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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHacemos referencia a una información recogida en redes sociales, en la cual se habría realizado una entrevista a la Sra. Elena Zaffaroni en el periódico la diaria.
Reproducimos la información recogida: “Zaffaroni recordó el papel que jugó Carlos Suzacq, médico del OCOA, quien asesoraba a los torturadores para determinar si los detenidos podían soportar la tortura. Por otra parte, señaló que ‘ni siquiera esta sentencia trae el cierre’, dado que las causas judiciales ‘no están enfocadas a decir dónde están’”.
En nuestra calidad de amigos personales de toda la vida del Dr. Carlos Suzacq, y conocedores del injusto juicio al que se lo está sometiendo, nos vemos en la obligación de precisar las inexactitudes de la información precedente.
1) Carlos Suzacq no era médico en la época a la que alude la Sra. Zaffaroni (1974); era un simple estudiante de medicina que ni siquiera había realizado el internado. Se recibió de médico en 1976 y emigró a España, país donde residió por 50 años, hasta que fue injustamente extraditado al Uruguay por pedido de la fiscalía de derechos humanos, que entre otras falsedades arguyó que era médico.
2) El Sr. Carlos Suzacq realizó entre 1974 y 1976 (hasta que obtuvo su título) tareas cuasi administrativas en el Regimiento 6 de Caballería (fichas médicas de quienes estaban en el citado Regimiento). Concurría al Regimiento dos veces por semana, dos horas cada día. Ni siquiera tenía legajo.
3) El médico del Regimiento era el Dr. Antonio Farcic, nacido en 1938, actualmente con vida, pero con grave deterioro físico.
4) La fiscalía nunca le tomó declaración al antes citado profesional, a pesar de que, por los legajos enviados desde el Ministerio de Defensa (reitero, del entonces estudiante Suzacq, ni siquiera había legajo), conocía perfectamente la existencia del Dr. Farcic desde años atrás. Es más, en este año 2026, la fiscalía argumentó que no lo había citado porque “pensaba que había fallecido”.
5) El Practicante Suzacq jamás realizó los actos que se narran en el suelto periodístico de la diaria.
6) No obstante, mediante retorcidos y falsos argumentos, la fiscalía a cargo del Dr. Perciballe, carente de todo escrúpulo ético y jurídico, convirtió a Suzacq en el “médico del Regimiento” en 1974, cuando notoriamente no lo era. Ahora, sabedora de su error, insiste en la inculpación, incluso pasando por alto el hecho probado de que concurría solamente dos veces por semana al Regimiento, por solo dos horas. Por añadidura y para colmo del disparate, en la nota periodística que motiva esta carta, se agrega que era “médico del OCOA”.
La Sra. Zaffaroni conoce perfectamente estos hechos, que han sido probados en el juicio. Por consiguiente, si afirmó lo que dice el suelto periodístico que hemos referenciado, miente.
Lamentablemente, el proceso que se le sigue al Dr. Suzacq está altamente politizado. La abundante prueba producida no le genera ninguna duda ni al fiscal (lo que no resulta extraño) ni, lamentablemente, a la jueza actuante. Para condenar a una persona, el juez debe arribar a la absoluta certeza de la culpabilidad de una persona. Ante la menor duda, rige el principio de presunción de inocencia.
En definitiva, las afirmaciones transcriptas de la Sra. Zaffaroni son absolutamente falsas, y ella lo sabe. Otros intereses son los que se buscan en este asunto, pero en todo caso la verdad no se cuenta entre ellos.
Dr. Fernando Mut, Dr. Álvaro Beltrán y Dr. Pablo González Bianchi