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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHace años se implementó el sistema de cobro de las bolsas de plástico que se usan para poner la mercadería en supermercados y cualquier comercio en general con el fin de reducir su uso. Sin embargo, cuando se llega a la caja de un supermercado el carrito está repleto de plástico. En efecto, carne, leche y sus derivados, verduras, frutas, productos de limpieza y prácticamente todo viene envuelto en plástico de un solo uso: film.
La leche y sus derivados, como yogur y otros, ya no vienen en botellas, sino en sachets, que, además del daño que pueden ocasionar si están expuestos al sol, generalmente no son reciclables, pues son hechos de un plástico flexible y pueden estar contaminados por restos de leche.
Con las botellas, algunas de un plástico muy flexible, sucede algo similar. En ocasiones se rompen al tomarla o querer abrirlas de tan flexible que son. Y, obviamente, son de un solo uso.
El vidrio, en cambio, permite ser usado muchas veces y aun después de roto se puede utilizar como insumo.
Todo esto implica muchísimo más daño que la bolsa a la que se le impuso un costo creyendo que de ese modo se reduciría el uso del plástico. Estas bolsas se podrían sustituir por bolsas de papel, como se hace en muchos países. Por ejemplo, en Italia los supermercados utilizan bolsas de papel con capacidad para resistir hasta cuatro kilos de peso.
El plástico es, en esencia, petróleo sólido. Su fabricación implica la emisión de gases de efecto invernadero. Al desecharse, si se quema, por ejemplo, libera a la atmósfera toxinas muy peligrosas. Solo se ha reciclado un 10% de todo el plástico utilizado en el mundo y el 90% demorará 500 años en desaparecer, lo que causará daños en los océanos y mares donde se calcula que más de 100.000 mamíferos marinos y 1 millón de aves mueren al año por ingerir o enredarse en plásticos.
La cantidad de plástico que llega al mar se estima que equivale a 2.000 camiones de basura diarios. Son conocidas las tristemente famosas “islas de plástico”, como las que existen en el océano Pacífico, y su tamaño equivale al doble del de Texas, por ejemplo. También dañan la tierra, pues los plásticos que cubren cultivos reducen la capacidad para absorber agua y nutrientes.
Creo que el Ministerio de Ambiente tiene que tomar más medidas, porque es algo que afecta a tierra, mares, fauna y flora.
Diva E. Puig