La ganadería uruguaya llega a la zafra de toros con una combinación poco frecuente de buenos precios, demanda internacional firme por la carne bovina y perspectivas climáticas favorables, escenario que está estimulando la inversión y podría traducirse en un salto importante de la producción de terneros.
El consignatario y rematador Gerardo Zambrano, presidente de Zambrano & Cía, dijo a Agro de Búsqueda que la ganadería atraviesa “un excelente momento por su demanda, valores y por la amplitud de mercados”, al tiempo que Uruguay aprovecha ese escenario con una producción de calidad.
A eso se suma una mayor valoración de la genética. Para el rematador, la valorización de los vientres, con la ternera que prácticamente equiparó el precio del ternero, anticipan una demanda firme por reproductores.
El empresario dijo estar convencido de que la cría puede ingresar en una nueva etapa, y consideró que Uruguay ya no debe temer a superar la referencia de 3 millones de terneros.
“El principal estímulo es el valor”, señaló, y los actuales precios incentivan al criador a invertir en las vacas, procurar mejores resultados reproductivos e incorporar genética.
Un ciclo que estimula la inversión
El también consignatario y rematador Alejandro Zambrano, director de Zambrano & Cía, coincidió con la perspectiva que planteó su padre. Consideró que la ganadería acumula un ciclo positivo, que hacia finales de 2026 completará prácticamente dos años, con mercado y clima alineados favorablemente.
Ese escenario, señaló, está impulsando al productor a “crecer” y “producir más”, intensificando los procesos. El fenómeno se observa tanto en la cría como en la recría y la terminación, con un incremento de los corrales.
Si las condiciones evolucionan normalmente, el operador proyecta un nuevo récord de terneros. “Vamos a estar lejos arriba de los 3 millones”, afirmó, aunque prefirió no aventurar una cifra.
El crecimiento permitiría incluso compensar con mayor producción una parte importante de los terneros que salen del país mediante la exportación en pie. “Hay lugar para todos”, sostuvo.
Precios de los toros
Los buenos precios del ganado también llegarán a la zafra de reproductores, aunque ambos rematadores advierten que no necesariamente lo harán en la misma proporción. Gerardo Zambrano afirmó que “los toros van a estar demandados y van a valer más que el año pasado”, aunque descartó que el ajuste porcentual copie al de otras categorías.
Alejandro explicó que el precio del toro es “un poquito más inelástico”, y que históricamente no se derrumba durante las crisis, ni se dispara proporcionalmente durante los períodos de euforia.
La inversión genética, agregó, tiene un retorno de más largo plazo y más difícil de medir. Sin embargo, mencionó una referencia que establece un piso importante para los reproductores: un toro gordo vale actualmente entre U$S 1.500 y U$S 2.000.
El corral, un cambio estructural
La transformación de los sistemas productivos constituye otro de los fenómenos que ambos identifican detrás del actual ciclo ganadero.
Para Gerardo Zambrano el crecimiento de los corrales responde a una ecuación favorable entre el precio de los granos y el valor de la carne. En el pasado, explicó, el corral podía utilizarse fundamentalmente como herramienta de manejo, para liberar campo, aun cuando la terminación a corral no fuera por sí misma un buen negocio.
“Hoy cambió”, afirmó. Actualmente el corral permite liberar superficie para otras categorías y, al mismo tiempo, obtener márgenes favorables mediante la conversión de grano en carne.
A su juicio, no se trata de una situación transitoria. “Yo creo que eso llegó para quedarse. No es un tema que va a ser coyuntural”, sostuvo, proyectando un cambio de carácter estructural similar al observado en países que son grandes productores de carne.
Alejandro también espera una mayor especialización: establecimientos concentrados en cría y recría, y una terminación crecientemente vinculada a los corrales. Esa evolución, entiende, permitirá a Uruguay capitalizar el buen momento internacional de la carne.
Una demanda más sofisticada
Para Alejandro Zambrano la carne vacuna comienza a diferenciarse de un commodity. El consumidor internacional, sostuvo, se vuelve más sofisticado, y presta más atención a la calidad, mientras Uruguay ha construido una marca respaldada no solamente por las características de su carne, sino también por la forma en que produce.
Ese proceso tendrá consecuencias sobre la genética. El crecimiento del corral aumentará la medición de la eficiencia de conversión y de la calidad de carcasa, y colocará nuevos atributos en el centro de las decisiones de selección, como el marmoreo.
También observa una transformación en la comercialización de reproductores. Los eventos virtuales continuarán ganando terreno, acompañados por una creciente profesionalización de la información, aunque los remates presenciales conservarán su valor como espacio de encuentro.
Precios que amortiguan costos
Gerardo Zambrano espera que la demanda ganadera siga firme, aunque considera posible una estabilización de los valores. La escasez de ganado gordo está siendo un sostén, pero una menor faena podría contribuir a moderar los precios. Más allá de cuál sea finalmente el equilibrio, proyectó que los valores seguirán siendo buenos.
También advirtió que el actual nivel de precios está amortiguando problemas estructurales que continúan afectando al productor uruguayo: impuestos elevados, insumos caros, un tipo de cambio bajo y, en términos generales, un país costoso para producir.
Los buenos precios tienen la capacidad de transformar las expectativas en inversión. Más vientres, mayor producción de terneros, demanda de genética y expansión de los sistemas intensivos configuran un escenario que, para Gerardo y Alejandro Zambrano, puede marcar una nueva etapa para la ganadería uruguaya.