Las nochecitas de los domingos y los miércoles, la transmisión televisiva de los sorteos del 5 de Oro tiene un amplio público cautivo, ilusionado con ver salir sus números entre las 48 bolillas y “ganar un gran premio”. Es el juego de azar señalado como predilecto por los apostadores uruguayos.
Ese tipo de preferencias y motivaciones de los adultos de la sociedad en torno a la oferta —cada vez más amplia— de juegos de azar fueron captadas a través de una encuesta contratada por la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas (DNLQ), a la que accedió Búsqueda mediante un pedido de acceso a la información pública. El relevamiento lo realizó la Usina de Percepción Ciudadana entre el 21 y el 24 de noviembre de 2025, empleando una muestra de 500 personas representativa de todos los mayores de 18 años.
Esa dirección, una repartición del Ministerio de Economía y Finanzas, es responsable de comercializar y administrar directamente la Lotería, y de regular, fiscalizar y controlar los demás juegos encomendados a permisarios autorizados. Dentro de ese perímetro, el año pasado hubo apuestas por un monto equivalente a US$ 677 millones, lo que supuso un incremento respecto al 2024, surge de datos de la propia DNLQ analizados por Búsqueda.
Radiografía del juego
“¿Jugás o jugaste alguna vez a juegos de azar o apuestas?”, indagó la encuesta.
Ocho de cada 10 personas (84%) respondió afirmativamente; otro 15% aseguró que no participa en este tipo de juegos ni lo hizo en el pasado. “No sé” o “prefiero no contestar”, dijo el restante 1%.
El desglose por sexo, edades, nivel socioeconómico y lugar de residencia abarcado por el trabajo de la Usina constató que la condición —pasada o actual— de jugadores es más alta entre los hombres (88%), los mayores de 45 años (más del 90%), aquellos con mejor posición económica (91%) y los que viven en Montevideo (91%).
A su vez, un tercio de los jóvenes —de hasta 29 años— aseguró no haber jugado antes ni en el presente. Entre las personas de bajo nivel socioeconómico, son un cuarto los que declararon en el mismo sentido.
El 29% aseguró que juega “cada seis meses o más”, un 16% que lo hace de manera mensual, 9% dijo que apuesta con una frecuencia quincenal, 21% todas las semanas y 5% a diario. El 20% restante de los encuestados no quiso contestar o señaló que no sabe cada cuánto apuesta.
En proporción, los que más juegan diariamente —un 8%— son las personas de nivel socioeconómico bajo. Los del escalón siguiente, el medio, predominan como apostadores semanales (25%).
El informe de la encuestadora resalta que “si bien a mayor nivel socioeconómico mayor tendencia a jugar, son aquellos de nivel alto quienes juegan más espaciado, y los de bajo quienes lo hacen con más frecuencia”. La misma relación señala desde el punto de vista del lugar de residencia: si bien los montevideanos tienen una mayor participación en estos juegos, apuestan más esporádicamente que los del interior.
Entre los que se reconocen como jugadores habituales, un 61% señaló que lo hacen de manera presencial y poco más de una de cada 10 apuesta en línea, mayormente los menores de 45 años.
¿Por qué juegan?
La posibilidad de “ganar un gran premio” es lo que, a la mayoría (52%), lleva al juego. Esta razón principal para apostar pesa más entre los sectores socioeconómicos altos (57%) que los bajos (48%).
Dos de cada 10 juega por diversión o entretenimiento, en mayor medida los hombres, y esto aumenta conforme lo hace el nivel socioeconómico. A su vez, la costumbre o tradición familiar, indicada como argumento para apostar por un 3% de los encuestados, se da más en personas de nivel medio.
Un 2% juega con la expectativa de ganar un premio que le permita pagar deudas; entre la población de menor nivel socioeconómico, ese porcentaje llega a 6%.
Sobre las razones por las que se juega, la proporción de no respuesta fue relativamente alta (20% de los encuestados).
Otra pregunta conexa buscó conocer la percepción de la sociedad sobre quienes apuestan y qué los lleva a jugar a la Lotería o la Quiniela. Casi nueve de cada 10 opinó que, en general, las personas lo hacen por “la ilusión de resolver problemas económicos”. Tres cuartas partes de los encuestados considera que puede ser por “problemas de adicción” y más de la mitad por “diversión o entretenimiento”. Un tercio lo atribuye a una “falta de educación financiera o conocimiento sobre probabilidades”.
La mayoría cree que “se puede apostar” de manera responsable, “sin que genere adicción”.
Las preferencias
“¿Cuál es tu juego favorito?” fue, también, una pregunta con una relativamente alta no respuesta (21%). En cambio, más de un tercio de las personas (35%) eligió el 5 de Oro como su juego preferido (entre una lista indicada en el cuestionario); fue la opción más común entre los mayores de 45 años, los residentes en la capital y conforme aumenta el nivel socioeconómico. Casi nueve de cada 10 de los encuestados manifestó jugar al 5 de Oro “frecuentemente”.
Siguen en orden de preferencia la Raspadita (13%), la Tómbola (12%), la Quiniela (7%), el casino (5%), Supermatch (2%), los slots o tragamonedas (2%), “otros” —como las carreras de caballos, los juegos de casino en línea, el Bingo y el Monte— (2%) y la Lotería (1%).
El relativamente bajo favoritismo del Supermatch expuesto en esta encuesta contrasta, sin embargo, con los montos apostados en este juego que otorga premios por acertar resultados y otras instancias en diferentes deportes. Significó casi 29% del total de 2025, superando a la Tómbola, el 5 de Oro y la Quiniela Instantánea (en torno a 13% en todos los casos).
Montos apostados
Por otro lado, la encuesta interrogó cuánto dinero —aproximado— destina semanalmente la población adulta a estos juegos.
Cerca de dos tercios (64%) afirmó apostar menos de $ 500. Otro 8% juega entre $ 500 y $ 1.000, y un 2% montos superiores a eso. El 26% —sobre todo jóvenes, mujeres, residentes en el interior y personas de nivel socioeconómico bajo— declaró que no tiene claro cuánta plata gasta a la semana en esto u optó por no contestar.
Prácticamente ocho de cada 10 encuestados (78%) afirmó que nunca pidió dinero prestado para jugar a juegos de azar. En proporción, quienes más manifestaron haberse endeudado alguna vez para poder participar en apuestas son las personas de nivel socioeconómico bajo (11%), las mujeres y las personas del interior del país.