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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, recuerda la matanza ordenada por Herodes en Belén de Judea a los niños menores de dos años, buscando deshacerse del Niño Jesús sin conseguirlo, porque los Reyes Magos engañan al tirano.
Más allá de las bromas, muchas de mal gusto, que terminan en un “que la inocencia te valga”, también se recuerda a los niños que no han dejado nacer, víctimas del aborto provocado.
Al parecer, en nuestra sociedad la discusión sobre la legalización del mal llamado IVE ya no tiene lugar, es un tema saldado; me han dicho que la práctica del aborto ya está legitimada en la sociedad. No sorprende escuchar “me lo voy a sacar“, “me hice un IVE”, como si tal cosa.
En números, las consecuencias del aborto legal están a la vista, a partir de su legalización en 2013, se han producido cerca de 130.000 abortos registrados. A razón de 10.000 por año, en ascenso. A su vez, el número de nacimientos viene decreciendo sostenidamente, en 2024 fueron 29.900 niños mientras que en 2014 fueron 48.300, es decir, una caída del 40% en 10 años. Podemos resumir que 1 de cada 3 nacimientos termina en aborto en Uruguay.
Me sigo preguntando, ¿qué convierte al embrión/feto en un hijo? Porque en las mismas condiciones de situación social, salud, edad gestacional, etc., un aborto espontáneo es una drama para la madre, el padre y su familia.
Que el aborto provocado siempre existió no es excusa para que, en pleno siglo XXI no se haya encontrado mejor camino que legalizar el dar muerte a un niño en gestación, por voluntad de su madre (porque sabemos que el padre quedó afuera) y facilitado por la sociedad.
Hay que ser claros, en el aborto, la primera víctima es el hijo, a quien se lo eliminó voluntariamente. Es, por tanto, una triste lacra que muchos manifiestan desear evitar, a la vez de proponer ampliar las causales y los plazos.
Cuando la sociedad acepta discriminar entre seres humanos y otorgar el derecho a la vida a unos sí y a otros no, queda instaurado un régimen de injusticia y de desigualdad donde aquellos más fuertes deciden sobre los más débiles.
También el 28 de diciembre, recordamos hoy más que nunca a los santos inocentes víctimas de las crueles guerras, pobreza y exclusión.
Lourdes González
Médica ginecóloga (R)