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    Se conforma “fenómeno” de brasileños en compra de campos; hay “temor” a impuestos en Brasil, según operadores

    Capitales del país norteño adquirieron a Sofoval casi 3.000 hectáreas en Rivera, por US$ 12,5 millones, supo Agro de Búsqueda

    Redactor Agro de Búsqueda

    En los meses recientes se concretaron algunas compraventas de campos en las que capitales de Brasil figuran entre los compradores, lo que parece constituirse en un cierto fenómeno de negocios, que empezó a asomar hace un par de años y que tiene a brasileños como actores que juegan fuerte.

    A la adquisición de cerca de 20.000 hectáreas que realizó la empresa BrasPine, del sector maderero y forestal del país norteño, este año al fideicomiso forestal Bosques del Uruguay, recientemente se le sumó otra compraventa de campos por parte de empresarios del mismo origen.

    En este caso, la Sociedad de Fomento Rural de Colonia Valdense (Sofoval) decidió vender un grupo de cinco padrones rurales con un total de casi 3.000 hectáreas, ubicado en el departamento de Rivera, por un monto de US$ 12,5 millones, según información recabada por Agro de Búsqueda.

    Indica que el comprador de ese inmueble rural es la firma Fazenda Santa Maria S.A.S., propiedad de capitales brasileños. Y considerando esos datos, el precio por hectárea correspondiente a dicho negocio fue de US$ 4.343.

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    En 2024 Sofoval compró esas tierras riverenses que en conjunto abarcan 2.878 hectáreas, por US$ 10 millones, luego de vender predios que tenía en otros departamentos del país, según lo informado en su momento durante una asamblea de la gremial.

    Sofoval es una empresa de agronegocios con perfil cooperativo, que desarrolla sus actividades productivas, principalmente la producción agrícola, entre otras, en el departamento de Colonia, que es su zona de influencia, pero también opera en otros departamentos cercanos.

    A su regreso de un encuentro con empresarios de primera línea de San Pablo, realizado en los primeros días de mayo en Brasil, el presidente de la República, Yamandú Orsi, destacó que “ya hay varias inversiones” de capitales brasileños en Uruguay en diferentes sectores de la economía. Y sin especificar si se trata de la actividad agropecuaria o el sector industrial, el mandatario hizo referencia a una situación a la que es preciso prestarle atención.

    Planteó, además, la posibilidad de que se concreten nuevos proyectos de inversión desde ese origen, para lo cual se analizaron varias alternativas con potencial de captar el interés del empresariado brasileño.

    Bastante participativos

    Sobre la compra de campos por parte de brasileños y la incidencia del factor político en este asunto, el vicepresidente de la Cámara Uruguaya de Inmuebles Rurales (CAIR), Rodolfo Victorica, dijo a Agro de Búsqueda que “han venido y están viniendo brasileños por un contexto político” en su país vinculado a “temas impositivos”.

    El comentario alude a ciertos puntos de una reforma fiscal, prevista por el gobierno de Luiz Inácio da Silva, que incluye un impuesto a las grandes fortunas, entre otras medidas.

    Y “desembarcaron principalmente en los departamentos de Rivera y Cerro Largo”, donde “compraron bastante tierra para lo que es nuestro mercado”, señaló el operador.

    Consideró que, al igual que “en otros años fueron argentinos los que compraban, luego algunos chilenos, ahora es el momento de los brasileños”.

    Las oleadas de inversiones brasileñas en campos de Uruguay tienden a repetirse, ya que hubo otras importantes, como en los años 90, sobre todo en los departamentos fronterizos, donde se dedicaron a la producción arrocera y ganadera. Incluso un expresidente de Brasil, João Goulart, invirtió en campos en Uruguay —en Maldonado y Tacuarembó— en la década de 1960, durante su exilio.

    El mercado local de campos “sigue movido, se hicieron transacciones grandes de campos y eso que hay poca oferta”, y “hay interés y compra de extranjeros” de varios países y “también inversionistas uruguayos”, sostuvo.

    Otro directivo de esa gremial, Ignacio Victorica, coincidió con su colega al señalar que en Brasil “hay como un temor respecto a lo que pueda hacer el sector político en cuanto a impuestos y a temas con la tierra”, que “parecen complicados”.

    “Hay un runrún de que la inversión que está viniendo desde Brasil a Uruguay tiene un factor político atrás, que es bastante importante”, señaló.

    Y comentó que en los últimos meses hubo algunos negocios de compraventas de tierras con una “importante cantidad de hectáreas en los que han invertido brasileños”, como el caso de un empresario que “compró tres campos” y de otros que adquirieron “algo más de 3.000 hectáreas en el norte”, y también hubo una transacción por “unas 2.500 hectáreas”.

    Estas operaciones comprendieron “buenos campos”, y de “buenos valores”, que van en línea con esta situación en la que “los brasileños han estado bastante participativos en las compras”, sostuvo.

    Respecto al mercado y los precios, este directivo de la CUIR comentó que los valores en general están “muy firmes”, principalmente los “campos agrícolas y los forestales-ganaderos y forestales”, y se da una situación en la que “los precios se han consolidado”.

    “Con los ingredientes de cada negocio, los campos ganaderos y los agrícolas, incluso los más chicos en extensión para destino turístico en el este o cerca de Colonia, también tienen precios excelentes”, valoró.

    En los últimos 25 años, el total de la extensión de tierras vendidas por propietarios brasileños en Uruguay fue de 311.000 hectáreas y la cantidad comprada por capitales de Brasil fue de 192.000 hectáreas, según datos de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

    Esa información corresponde a los casos en los que se logró identificar la nacionalidad de los actores, considerando que la mayor participación en estos negocios es de sociedades anónimas u otras condiciones jurídicas en las que no se explicita el origen del titular del inmueble rural.

    Una de las compraventas de tierras que causó mayor impacto en el mercado uruguayo de campos en este año fue la que realizó BrasPine, mediante una empresa representante en Uruguay. La industria maderera brasileña compró cerca de 20.000 hectáreas al fideicomiso forestal Bosques del Uruguay, según informó Agro de Búsqueda en febrero.

    Los registros del Instituto Nacional de Colonización (INC) indican que en este negocio la compradora fue Paitone S.A.S., representada por Giovani Simoes Pires Giacomet, quien es el director de Estrategia y Desarrollo de Braspine Madeiras, y Pedro Enrique Pinilla Saavedra, director industrial de esa misma empresa.

    El monto de la compraventa fue de US$ 171,3 millones, lo que significó un precio por hectárea de US$ 9.000; y de la extensión total de 18.800 hectáreas, hay prácticamente 15.000 hectáreas con plantaciones forestales, específicamente de las especies eucaliptus y pino.

    El 30 de diciembre de 2025 el Poder Ejecutivo autorizó a Paitone S.A.S. a adquirir y explotar cuatro inmuebles rurales ubicados en los departamentos de Rivera y Tacuarembó, según consta en resolución firmada por el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, y la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, en ejercicio de la presidencia.

    Conforme con los datos incluidos en el documento, los padrones rurales autorizados no son los mismos que los comprados por esa firma en este negocio más reciente, lo cual puede verificarse al cotejar la información de la base de datos del INC.

    Confirmación y más negocios

    Corresponde precisar que en 2024 la empresa forestal Braspine anunció una inversión de US$ 250 millones en Uruguay, para la instalación de una planta industrial a partir de madera de pino, que será la primera de este grupo fuera de Brasil y estará ubicada en Rivera.

    Esta inversión en la nueva planta industrial de la empresa brasileña dará unos 400 nuevos puestos de trabajo en Uruguay, y en 2027 está previsto el inicio de las operaciones de esta fábrica, según información de Braspine, publicada en su sitio web.

    Este mes el gobierno y ejecutivos de la empresa confirmaron el avance de varios aspectos, que estaban en tratativas para la concreción de los planes de la inversión prevista.

    En cuanto a otros negocios de tierras de capitales de Brasil en años recientes, en 2025 la firma brasileña Paulo Irani Emprendimientos Agropecuarios (PIPA S.A.S.) compró un campo de casi 3.000 hectáreas en el departamento de Tacuarembó, por un monto de US$ 10,5 millones.

    Otros empresarios de Brasil también adquirieron campos en el agro local en los años recientes, específicamente en 2024 fue un inversor de ese país el que compró la establecimiento agropecuario Santa Clotilde, ubicada en el departamento de Tacuarembó. Por ese campo, con una extensión de 7.000 hectáreas, el comprador pagó unos US$ 28 millones a la familia Bove Barriola, que era la parte vendedora, según informó Agro de Búsqueda en su momento.

    En otro negocio concretado ese año, un inversionista brasileño realizó la compra de una serie de padrones rurales en el departamento de Rivera, que comprenden unas 9.500 hectáreas, y el monto de la transacción fue de US$ 40 millones.

    En cuanto a otras recientes compraventas destacadas por su monto y extensión que se registraron en el mercado local de campos, figura un negocio por un monto de US$ 17,9 millones en el departamento de Soriano, correspondiente a un predio de unas 1.400 hectáreas.

    También hubo otra operación, por US$ 14,5 millones en Río Negro, de igual extensión que el anterior, conforme con los registros del INC.