De la tradicional producción de ganado a pasto en los campos de Uruguay pasó a consolidarse la intensificación en corrales, donde se alimenta a los vacunos con granos para producir carne de calidad.
“Los sistemas intensivos van a seguir creciendo y serán responsables de la faena”, vaticinó el presidente de Aupcin
De la tradicional producción de ganado a pasto en los campos de Uruguay pasó a consolidarse la intensificación en corrales, donde se alimenta a los vacunos con granos para producir carne de calidad.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáY hoy en la ganadería uruguaya hay un total de 125 establecimientos de engorde a corral habilitados, con una capacidad en su conjunto de 260.165 cabezas de vacunos, siendo Soriano el departamento que concentra la mayor cantidad de feedlots, con 38; seguido por Río Negro, con 19 corrales, según datos solicitados por Agro de Búsqueda al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).
Si se compara esa información al cierre de 2025 con los datos de hace cinco años, la cantidad de establecimientos registró un incremento de seis en el renglón de los habilitados para operar, si bien el número de corrales registrados en el MGAP en 2020 era mayor, casi 160.
En aquel momento, el impacto de la pandemia de Covid-19 y factores relativos a la rentabilidad del negocio cárnico incidieron en una disminución de la actividad de estos establecimientos ganaderos.
A influjo de una creciente integración entre la producción de granos y de carne, los corrales pasaron a ganar más espacio en los predios de los productores y de empresas de la agropecuaria local.
La diversificación de producciones en el campo, además, favorece la posibilidad de contar con más alternativas de canalización comercial, dependiendo de la rentabilidad que ofrezcan los distintos productos.
Otro aspecto de esta actividad productiva es que se avanza en la integración entre la agricultura granelera, la pecuaria y —a su vez— con la industria cárnica, para luego colocar la carne producida a granos en los mercados del mundo.
Por cuestiones logísticas y de disponibilidad de insumos, principalmente de los granos y concentrados que se elaboran con estos productos agrícolas, la distribución de los establecimientos de engorde a corral se caracterizó por la instalación en la franja del litoral oeste.
“Hace dos años hay una crecimiento importante en el volumen de ganado concentrado para su terminación y para su recría”, debido a un mercado de ganado gordo “muy firme y pujante”, con una industria “proactiva”, dijo a Agro de Búsqueda el presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva (Aupcin), Álvaro Ferrés.
Valoró que la posibilidad de contar con “posiciones (de precios) para adelante” permite “estimular” a los engordadores a que encierren ganado en los corrales; y si esto no sucediera, “bajaría mucho la oferta de ganado gordo”.
Otro factor que favorece el negocio es la relación entre los valores de la carne y de los concentrados, por más que el precio del maíz se afirmó en las últimas semanas”, por impacto de la sequía en la producción local de ese grano, comentó.
Sostuvo que “esa relación de precios de los concentrados con los del ganado gordo y la industria con necesidad” de materia prima “hace que el volumen de ganado crezca y el negocio tenga márgenes positivos”. Y “en la medida que los corrales son cada vez más grandes, el volumen de ganado crece, pero el margen por cabeza se achica”, señaló.
Advirtió, además, “oportunidades” de exportación de carne en la cuota prevista por China y también en “Estados Unidos (EE.UU.), que tiene el menor rodeo de su historia y, al mismo tiempo, una creciente demanda de carne”, al igual que en Europa, por efecto de la cuota establecida en el acuerdo entre el Mercosur y el bloque europeo. El volumen total de ese cupo es de 99.000 toneladas, a ser distribuidas entre los países miembros del Mercosur.
Además, en el mercado europeo, por efecto de ese acuerdo, “desde mayo podría dejar de pagarse arancel aduanero de la cuota Hilton”, consideró.
Ferrés advirtió que hay factores de “incertidumbre” vinculados a lo geopolítico, por lo que pueda pasar con la guerra entre EE.UU. e Israel con Irán.
Más allá de esa situación puntual, “los sistemas intensivos de producción en Uruguay van a seguir creciendo y van a ser responsables de la faena”: “sin el ganado de los corrales la industria no tendría para faenar”, lo que “sería inviable para muchos” frigoríficos, dijo.
Los corrales no solamente pululan en los departamentos más agrícolas, sino que también pasaron a ocupar un lugar relevante en zonas del centro y el norte del campo uruguayo.
Algunos departamentos que registraron un incremento significativo en ese sentido fueron Flores, Florida y Durazno, que prácticamente duplicaron la cantidad de corrales habilitados para operar.
Hace unos cinco años en Flores había seis feedlots y ahora cuenta con 12, para una capacidad de 14.768 vacunos; en tanto, Florida tenía siete y en este momento tiene 11 corrales, para una capacidad de 8.894 cabezas, y, por su parte, Durazno contaba con tres y ahora pasó a tener siete, para una capacidad de 18.897 vacunos.
Así lo señalan los registros oficiales del MGAP de establecimientos de engorde habilitados, lo que revela la operativa de corrales de tamaño mayor en su extensión y en su capacidad de producción.
Eso ocurre en el caso de Durazno, donde operan siete corrales que en su conjunto superan con amplitud la capacidad de los 12 feedlots habilitados en suelos floridenses.
El caso de Soriano es más que destacado, debido a que hace cinco años contaba con unos 25 corrales registrados en la Dirección General de Servicios Ganaderos de esa secretaría de Estado, y en 2025 pasó a tener casi 40 establecimientos con la habilitación sanitaria correspondiente, para una capacidad de 86.685 vacunos, según datos del MGAP.
Mientras que Río Negro contaba con 18 feedlots habilitados en 2020 y cinco años después llegó a 19 corrales operativos, para una capacidad de 43.78 cabezas, conforme con los datos del MGAP.
Es importante aclarar que en esta cartera de Estado figura una mayor cantidad de establecimientos registrados de engorde de ganado, en prácticamente la mayoría de los departamentos, pero no todos se encuentran habilitados por la División de Sanidad Animal del MGAP.
Entre los departamentos que están un escalón debajo de los anteriores en cuanto a la cantidad de corrales de engorde intensivo de ganado, figuran Canelones, Rocha y San José, considerando que en los dos primeros operan cinco feedlots y en el campo maragato hay cuatro corrales habilitados, indican los registros.
Un dato por lo menos llamativo es que Cerro Largo es el único departamento que no cuenta con corrales de engorde de ganado habilitados por Sanidad Animal del MGAP, si bien en los registros de 2020 figuraban dos establecimientos de este tipo en los registros.
Los departamentos con menos cantidad de feedlots son Rivera y Treinta y Tres, con uno solo habilitado, respectivamente, y Artigas, Colonia y Lavalleja, que figuran con dos corrales cada uno, conforme con los datos oficiales.
En algunos casos, la distancia de los centros de producción de granos y los mayores costos de fletes, entre otros factores, pueden haber incidido en esta situación; así, Colonia resulta una excepción entre los departamentos más agrícolas del agro local en lo referido a la cantidad de feedlots habilitados.
El perfil de los propietarios de los corrales cambió y “hay más agricultores avenidos en engordadores de ganado, para valorizar su grano en carne”, lo cual es un “negocio atractivo porque al agricultor le reduce costos, al no tener que hacer los fletes, el secado y el acondicionamiento del grano”, planteó el presidente de Aupcin.
Sostuvo que las empresas del sector frigorífico también tienen una participación “creciente” en el negocio de los corrales de engorde de vacunos, debido a la intención de asegurarse de materia prima para mantener la faena.
Esto tiene una “incidencia positiva” en la cadena cárnica, porque los frigoríficos “son los que ponen las puntas de los valores del ganado de reposición de los corrales de engorde”, afirmó.
Destacó, además, otros cambios, porque el corral “está transformando y especializando a la ganadería” local, específicamente “en la cría y en la recría” de ganado, siendo esta última “más larga y con animales más pesados”.
Y “los corrales preparan vacunos cada vez más pesados”, con lo cual se producen “carcazas más pesadas y con categorías de recría que antes tenían 350 a 380 kilos y ahora llegan a 420 a 440 kilos”, comentó Ferrés.
A modo de proyección, este empresario avizoró buenas perspectivas para los feedlots, sin desconocer los vaivenes de precios, y planteó la necesidad de atender los temas de impacto ambiental y de bienestar animal.
Hay que respetar las normas, pero también hay que reconocer que a veces se establecen exigencias que parecen ser “ridículas” y “atentan contra la producción”, sostuvo.
Admitió que estos asuntos ameritan una discusión entre todos los involucrados, pensando en el futuro de la actividad agropecuaria en general, y de la ganadería en particular.