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Regalos creativos y gastos conscientes: cómo organizar las finanzas en fin de año

Para que el bolsillo no padezca la temporada de fiestas, especialistas en finanzas personales recomiendan planificar, armar un presupuesto rápido y explorar otras opciones creativas, más allá de los mandatos que llevan a consumir a lo grande en esta época

Editora de Galería

Es una historia más que repetida. Llega diciembre y, como cada año, la dualidad de un mes que es de celebraciones, de calles iluminadas, de reflexiones, de días largos y cálidos y, por otro lado, de caos en las calles, de shoppings colapsados, quejas constantes acerca del estrés y el gasto de comprar regalos, de ir a esta y aquella despedida, de pensar, por si fuera poco, los obsequios para el amigo invisible que te tocó para cada una de estas reuniones, si es que no hay que preparar también el disfraz para la fiesta de fin de año del colegio de los hijos.

Cada diciembre, la economista Carolina Sur (@holasoycarouy) quiere anunciar a los cuatro vientos que el mundo no termina el 31 de diciembre. Porque, a juzgar por las billeteras, parece como si la Tierra fuera a destruirse o detenerse el día después. “Un gran dato: arranca el primero de enero de vuelta y vas a estar vivito y coleando y ¿sin un peso?”, cuestiona.

En Estados Unidos se estima que las personas gastan alrededor de un 30% más en época de fiestas y que ese consumo representa un 16% de las ventas de todo un año para los comercios. Desde 1980 todo esto se estudia bajo el concepto de economía de la Navidad, que analiza tanto la tendencia de los comerciantes de empezar la temporada de fiestas antes de tiempo (justo después de Halloween o incluso antes) como los comportamientos de consumo de las personas en los últimos meses del año.

El fundador de Neurona Financiera, Rodrigo Álvarez, nota año a año un aumento significativo del gasto entre noviembre y diciembre, que se da no solo por las fiestas sino también por las vacaciones y el aumento de las tarifas anuales: un combo explosivo. “Son meses complicados, y si uno no está bien preparado para eso, puede entrar en un pozo, al menos anímico”, señala.

Pero diciembre ya llegó y es, para Carolina Sur, una gran ola de la que es difícil escapar, pero que se puede aprender a surfear.

Observación

El primer paso recomendado por la economista es parar en medio de la vorágine de diciembre y observar. ¿Qué es lo que te hace empezar cada enero pagando las cuotas de los meses anteriores? Además de otro tipo de gastos, Sur dice que en diciembre también se activa una voz interna que lleva a gastar más: “Desde niños nos dicen que, si nos portamos bien, nos van a dar un regalo. Entonces pensamos ‘me porté bárbaro, me maté laburando, por lo tanto, me lo merezco’”.

Detenerse a observar es plantear prioridades en esta etapa del año y hacerse preguntas: “¿Cuál es el regalo que quiero? ¿Es ropa, una remera, o es empezar el año sin deudas? Arrancar enero y decir ‘ah, qué libre estoy, puedo tomar la decisión que quiero’”. También, quién o qué está incentivando al gasto, si es el marketing —que sabe cómo tocar la fibra íntima— el entorno familiar o de amigos. “Vos por ahí querés ahorrar, y está la persona que te dice: ‘No seas rata, es fin de año’”, subraya Sur.

Antes de armar cualquier presupuesto, considera clave pensar si se consume por presión social o si se gasta en lo que se quiere consumir. “Hay que hacer lo que a uno le resuena, gastar en lo que amás y no en lo que otros te dicen que hagas”, ya que por gastar en lo que otros desean se deja de gastar en lo que uno quiere.

“Comprar con descuento no es ganar. De hecho, varios estudios demuestran que en estos días de descuentos las personas tienden a gastar más dinero del que gastarían si no existiera el descuento; o sea, compran más productos”, apunta Rodrigo Álvarez. “Comprar con descuento no es ganar. De hecho, varios estudios demuestran que en estos días de descuentos las personas tienden a gastar más dinero del que gastarían si no existiera el descuento; o sea, compran más productos”, apunta Rodrigo Álvarez.

Más que un mes para ahorrar e invertir, Sur apunta que diciembre es un mes de balances. Si ya no hay tiempo para organizar los gastos del último mes, es de mucha utilidad descargar los estados de cuenta de los últimos meses y revisarlos. “Por ejemplo, ¿por qué tenés tres tarjetas de crédito? Si tenés una, analizar tus gastos va a ser mucho más fácil. Además, ese descuento que obtenés de cada tarjeta seguramente lo termines pagando en su costo anual. Entonces, ¿qué podés hacer a partir de enero? Tratar de juntar todo en una sola”.

Planificación

Según apunta Álvarez, muchos de los gastos de diciembre terminan siendo mayores porque se hacen sobre la fecha, sin planificación. La planificación se asocia con la idea de extrema disciplina o estructura, o con la pérdida de libertad. El creador de Neurona Financiera entiende que es todo lo contrario: “Cuando uno planifica, logra tener más libertad porque no gasta tiempo y dinero en cosas que no se asocian con lo que uno quiere”.

Sostiene a su vez que basta con dedicar un tiempo a sentarse y planificar para reducir significativamente los gastos, haciéndolos incluso más valiosos y, por qué no, que también puedan traducirse en ahorros. “Te tomás el tiempo y decís ‘¿qué regalos tengo que hacer este año?’. Y te ponés a pensar y a planificar. Seguramente así gastes muy poco o mucho menos de lo que gastarías de otra forma”.

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Las opciones cada año van desde Cyberlunes y Black Friday (último mes de noviembre) hasta los descuentos con tarjetas o días sin IVA, de los que es posible beneficiarse o salir perjudicado. Todo depende de la planificación previa. “Comprar con descuento no es ganar. De hecho, varios estudios demuestran que en estos días de descuentos las personas tienden a gastar más dinero del que gastarían si no existiera el descuento; o sea, compran más productos”. Recomienda, en cambio, hacer un consumo inteligente utilizando las herramientas que ofrece el mercado, como los descuentos. “Está perfecto utilizarlos siempre y cuando estén atados a una planificación. Pensar: ‘Bueno, tengo que comprar estos cinco regalos, y esto es lo que a cada uno le gusta’. Si no, das rienda suelta al niño de cinco años que todos tenemos dentro y vas a terminar gastando más plata”.

Presupuesto

Teniendo en cuenta que es un mes de muchos acontecimientos y que no hay tiempo para sentarse horas frente a una hoja de cálculo, basta con agarrar un papel y armar una lista similar a la que se hace antes de ir al supermercado para crear un presupuesto rápido, que organice en el corto plazo. Entonces, pensar en la cantidad de fiestas de despedida, de amigos invisibles, regalos para la Navidad y gastos para esos días festivos (como decoración y cena) y establecer un presupuesto para cada uno de estos ítems. “Lo sumo y veo si puedo afrontar este gasto, si por estos gastos no sacrifico otras cosas que quiero”, indica Sur. En la misma lista, los especialistas recomiendan tener en cuenta el dinero que se piensa destinar a las vacaciones de verano. “Si me doy cuenta de que eso que estoy gastando es la plata que tengo para las vacaciones, me voy a tener que poner firme y ver qué prefiero”.

Una vez armado el presupuesto, el desafío está en respetarlo, lo que muchas veces requiere de creatividad. No es lo mismo ajustarse a un presupuesto de 500 pesos que a uno de 2.000 para hacer un regalo. “Se puede regalar muy bien sin gastar mucho dinero; todo parte de la base de la planificación, de poner cabeza”, dice Álvarez.

Aprender a decir que no

Es difícil establecer un límite sin un presupuesto claro. Con una planificación y un objetivo —por ejemplo, ahorrar o irse de vacaciones— quizás resulte más fácil decir que no a un amigo invisible si no se desea participar o sea posible sumarse pero bajo las propias condiciones. “El tema es que uno está tan apurado que ni siquiera sabe lo que quiere”, apunta Sur. “Es relindo decir que sí a todo. El tema es que primero tenés que decir que sí a lo que vos querés. Si le decís que sí a todo el mundo, quizás como consecuencia tengas un enero complicado o dejes de tener cosas que a vos te interesan”.

Aguinaldo: ¿salvavidas u oportunidad?

La adaptación hedónica es la capacidad que tiene el ser humano de adaptarse a lo que produce placer, volviendo a un estado de estabilidad una vez que ese elemento se da por sentado. Es este mecanismo psicológico el que lleva a gastar más cuando se tiene más dinero.

Quienes trabajan en relación de dependencia saben que en diciembre llega el aguinaldo, un dinero extra que, en muchos casos, es visto como ese salvavidas necesario para subsanar todos los gastos de fin de año.

Los especialistas, no obstante, sostienen que lo ideal es utilizar el aguinaldo para objetivos personales más allá del corto plazo. Para Álvarez, si no se cuenta con un fondo de emergencia (reserva de dinero que se guarda para cubrir gastos inesperados, como emergencias médicas, reparaciones o pérdida de ingresos), el aguinaldo es la oportunidad perfecta para cubrirlo.

Coincide Carolina Sur: “Todos los meses anteriores viviste, respiraste y no tenías el aguinaldo. El tema es que si diciembre te agarra con que ya te fuiste de mambo, el aguinaldo te termina salvando”, subraya. Este dinero, dice, significa una oportunidad para ahorrar o, si nunca se invirtió, invertir por primera vez. “Es para hacer algo mejor, no para salvarme o para seguir en la rosca y gastar cada vez más. Porque, si no, el aguinaldo parece demostrar que, gastes en lo que gastes, siempre hay un salvavidas”.

Regalos conscientes

Un 87% de los uruguayos compró regalos para las fiestas en 2023, según un informe de la Cámara de Comercio y Servicios. Vestimenta, calzado y juguetería fueron los productos más demandados.

Sin embargo, los especialistas observan cómo año a año los regalos terminan convirtiéndose en un estresor más, lo que lleva a que pierdan su esencia, que es homenajear a otra persona y disfrutar en ese proceso.

El fundador de Neurona Financiera conserva desde hace algunos meses seis botellas de limoncello que decidió elaborar cuando le regalaron cinco kilos de limones. “En lo que gasté fue en botellitas lindas, y ese será el regalo de Navidad para algunas personas”, cuenta. Reconoce que si bien es planificador por naturaleza (una característica que no todos tienen), de esta forma ahorra mucho dinero y disfruta en el camino. Gracias a eso, a esta altura ya tiene varios regalos resueltos. Álvarez está convencido de que la planificación permite gastar menos y regalar mejor. “Un presupuesto claro para regalos va a hacer que te autoexijas, que le pongas cariño, porque el objetivo es impactar de la mejor forma posible en la otra persona con un presupuesto limitado. Es un lindo ejercicio”.

“Podrás pensar que tu hijo te mata si no comprás algo. Probalo. No sé si tu hijo te mata si hacés una búsqueda del tesoro por la playa, de noche, contigo, con linternas", dice Carolina Sur. “Podrás pensar que tu hijo te mata si no comprás algo. Probalo. No sé si tu hijo te mata si hacés una búsqueda del tesoro por la playa, de noche, contigo, con linternas", dice Carolina Sur.

Por su parte, Carolina Sur invita a reflexionar acerca de la cultura de los regalos con una frase: “Lo que tus hijos y las demás personas van a recordar de las fiestas son los momentos que compartieron, cómo los hiciste sentir, las predicciones y los deseos familiares. Mínimamente se acordarán de los regalos que les hicieron, de la ropa que te pusiste o el menú de la cena. Creo que hay que bajar un poco el tema de los regalos”.

En ese sentido, incentiva a pensar en los regalos más allá de un gasto de dinero. “¿Por qué tenemos esa regla? ¿Por qué, si en mi familia estamos endeudados, los regalos los hacemos sí o sí? ¿Qué es ese mandato?”.

Los regalos, añade, podrían ser vistos como una oportunidad de usar la creatividad para causar impacto. De paso, la economista enumera opciones. “Podrás pensar que tu hijo te mata si no comprás algo. Probalo. No sé si tu hijo te mata si hacés una búsqueda del tesoro por la playa, de noche, contigo, con linternas, o si se van al Prado o a la playa de noche, le hacés un telescopio de mentira y miran las estrellas. Seguro lo valora mucho más”. Lo mismo si se cocinan galletas caseras para el amigo invisible, o si se recurre a la buena manualidad para tejer una bufanda, regalar una artesanía, una pintura, un dibujo.

Así, lejos de que el caos opaque el clima festivo, diciembre podría convertirse en un mes para cambiar de paradigma y explorar otras opciones que brinden no solo un mayor disfrute, sino también más libertad y salud financiera.

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