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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa educación en Uruguay atraviesa un momento crítico. No se trata de exageraciones ni de discursos alarmistas: basta con escuchar a quienes hoy dirigen el sistema para comprender que estamos frente a una caída anunciada. Y sí, me enojo, porque lo que está en juego no es un debate académico, sino el futuro de nuestros estudiantes.
Hace unos días, escuchando al director de Secundaria, Manuel Oroño, en Canal 5, no podía creer lo que oía. Entre silencios e ideas sueltas, afirmó que es más importante que un estudiante conozca sobre la Revolución francesa antes que desarrolle su comprensión lectora. Una afirmación que retrata, sin matices, la crisis educativa que vivimos. Priorizar el contenido y la memorización antes que el desarrollo de las competencias.
Diversos estudios han demostrado que la comprensión lectora no es una habilidad más, sino el fundamento sobre el cual se construyen todas las demás competencias. Según una revisión publicada en la Revista Iberoamericana de Investigación y Desarrollo Educativo, existe una relación directa entre comprensión lectora y desarrollo del juicio crítico, destrezas cognitivas y eficiencia educativa. La Unesco también ha sostenido que sin lectura, sin escritura y sin acceso a los textos no hay posibilidad de aprendizaje profundo ni de ciudadanía plena. Sin comprensión lectora, el contenido se convierte en ruido.
Saber fechas o procesos históricos sin poder interpretarlos es como tener herramientas sin saber para qué sirven. Priorizar contenidos por encima de competencias básicas es una apuesta fallida que condena a los estudiantes a repetir sin comprender y a memorizar sin sentido. Es caer en una educación tradicional, caduca, del siglo XX, que nada aporta.
Las preguntas son inevitables: ¿qué nos depara? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es la dirección que la actual administración ha decidido transitar? Si creemos que someter a los estudiantes a teoría suelta y contenidos profundos mejorará los resultados, estamos equivocados. Cambiar sin rumbo, por el solo hecho de cambiar, solo multiplica los fracasos. Volver al pasado nos llevará a repetir la triste historia de la educación en caída.
La comprensión lectora lo es todo: de ella nace la interpretación, la expresión y la posibilidad de aprender de verdad. ¿Podemos pensar en una educación sin competencias básicas? ¿Una vida plena sin comprender lo que leemos?
La educación no se defiende con discursos vacíos ni con nostalgias del pasado. Se defiende con equilibrio, con docentes que no se resignan y con estudiantes que exigen su derecho a aprender de verdad. Si no levantamos la voz ahora, mañana será demasiado tarde.
Alexander Salinas