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“Los políticos son como los pañales, deben ser cambiados con frecuencia y por la misma razón”. George Bernard Shaw (1856-1950)
Los políticos tienen una importancia decisiva en nuestras vidas, su particular protagonismo en procura de la felicidad pública y por su clara implicación en la desdicha social. Por tanto, ¿cómo debe ser un político para cumplir adecuadamente su función? ¿A qué tipo de político confío mi futuro? ¿Quién puede liderar la gran política?
“El poder no te cambia, te descubre”. Mao Zedong
La historia plantea una paradoja. El poder es necesario y el poder es temible. Despierta fascinación y espanto, Lo llamativo es que aún aquellos que reconocían el carácter divino del poder político, ya desconfiaran de él. Entre ellos, san Agustín y Tomás de Aquino, que admitían que las relaciones de dominio eran un hecho natural, pero eran instituciones que tenían sus raíces en el pecado. Maquiavelo manifestó que el príncipe debe ser mitad hombre y mitad bestia.
En las democracias, los políticos aprenden luchando por el poder, en la brega política. Hay que ir ascendiendo dentro de los partidos, de sindicatos, de movimientos sociales, y curtirse en esa lucha, que no es del todo un aprendizaje fiable. El único aprendizaje que reciben es el cómo conseguir el poder y también cómo mantenerlo. La formación del político es un tema preocupante.
¿Sabrán nuestros políticos que vivimos en la era del conocimiento?
La era del conocimiento se refiere a una sociedad de la información en la que el principal recurso para la creación de riqueza, progreso y bienestar es el conocimiento, especialmente el basado en la innovación y el capital intangible. Esta era está impulsada por las tecnologías de la información y comunicación (TIC), que han eliminado barreras de espacio y tiempo, facilitando la comunicación ubicua y la creación de valor a través de la información, la creatividad y la tecnología. El conocimiento como principal recurso. A diferencia de la era industrial, que priorizaba los recursos físicos y la mano de obra, la era del conocimiento se basa en el saber y la información como los factores de producción preponderantes. Las tecnologías de la información y comunicación son fundamentales, ya que facilitan el acceso universal y equitativo a la información y al conocimiento, transformando las estructuras económicas, políticas y culturales. La economía del conocimiento se caracteriza por la innovación constante y la generación de valor a través de la creatividad y las nuevas tecnologías. La formación y el desarrollo de habilidades se convierten en procesos continuos a lo largo de la vida, promoviendo el pensamiento crítico y la colaboración. Se pasa de la acumulación individual de información a la creación de un conocimiento compartido y contextualizado para alcanzar una finalidad.
Mientras que la sociedad de la información se centra en la acumulación y distribución de datos y hechos, la sociedad del conocimiento va más allá, enfocándose en la interpretación de esa información dentro de un contexto para generar un entendimiento y aplicarlo con un propósito, transformándola en un recurso valioso.
¿Nuestros políticos están preparados para el mundo que hoy se vive? ¿Entienden lo que sucede?
En los grandes líderes políticos se reconoce su capacidad de convocatoria, despertar entusiasmo y odio, generar esperanzas y de frustrarlas. Muchos los observan con recelo. En 1887, lord Acton pensaba: “Todo poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Max Weber dijo: “Quien se mete en política, utiliza el poder y la violencia como medio, ha sellado un pacto con el diablo”. Las opiniones de Ortega y Gasset, Schumpeter y Kant, son similares, en general muy malas para los políticos.
Si en general se piensa tan mal de los políticos, ¿por qué se deja que ellos decidan sobre la vida y la muerte de los ciudadanos? La potencia transformadora del poder hace que los parlamentarios, que deberían llevar adelante la voz de sus representados al gobierno, al llegar al cargo experimentan una transmutación, dejan de pertenecer a la sociedad civil y pasan a integrar la #sociedad del poder. Ocurre una situación similar a lo que sucede en las enormes empresas transnacionales comerciales con lo que se conoce como “teoría de agencia”. En la gobernanza de las empresas, atan los intereses de la organización con los intereses del CEO. De lo contrario, este trabaja para sus propios intereses (económicos, prestigio, etc.), que no siempre coinciden con los de la organización. Con los políticos es frecuente escuchar sobre el costo político y que las cosas no se hacen, también los tiempos electorales inhiben tomar o hacer ciertas cosas. Por algo existen estas críticas.
Existen políticos honrados, justos, benefactores, promotores de la felicidad pública, porque en realidad de lo que se habla y se critica no son los políticos, sino de los “automatismos perversos de la pasión por el poder”.
“Para corromper a un individuo basta con enseñarle a llamar ‘derechos’ a sus anhelos personales y ‘abusos’ a los derechos de los demás”. Gilbert Keith Chesterton
Rafael Rubio