el “mayor error de su vida”.
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Más allá de la viralización del momento, el propio atleta reconoció después que quizá no estaba en el estado mental ideal para abordar un tema tan íntimo en ese contexto y expresó arrepentimiento por haber mezclado su vida personal con la celebración olímpica. Su exnovia, por su parte, manifestó que no había elegido estar en el centro de esa atención mediática y que no es fácil perdonar algo así, incluso después de una declaración pública de amor.
Penis-gate
salto de equi AFP
AFP
Antes de que arrancaran las competencias, un rumor tan insólito como incómodo empezó a circular en el ambiente del salto de esquí: ¿podrían algunos atletas estar recurriendo a inyecciones de ácido hialurónico para aumentar temporalmente el tamaño de sus genitales con el fin de obtener una ventaja aerodinámica? La especulación —que luego sería bautizada como penis-gate— se apoyaba en una lógica reglamentaria muy concreta.
En el salto de esquí, el traje no puede superar determinadas proporciones respecto al cuerpo del atleta: se mide con precisión milimétrica y cualquier exceso puede derivar en descalificación. La teoría sostenía que, si un competidor modificaba de forma transitoria su anatomía antes del control, podría obtener la aprobación de un mono apenas más amplio en esa zona. En vuelo, una superficie ligeramente mayor puede generar más resistencia al aire y, por lo tanto, mayor sustentación.
La versión surgió en el tabloide alemán Bild y rápidamente fue amplificada por otros medios europeos. Tanto la Agencia Mundial Antidopaje como la Federación Internacional de Esquí y Snowboard recordaron que cualquier manipulación corporal destinada a obtener ventaja podría ser sancionable, aunque no hubo casos comprobados.
Lesión tras lesión
Vonn esqui lesion
Una de las historias que más conmovió y produjo debate en esta edición fue la de la legendaria esquiadora estadounidense Lindsey Vonn, quien participó en la prueba de descenso a pesar de haber sufrido una ruptura completa del ligamento cruzado anterior, apenas días antes de la competencia.
A sus 41 años, Vonn regresó de la retirada para intentar colgarse una medalla olímpica más, pero la lesión en la rodilla izquierda —una de las peores que puede sufrir un esquiador— no detuvo su impulso competitivo. A pesar del diagnóstico y de haber entrenado con un soporte especial y fisioterapia intensiva, la esquiadora decidió salir a la pista en Cortina d’Ampezzo impulsada por la ambición y su instinto competitivo.
El resultado fue contundente. Apenas 13 segundos después de comenzar su descenso, Vonn perdió el control y protagonizó una aparatosa caída que terminó con una fractura compleja de tibia y un regreso inmediato al hospital, donde fue intervenida quirúrgicamente tres veces.
Aunque ella insistió en que el ligamento roto no fue la causa de la caída y afirmó no tener “arrepentimientos”, su caso reavivó el eterno debate sobre los límites del espíritu competitivo.
Memoria versus protocolo
casco jjoo ucrania
El esquiador de skeleton ucraniano Vladyslav Heraskevych llegó a la villa olímpica con un diseño especial en su casco: imágenes de más de 20 atletas y entrenadores ucranianos fallecidos desde el inicio de la invasión rusa, una manera de recordar a quienes ya no podían competir pero eran parte de su historia.
Sin embargo, ese gesto chocó con las estrictas normas de la Carta Olímpica. El Comité Olímpico Internacional y la Federación Internacional de Bobsleigh y Skeleton determinaron que el casco violaba una regla que prohíbe expresiones políticas o manifestaciones durante la competición oficial, y le exigieron retirarlo.
Heraskevych se negó a hacerlo, y su argumento fue que su intención no era política, sino un acto de memoria. La decisión tuvo consecuencias inmediatas, ya que horas antes de su prueba el ucraniano fue descalificado.
El propio atleta resumió su postura en una frase que se volvió noticia: “Este es el precio de nuestra dignidad”, reivindicando que para él el casco representaba algo más profundo que un simple símbolo.
Calor, también en invierno
jjoo Preservativos
La tradición de distribuir preservativos a los atletas —iniciada en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 como medida de salud pública— volvió a cobrar protagonismo, pero con un giro inesperado.
Según reportes, la villa olímpica se quedó sin condones tres días después de la llegada de los deportistas porque la demanda superó con creces lo que los organizadores habían previsto: menos de 10.000 unidades para casi 3.000 atletas, muy por debajo de los cientos de miles que se entregaron en los Juegos Olímpicos de Verano anteriores.
La escasez coincidió justo con la semana de San Valentín, lo que llevó a algunos comentaristas a bromear sobre el “clima cálido” fuera de las competencias.
Hincha de todos
Benoit Richaud
Durante estos juegos apareció una figura que no competía, pero que no pasó desapercibida ni un segundo: el entrenador y coreógrafo francés Benoît. A sus 38 años, se convirtió en una de las presencias más visibles en las competiciones de patinaje artístico por la enorme cantidad de atletas que dirigió y por la forma en que lo hizo.
Richaud supervisó hasta 16 patinadores de 13 nacionalidades distintas, diseñó personalmente sus programas de competición —incluida la música— y los acompañó en el banco mientras esperaban el veredicto de los jueces. Esa mezcla de logística, creatividad y desplazamientos constantes entre equipos hizo que, durante una misma jornada, se lo viera con una campera de Georgia, al rato con la de Estados Unidos, después con la de Japón, y así sucesivamente, en una maratón de cambios de vestimenta que sorprendió incluso a comentaristas y espectadores.
Más allá del espectáculo visual, su enfoque creativo fue lo que realmente lo distinguió: Richaud buscó resaltar la individualidad de cada patinador, respetando su estilo y cultura, en lugar de imponer una sola firma artística.
¿Therian olímpico?
perro en nieve jjoo
Durante la clasificación del sprint femenino por equipos de esquí de fondo, un perro lobo de dos años llamado Nazgul se coló en el circuito, burló la seguridad y corrió parte de la pista como si fuera un competidor más, hasta cruzar la línea de meta junto con varias esquiadoras.
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Gran sorpresa causó un perro lobo de nombre ”Nazgul” en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026.
En la prueba femenina de esprint por equipos de esquí de fondo, invadió la pista, donde corrió parte del circuito y cruzó la meta.
El animal, perteneciente a una exesquiadora local que vive cerca de la sede de la prueba, no mostró comportamiento agresivo y fue controlado poco después por el personal de seguridad para permitir que la competencia siguiera su curso con normalidad.
La escena fue capturada por las cámaras y se volvió viral en redes y medios de todo el mundo, lo que transformó al espontáneo “competidor” en una de las imágenes más comentadas.
La emoción, a centímetros
AP 2
Associated Press
Otro de los momentos llamativos lo protagonizó Jordan Cowan, un expatinador artístico estadounidense que hizo historia en Milán-Cortina 2026 como el primer operador de cámara autorizado a filmar desde el hielo durante las competencias de patinaje artístico. Con un esmoquin blanco que casi lo mimetizaba con la pista, Cowan se deslizó patinando —a veces incluso hacia atrás— justo después de cada rutina para capturar las emociones de los atletas.
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La increíble labor del camarógrafo que patina hacia atrás en los JJOO para capturar los momentos más íntimos de la danza sobre hielo
Se trata de Jordan Cowan y es el primer cámara sobre hielo en la historia olímpica del patinaje artístico pic.twitter.com/c2xMKa9M1d
Según contó, considera esta labor como su “nuevo deporte”, faceta que descubrió a partir de la necesidad que sienten muchos atletas retirados de reinventarse. Asegura que su pasión por el cine incluso precede al patinaje y que lo más complejo no es deslizarse sobre el hielo, sino soportar la presión de conseguir un resultado cinematográfico a la altura del momento.
Consultado por CNN por su llamativo atuendo, explicó la elección con sencillez: “Es Milán. Me pareció apropiado vestir de manera elegante”. Además, expresó que le gustaría llevar esta experiencia y su estilo de filmación también a los Juegos Olímpicos de Verano.
Así también vale
Milan short track
AFP
En el short track, la versión más vertiginosa del patinaje de velocidad sobre hielo, las carreras se definen en un óvalo reducido donde el roce es parte del juego y un mínimo contacto puede cambiarlo todo. Eso fue exactamente lo que ocurrió en una serie de 500 metros que terminó convertida en una escena caótica.
¡EL FINAL MAS LOCO DEL SHORT TRACK! Abzal Azhgaliyev vs. Pietro Sighel ¿Acabamos de ver e
Cuando los dos patinadores que lideraban la prueba entraron en la última curva, un toque los desestabilizó y ambos terminaron en el hielo, lo que cambió por completo el desenlace de la prueba. En medio de esa caída colectiva apareció el italiano Pietro Sighel, también sin equilibrio, quien cruzó la meta prácticamente sentado, impulsado por la inercia.
La foto-finish confirmó que, pese a llegar de espaldas, había avanzado a la siguiente instancia, por detrás del kasajo Abzal Azhgaliyev.