Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáQueremos expresar nuestro acuerdo con la excelente nota del Sr. Fernando Santullo acerca de las debilidades en las acciones de fiscalización en Uruguay publicada el 8 de mayo. Además de compartir sus propuestas, consideramos oportuno enfocar nuestros comentarios en un ámbito al que hemos dedicado nuestra trayectoria profesional: los cuidados de la salud.
En el ámbito de las políticas sanitarias, se prefiere el término contralor. Esta estrategia proactiva exige la aplicación permanente de auditorías clínicas y del control de gestión sobre el uso de los recursos públicos, garantizando así transparencia y eficiencia en la política sanitaria. Por el contrario, la fiscalización es una herramienta retrospectiva cuyo objetivo es verificar el cumplimiento de normas específicas.
En Uruguay, existe una resistencia cultural al control. La oposición a los sistemas de contralor puede ser explícita o, más frecuentemente, manifestarse de manera implícita mediante estrategias de obstaculización. Esto dificulta la implementación de mejoras, lo que finalmente perjudica al sistema de salud.
El binomio controlador/controlado ha provocado en nuestro país múltiples tácticas de evasión de las medidas de contralor. Algunas surgen de herramientas estatales débiles; otras, lamentablemente, de acuerdos entre las partes involucradas, siempre en detrimento de la sociedad.
Nuestra experiencia en la gestión de recursos en el área de la salud demostró que, con la mera advertencia de que se implementarían medidas de contralor, la demanda de procedimientos y tratamientos disminuyó aproximadamente en un 10%. Con la efectiva implementación de dichas medidas, la disminución fue del 30%. Estos resultados son reconocidos tanto por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) como por la OMS (Organización Mundial de la Salud), que coinciden en que el despilfarro de recursos en las áreas sanitarias ronda en torno a dichos porcentajes.
Luego de un siglo de estudiar el comportamiento organizacional, está demostrado que el contralor es imprescindible. Como reza una frase de autoría discutida: “El hombre es bueno, pero es mejor cuando se lo controla”. Más allá de debates sobre su tono paternalista, tanto la teoría como la práctica en psicología empresarial coinciden en que la supervisión estatal es esencial, siempre que las métricas evaluadas sean relevantes.
No obstante, el contralor —que actúa como motivación externa— debe complementarse con la capacitación para fomentar la motivación intrínseca. El equilibrio entre ambas dimensiones genera un círculo virtuoso entre instituciones, trabajadores sanitarios y autoridades.
En conclusión, nuestra experiencia confirma que el contralor es fundamental para garantizar calidad y eficiencia en los servicios de salud.
Dr. Homero Bagnulo (C.I. 976.710-7)
Dr. Carlos Vivas (C.I. 1.580.613-8)