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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMe duele y no puedo comprender cómo un país como Uruguay, que fue pionero en tantas leyes, ha dejado totalmente de lado a los animales en general y a los perros en particular. Empecemos por los perros. Hace unos meses hubo una campaña para matar perros debido a que “mataban” ovejas.
En los establecimientos de mi abuelo, creador de la raza merino precoz uruguayo, juradas sus lanas como las mejores del mundo, que ganó el Gran Premio en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, nunca se mató a ningún perro y nunca un perro mató a una oveja.
El Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA), como su antecesora, la Cotryba, está en el papel. La caza del jabalí por perros hiere el alma, tanto por unos como por otros. Al jabalí lo asesinan. El perro sufre varias heridas. Los animales son para ser respetados como seres vivientes y sufrientes, no para divertir a personas sin sentimientos. La eutanasia y los criaderos no pueden permitirse. Otros perros pasan sus vidas atados en forma permanente. Denuncié dos casos ante el INBA: nada.
No hace mucho escuché el diálogo de dos señoras en el que una le preguntaba a otra: “¿y cómo sigue tu cachorrito?”. “No —respondió rápido la otra— me ensuciaba todo, lo devolví al criadero, que primero no lo quería recibir”. Me fui de inmediato. No podía resistir callada semejante maldad. Esa señora sin sentimientos que solo quería un “objeto” para lucirse jamás puede tener un perro. Y como ella, muchos. Dejando un poco de lado el criadero (que no deben existir), si no es capaz de entender que un bebé perro o persona se pueden enfermar y necesitan atención médica de inmediato y mucho cariño, no deben tener perros.
A lo largo de mi vida recogí alrededor de 30 perros de la calle. Con algunos había que pasarse horas quitándoles las garrapatas y muchas veces curándolos de otras patologías y tratando de sacarles el terror por los maltratos recibidos y tratar de protegerlos. Así, a una bebé raza grifón, según me dijera el veterinario, que encontré tirada en una vereda, no podía acariciarla porque ella gritaba de miedo de que le fuera a pegar. Creí que estaba enferma, pero era miedo. Y le habían sacado el ojito izquierdo. Solo tuve una de raza pero por razones especiales.
En cuanto a los gatos, lo mismo. Recogí más de 30.
Hay gente que ama y recoge animales. La número uno fue la Esc. Olga Baldomir, con quien colaboré. Fundó ADEA en el barrio Cordón: ADEA (Asociación Defensa de Animales). Ella fue ignorada en su país, salvo en el programa que conducía Gustavo de los Santos, El tren de la noche, en el que siempre la entrevistaba. Fue pionera en las castraciones gratuitas que ella misma costeaba.
Premiada en varios países de Latinoamérica, donde extendió su trabajo, acá siempre fue ignorada y falleció en un apartamento sobre 18 de Julio, rodeada de perros y durmiendo sobre el piso (había perdido su gran fortuna, su matrimonio y su carrera por dedicarse a los más necesitados).
Se tiran perros todos los días y las ONG tienen que estar pidiendo colaboración porque son sus hombros los que se han puesto para tratar de protegerlos. Una verdadera pena la pérdida de la gran Mary Brown. El abandono está prohibido por la Ley 18.471, pero cada vez se abandonan más, en ciudades y en el campo.
Eva, otra activista pro derecho de los animales que luego se retiró, logró la gran victoria de eliminar le terrorífica perrera. Nuestro prócer, José Gervasio Artigas, tenía a su perro cimarrón, que era su fiel compañero.
Pero no nos limitamos a perros y gatos: cabras y cabritas son usadas para la macumba. Se debe prohibir todo abuso y maltrato con animales. Ellos comparten el mundo con nosotros y muchas veces son mucho más merecedores que nosotros de este mundo tan maltratado por el hombre.
Recuerdo que una vez mi madre pasó por un lado y vio una cabrita que lloraba como un bebé. Preguntó a una persona que pasaba por el lugar qué sucedía. Le dijo que la llevaban para un “rito”. Mi madre habló mucho con quienes la llevaban y finalmente logró comprarla y regresar con ella a casa. De modo que en el campo no teníamos cabras, pero sí por años vivió ella en casa.
Muchas figuras públicas han dedicado su vida a la protección animal. Quizá la pionera fue Brigitte Bardot (Fondation Brigitte Bardot), a quien la secundó Alain Delon. Paul Mc Carthy es un gran activista por los derechos de los animales, así como otras reconocidas figuras..
Días pasados se subió a las redes un video de un automóvil marrón que circulaba de noche (matrícula de Florida) arrastrando atado por una cuerda al paragolpes a un perro cruza con ovejero, y el perrito no podía más. Quise saber el fin pero curiosamente ese video, al otro día, había desaparecido de todos lados.
Que se recuerde el caso de Hachiko, el perrito japonés que durante 10 años esperó a Hidesaburo Ueno en la estación de tren a donde iba todos los días a esperarlo. Y en Montevideo recordemos al perrito que al llevar la ambulancia a su dueño a internarlo en el Hospital Maciel, lo siguió y esperó en la puerta durante años. Empleados del hospital y vecinos le habían puesto una casita y se ocupaban de él, hasta que falleció. Astar, la ovejera alemán, es un caso emblemático. A fines de los años 80 se descubrió que había criado durante tres años a un niño en Düsseldorf. Ganó el premio Fidelidad Canina en Italia (El País, 17 de agosto de 1988). En Bogotá, cuatro perros labrador retriver y uno callejero rescataron de las aguas a un bebé de 18 meses (El País, 6 de junio de 1993).
O la familia que vivía en España y tenía un perro labrador beige. Un día se mudaron a Holanda (siempre por avión) y al año apareció el perrito color beige claro en su casa en Holanda. Nunca había realizado ese trayecto antes por ningún medio. Eso fue transmitido por los noticieros de los canales de TV de Montevideo.
Y obviamente no hablemos solo de perros y gatos. El jabalí debe ser protegido. Aquel programa de TV sobre la “caza del jabalí” causaba mucho dolor e indignación. Lo que sucede ahora con las cotorras es infame. Vean la foto de una hermosa cotorra haciendo esfuerzo enorme para intentar despegarse del pegamento puesto por criminales Quería llevarles comida a sus hijitos y no podía. Murió y sin duda también ellos. Y la lista sería larga. Habla muy mal del Uruguay.
En casi toda Europa y América se considera a los animales como sujetos de derecho, se han aprobado leyes que castigan el maltrato animal y se han establecido penas, inclusive de cárcel, a los infractores. Uruguay estuvo a la vanguardia en la protección de derechos, pero ahora no vela por los más inocentes y que jamás serán infieles. Sin embargo, hace días me enteré de que un legislador había presentado un proyecto de ley sobre protección animal. Sería imprescindible que los consideraran sujetos de derecho y se tipificaran delitos contra los agresores que incluyeran pena de prisión. Ese proyecto debería incluir la prohibición de los fuegos artificiales con ruido, que no solo les hacen mal a ellos, sino también a personas mayores, enfermas, autistas y otros.
Estos días no se ha conmocionado una ciudad, un país, sino el mundo entero con el caso de Orelha, el perrito anciano que vivía en Praia Brava, en una casita hecha por vecinos , quienes lo querían, alimentaban y proveían sus necesidades. No era un perrito de la calle sino un perrito comunitario. Pero entre el 3 y 4 de enero, cuatro jóvenes se lo llevaron para someterlo a terribles torturas y luego lo dejaron tirado en la playa agonizando. Un caso que demuestra la carencia absoluta de valores. Y amparados por los padres, a dos de ellos les pagaron un viaje a Disneylandia como “premio”. Obviamente, la responsabilidad es de padres e hijos.
A una persona que estaba cerca y había filmado la escena, la obligaron a borrar la grabación y la amenazaron. Los que cometieron este hecho aberrante tienen entre 12 y 17 años. También quisieron llevar a Caramelo, el compañero de Orelha, pero no pudieron. Se dice que también tienen en su haber otros delitos cometidos con anterioridad. Esto muestra la importancia de la formación en valores que debe correr a cargo de los padres.
La noticia ocupó los portales de medios de todo el mundo y personajes públicos del norte y del sur condenaron el hecho. No se recuerdan manifestaciones tan grandes, la de San Pablo era como un mar de gente. Que este hecho tan aberrante despierte a autoridades de todo el mundo y de Uruguay en especial para protegerlos de la malicia humana.
¿Acaso los llamados seres humanos nos consideramos superiores a los integrantes de otras especies?
Diva E. Puig