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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComo ciudadana uruguaya, mujer trans, escritora y defensora de los derechos humanos, expreso mi preocupación ante la participación anunciada de Majida al-Masri en la actividad del próximo 26 de octubre en el Palacio Legislativo, con motivo del Día de la Mujer Palestina.
Me preocupa el mensaje que nuestras instituciones transmiten al pueblo uruguayo. El Parlamento representa nuestra convivencia democrática y debe ofrecer a toda la ciudadanía la confianza de que la libertad, la igualdad y la dignidad humana se defienden con coherencia.La controversia merece una respuesta seria. Legisladores de la oposición han cuestionado a la dirigente por su pertenencia a la conducción del Frente Democrático para la Liberación de Palestina y han señalado la participación de su brazo armado en los ataques del 7 de octubre de 2023. El senador Gustavo González rechazó esos cuestionamientos y aclaró que su intervención será mediante un video. Ante posiciones enfrentadas, considero indispensable que se expliquen los antecedentes y los criterios de la convocatoria con información comprobable.
Como ciudadana, expreso mi rechazo a que esta participación se desarrolle sin una respuesta pública y fundamentada a esas objeciones. Las autoridades deben escuchar las inquietudes de la población y explicar cómo se preserva el compromiso de nuestras instituciones con los derechos humanos.Mi preocupación también tiene una dimensión personal. Como mujer trans, valoro los derechos conquistados en Uruguay y sé cuánto significa poder vivir con reconocimiento y protección. Esa experiencia me lleva a reclamar la misma firmeza para defender a las mujeres y a las personas LGBTIQ+ que sufren violencia o persecución en cualquier lugar del mundo.Nuestra dignidad merece un compromiso que continúe cuando defenderla resulta incómodo para una afinidad política. Quienes reivindican la igualdad deben estar dispuestos a condenar los abusos sin seleccionar a las víctimas ni a los responsables según sus simpatías.
Repudio el terrorismo, los ataques deliberados contra civiles, los secuestros y la violencia sexual. También rechazo los matrimonios forzados, la coerción contra las mujeres y la persecución por orientación sexual o identidad de género. Planteo estas condenas como principios universales, sin atribuir automáticamente esos hechos a la dirigente invitada ni a todo un pueblo.Reconozco el derecho del pueblo palestino a vivir con libertad, dignidad y seguridad, y condeno la violencia contra su población civil. Esa solidaridad debe incluir plenamente a las mujeres y a las personas LGBTIQ+ palestinas. Sus libertades, su integridad y sus proyectos de vida también deben ocupar un lugar en cualquier reivindicación de justicia.La libertad de expresión es un principio esencial de nuestra democracia.
Precisamente porque la valoro, considero que debe existir espacio para preguntar, cuestionar y exigir explicaciones sobre las actividades realizadas en nuestra principal institución representativa.Me dirijo a las autoridades desde mi compromiso con Uruguay y con el bienestar de nuestra sociedad. Me importa que las familias, las mujeres, las personas LGBTIQ+ y toda la ciudadanía puedan reconocer en el Parlamento un espacio que escucha sus preocupaciones y sostiene principios claros frente a la violencia y la discriminación.
Solicito transparencia sobre esta convocatoria y una defensa explícita de los derechos de todas las personas. Nuestro país merece un debate informado, respetuoso y firme, a la altura de sus valores democráticos.Los derechos humanos se defienden también cuando hacerlo incomoda a los propios. Esa es la coherencia que espero de nuestras instituciones.
Marisol Díaz de Córdova
Ciudadana uruguaya, escritora y defensora de los derechos humanos