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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMe dirijo a usted para expresar una profunda preocupación por la contaminación sonora constante e invasiva generada por la obra Médanos by Viñoly, ubicada frente a mi domicilio. Este emprendimiento, que se presenta como un desarrollo de “lujo consciente”, ha significado desde su inicio un impacto negativo desmedido en la calidad de vida de quienes vivimos en la zona.
La obra comienza su actividad todos los días alrededor de las 6.00-6.30 de la mañana y continúa sin interrupciones hasta las 18.00 o incluso las 19.00 horas, incluidos los días sábados. El ruido producido por maquinaria pesada, taladros de gran porte, movimientos de suelo y el incesante sonido de retroceso de los camiones (“beep, beep9) se extiende durante toda la jornada.
Para ilustrar la situación: hoy, 25 de noviembre, siendo las 20.00 horas, la obra continuaba generando ruidos de taladros o máquinas perforadoras del piso, pese a haber trabajado desde temprano en la mañana. Esta extensión horaria, que se repite de manera habitual, resulta completamente intolerable para quienes vivimos en esta área residencial.
Quienes elegimos vivir en este entorno valoramos la tranquilidad, el sonido de las olas, los pájaros y la posibilidad de descansar y trabajar en paz. Sin embargo, desde que comenzó la construcción, el barrio se ve expuesto a una contaminación sonora continua, que supera cualquier límite razonable. El impacto no es solo auditivo: el tránsito de camiones pesados ha provocado problemas en la rambla Costanera, afectando la circulación e incluso a la escuela cercana.
A esto se suma la falta de respuesta y canales de comunicación. He intentado contactar al emprendimiento por Instagram y buscar correos electrónicos o vías formales para plantear la situación. Otros vecinos han intentado lo mismo, sin éxito. La ausencia de diálogo solo agrava la sensación de atropello hacia la comunidad.
Quiero dejar claro que comprendo que las obras son necesarias. Lo que no es aceptable es que se desarrollen sin respeto por los horarios, los límites acústicos ni la convivencia en un barrio donde viven familias, trabajadores y niños. Tampoco es razonable que un proyecto que se autodefine como “consciente” no tome en consideración el impacto real que está causando.
Por todo lo expuesto, solicito que se regulen inmediatamente los horarios de actividad y los niveles de ruido, y que se tomen medidas efectivas para minimizar la contaminación sonora que esta obra produce. Los vecinos no podemos estar sometidos, durante años, a jornadas interminables de sonidos estridentes, camiones, perforaciones y alarmas que alteran por completo la vida cotidiana.
Confío en que esta denuncia contribuya a crear conciencia y, sobre todo, soluciones urgentes.
Mariana Larrobla