“Lo más sencillo es un recorrido por las instalaciones. La visita a la cava de barricas siempre tiene un toque especial, probar los vinos con una picada de quesos, fiambres y galletitas es la norma, pero también hay propuestas más elaboradas”, dice el director de Catadores Uruguay, Eduardo Lanza. “El enoturismo se ha extendido de forma global, es un sector que tiene mucha fuerza, por eso con Catadores hacemos viajes a bodegas en distintas partes del mundo, como la Toscana en Italia, Rioja en España, Oporto en Portugal o Burdeos en Francia”, asegura el especialista.
Con una tendencia creciente en los últimos años, el enoturismo representa un 1% del turismo mundial, según mediciones prepandémicas de 2019 recogidas en el informe de Turismo y Enoturismo del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi) de octubre de este año. Dicho así no suena a mucho, pero estamos hablando de una proyección para 2023 de 15 millones de turistas y de una industria de 8.769 millones de dólares. Actualmente, los países líderes en este rubro son Italia, Portugal y España. En la región destacan Chile y Argentina, Uruguay se va acercando de a poco. Se estima que para 2026 el mercado del enoturismo en el mundo crezca un 48% y pase a producir ingresos por 12.990 millones de dólares.
Algunas opciones para disfrutar del fin de semana del enoturismo
Fiesta capital de la uva y el vino
La Fiesta Capital de la Uva y el Vino regresa este año al Parque Artigas de Las Piedras para celebrar la riqueza vitivinícola del departamento. En la ciudad que concentra el mayor número de bodegas de Canelones, la jornada reunirá degustaciones de vinos locales, una feria con más de sesenta emprendedores, un concurso gastronómico inspirado en el vino y espectáculos artísticos durante toda la tarde. El cierre musical estará a cargo del cantante de cumbia Matías Valdez, mientras que la celebración también podrá seguirse en vivo a partir de las 18 horas por las redes del Gobierno de Canelones y Antel TV.
Sábado 8 de noviembre desde las 14 h en el Parque Artigas de Las Piedras, Canelones. Entrada libre.
Bodega Zubizarreta
Entre vinos, naturaleza y sabores, Bodega Zubizarreta invita a vivir un momento diferente. Habrá degustaciones guiadas, recorridas por la bodega y los viñedos, y un almuerzo en un entorno auténtico y tranquilo, ideal para disfrutar de la esencia del vino uruguayo.
Sábado 8 y domingo 9 de noviembre. Camino Juan de San Martín y Ruta 21, km. 241, Carmelo. Reservas al 099 398 260.
Bodega Castillo Viejo
Una jornada para disfrutar entre aromas, sabores y naturaleza en un entorno privilegiado. La propuesta incluye un taller de vinos blancos y rosados a cargo del sommelier de la casa, recorrida por la bodega y un almuerzo en la cava con menú de tres pasos: tabla de quesos y charcutería, baby beef con papa escrachada y salsa de queso azul o pasta rellena con salsa de hongos o boloñesa, y crumble de manzana con helado de crema y salsa de caramelo. Los vinos protagonistas serán sauvignon blanc reserva, cabernet franc Vieja Parcela y grand tannat Alta Gama.
Sábado 8 de noviembre, desde las 11 h. Ruta 68, Km 24, Las Piedras, Canelones. Precio $ 1.800. Reservas al 092 022 776.
Bodega Familia Moizo
Bodega Familia Moizo celebra el Día Mundial del Enoturismo con una propuesta que combina historia, vino y gastronomía casera en un entorno de campo. La jornada incluirá visitas guiadas por los viñedos, el casco antiguo y el museo de la bodega, acompañadas por los enólogos de la familia. El almuerzo se servirá al aire libre e incluirá lechón a las brasas con ensalada completa, opción vegetariana de lasagna y menú infantil con hamburguesa al pan y papas noisettes. Para acompañar, se ofrecerán vinos finos de la casa —cabernet franc rosado, cabernet sauvignon rosado, merlot-tannat tinto y tannat roble reserva— además de limonada, jugo de uva y agua mineral.
Domingo 9 de noviembre, 13 h. Ruta 5 km 34,200, Camino Albatros, Canelones. Precio $ 1.850. Reservas al 098 144 491. Transporte opcional desde Tres Cruces (ida y vuelta).
Degustación invertida en Familia Deicas
Una experiencia sensorial distinta en la que el recorrido comienza por lo dulce y termina en lo seco. Cuatro vinos —Botrytis Noble, Extreme Vineyard Roca Madre Tinto, Extreme Vineyard Roca Madre Blanco y Cuvée Castelar Extra Brut— se maridan con cuatro bocados especialmente pensados para resaltar sus matices. La propuesta invita a disfrutar sin apuro, con la posibilidad de quedarse a almorzar después con alguna de las experiencias gastronómicas de la casa o a la carta.
Domingo 9 de noviembre, de 10 a 14 h. Ruta 5 km 38.200, Canelones. Precio $ 1.900. Reservas al 094 847 482.
El arte de agasajar
“El enoturismo es una actividad relativamente nueva”, señala Lanza, que recuerda que cuando empezó Catadores en los años 90 las bodegas prácticamente no estaban organizadas para recibir gente. “En el 95, cuando se funda Cava Privada, el primer club de vinos del Uruguay, ellos comenzaron a hacer las primeras visitas a bodegas. Bouza, por ejemplo, empieza alrededor del año 2000 con una firme vocación de recibir gente, ayudado por su posición cercana a Montevideo y el hecho de haber montado un restaurante, algo que les permitió no solo recibir visitantes uruguayos sino también muchos brasileños, algo que sucede hasta hoy”.
La jefa de Enoturismo de Inavi, Paula Vila, que se dedica a promover y desarrollar el turismo en las bodegas locales, identifica un crecimiento lento pero sostenido en los años posteriores al 2000 y un empuje importante en época de pandemia, en la cual las bodegas tuvieron que aggiornar sus propuestas para atraer al turismo interno y familiar, ya que el rubro era muy dependiente del turista extranjero, especialmente del brasileño.
“Cuando yo era chica no se recibía gente en la bodega”, recuerda la enóloga de Antigua Bodega Stagnari, Mariana Meneguzzi, sexta generación de la familia en la tradición vitivinícola. “Los únicos que venían algunas veces eran los importadores. La reforma en el salón que nos permitió recibir cómodos a la gente la hicimos en 2008, 2009. Se estaba arrancando recién con todo eso, eran pocas las bodegas que tenían el turismo desarrollado”.
Meneguzzi explica que desde entonces están abiertos al público, pero que previo a la pandemia no tenían la fluidez suficiente para tener un Departamento de Turismo abierto todos los días. “Después de la pandemia nos planteamos que debíamos desarrollar aún más la parte turística. Ahora estamos abriendo las puertas”, cuenta orgullosa.
La enóloga señala que les queda mucho por explorar en el rubro y no descarta que la bodega haga una apuesta mayor a esta unidad de negocios en el futuro. Sueña con la posibilidad de abrir una posada y desarrollar una propuesta familiar que tenga en cuenta a niños, pero no se quiere adelantar. “El sueño es tener todo el día gente como sucede en otras partes del mundo”, admite.
Crecimiento exponencial
El informe de Inavi refleja resultados acordes con la experiencia de los bodegueros. Actualmente el 39% de los visitantes son brasileños, seguidos por un 37% de uruguayos, 10% de argentinos y 4% de estadounidenses. De las 140 bodegas registradas en Inavi, 52 figuran como turísticas. “Se han generalizado mucho las bodegas turísticas pero no todas lo hacen, no todas tienen las condiciones o viñedos a su alrededor”, explica Lanza. El documento indica que en 2022 las visitas turísticas a bodegas, con un promedio de gasto de 76 dólares, generaron 11 millones de dólares de ingresos a bodegas, 314 empleos directos y 122 empleos zafrales. Los datos indican que el sector ha crecido de forma exponencial en la última década, y que la mejora se evidencia tanto en el aumento de la cantidad de bodegas turísticas que conforman el circuito, como en la ampliación de los días y horarios de servicio. Además, señala como fortalezas de las bodegas locales la atención personalizada y especializada, la cercanía con los visitantes, la capacitación del personal y la disponibilidad de transporte hacia y desde las bodegas.
Lanza sostiene que el valor adicional de las visitas es la fidelización del consumidor. “Una buena atención y, como sucede muchas veces en las bodegas familiares en Uruguay, que sea el propio dueño o alguien de la familia quien recibe es descollante, en otras partes no es fácil de conseguir”, explica.
Otra ventaja del enoturismo, señala Vila, es la diversificación de las tareas que genera en las bodegas. Esto permite que las nuevas generaciones tengan un mayor abanico de posibilidades para integrarse al negocio familiar. Las bodegas ya no necesitan solo enólogos, ahora necesitan especialistas en marketing, diseño, gastronomía, servicios, entre otros rubros.
El vino emblema
Con respecto a la fuerza que ha ejercido el tannat en todo esto, las opiniones difieren. “No creo que una cepa en especial haya influido en el crecimiento del enoturismo, creo que son excepcionales los turistas que dicen “voy a visitar una bodega para probar sus tannat”. Dicho esto, la variedad uruguaya tiene muy buena imagen en Brasil, donde se está plantando mucho y produciendo buenos tannat, por lo que los brasileños que vienen quieren probarlo”, señala Lanza. Vila, en cambio, considera que el tannat sí ha tenido implicancia en el desarrollo del enoturismo y asegura que “la variedad ha tenido un desarrollo con una potencia frutal que resulta muy atractiva”. Pero también reconoce el crecimiento de otras cepas como cabernet, marselan, cabernet sauvignon, merlot, pinot noir y blancas como el albariño.
Los circuitos del vino
En la zona sur del país se identifican tres polos en los que se concentran bodegas turísticas: uno es el que conforman las de Canelones y Montevideo, otro el de los establecimientos de Maldonado, y el último refiere a la zona de Colonia y Carmelo. En el norte las bodegas se encuentran más desperdigadas, pero se puede identificar la zona del litoral, en particular en Salto y Paysandú, y más al norte, en Rivera, existe un polo en el que se pueden visitar bodegas uruguayas y brasileñas del lado de Sant'Ana do Livramento.
“Nuestra experiencia indica que es difícil visitar dos bodegas en el mismo día”, dice Lanza. “En Carmelo es diferente porque ahí te podés alojar y un día ir a una y otro día a otra, es más fácil”, añade haciendo referencia a las varias bodegas ubicadas a pocos kilómetros de distancia sobre la Ruta 21, denominada Ruta del Vino.
Existen emprendimientos de agentes turísticos que ayudan a digerir la vasta oferta y facilitar la vida al visitante local o internacional, ya sea que esté buscando conocer una bodega familiar de producción artesanal o una más grande y tecnificada. Uno de ellos es Los Caminos del Vino, un programa que promueve las distintas regiones vitivinícolas del país. Otro, creado por Sylvie Patissier y Soledad Bassini, es El Mapa del Vino, una herramienta que se puede encontrar impresa, en versión pdf en la web mapadelvinouruguay.com e interactiva online, en la que se ubican las bodegas más conocidas y tradicionales, así como también los nuevos proyectos y pequeños productores. Además, se indican detalles sobre bares de vino y alojamientos rodeados de viñedos.
Vino todo el año
En primavera y verano crece la llegada de visitantes a las bodegas, pero en términos comparativos con otras actividades turísticas, el enoturismo carece de estacionalidad. Compartimos algunos de los eventos principales del calendario anual local.
Febrero-marzo: vendimia (temporada alta). La cosecha es uno de los atractivos que convoca a toda la familia.
Abril: Mes del Tannat, fecha elegida por ser el mes del nacimiento de Pascual Harriague, referente de la vitivinicultura que introdujo la emblemática cepa al país.
Mayo-junio: Festival del tannat y el cordero, Fiesta de San Juan.
Agosto: Festival de la poda.
Setiembre: actividades por primavera.
Noviembre: Día Mundial del Enoturismo y lanzamiento de nuevos vinos.
Diciembre: festejos vinculados a Fin de Año, despedidas.