El 5 de agosto, en una reunión de la Junta Nacional de Salud (Junasa), la representante de ASSE, Marcela Cuadrado, anunció ante los delegados del Ejecutivo, las instituciones y los usuarios que la situación de Barrios, afectado a dos instituciones, se resolvería. El acta, a la que accedió Búsqueda, dice: “ASSE: deja constancia de que el Lic. Alberto Barrios, quien actualmente se desempeña como director del Hospital Español, cesará en dicho cargo para asumir funciones como interventor del Casmu”.
Como interventor del Casmu, Barrios cobra $ 270.000 más IVA, de acuerdo con la resolución que lo designó. En el Español, en tanto, no supera los $ 90.000 nominales. Actualmente cobra ambos salarios.
La comisión interna del hospital envió una nota al MSP denunciando esta situación el 23 de setiembre. También fue entregada en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Por el momento, no han tenido respuestas.
En la carta, a la que accedió Búsqueda, el gremio hizo referencia a “reiteradas irregularidades” en el área de CTI, “las cuales han sido planteadas y discutidas formalmente en instancias de negociación bipartita con la dirección del hospital sin obtener soluciones efectivas”.
Así las cosas, elevaron como “denuncia formal” el estado de la “jefatura institucional”. Indicaron que el director “se encuentra cumpliendo funciones como interventor en el sanatorio Casmu, concurre al hospital únicamente en turnos puntuales y no realiza presencia diaria en la institución”.
También señalaron que la subdirectora “se encuentra con certificación médica tras haber sido sometida a una intervención quirúrgica”. Fuentes de ASSE dijeron a Búsqueda que la jerarca sigue de licencia tras una operación de ojos cuya recuperación “se complicó”.
En setiembre, cuando el gremio envió la nota al MSP, el adjunto a la dirección estaba haciendo uso de su licencia reglamentaria, de modo que se había agudizado el vacío de autoridad.
Los trabajadores del hospital manejan la información de que su nota ingresó al área de inspecciones del MSP tres días después de que la entregaron, pero desde entonces no ha habido movimientos ni los han contactado. “Extraoficialmente” les hicieron saber que se hará una visita al hospital los primeros días de noviembre para constatar sus denuncias.
La última instancia bipartita de la que participó Barrios fue en julio. A la siguiente, que se hizo en agosto, no fue. En setiembre, Barrios pidió suspenderla debido a la ausencia de la subdirectora y el adjunto. La siguiente se fijó para el 15 de octubre, pero tampoco se pudo hacer porque hubo paro de los funcionarios de la salud pública. Según pudo saber Búsqueda, finalmente se reunirán en la jornada de hoy.
En tanto, desde el Directorio de ASSE comentaron a Búsqueda que realizaron ocho entrevistas para ocupar el cargo de director del Español, sin éxito. “No se pudo conseguir a nadie”, reconocieron. Agregaron que no llevan registro de cuántas horas dedica Barrios al hospital. “Pero mientras se busca una solución, sigue dirigiendo el centro”, expresaron.
A su vez, fuentes del MSP alegaron que ASSE “ha venido trabajando en la transición de la dirección del centro, procurando garantizar la continuidad de su funcionamiento y de la gestión asistencial”.
“Se trata de una situación transitoria que debe resolverse conforme a los procedimientos administrativos correspondientes, asegurando el adecuado ejercicio de las responsabilidades institucionales y el cumplimiento de la normativa vigente”, agregaron, y puntualizaron que la función de Barrios en el Casmu no es como director, ya que la intervención es sin desplazamiento de autoridades.
El sindicato realizó una consulta a los abogados de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, que están estudiando si la coexistencia de ambas funciones configura una irregularidad y cómo podrían proceder.
Barco a la deriva
“El hospital es un barco a la deriva. Nunca estuvimos tan mal como ahora. Son problemas que no se solucionaron y se han ido agravando”, afirmó Eduardo Vasconcellos, histórico miembro de la comisión interna del Español, que ha protagonizado varias movilizaciones e incluso, recientemente, una huelga de hambre.
El dirigente sindical dijo a Búsqueda que, ante la falta de respuestas de ASSE y del MSP, el 1.º de octubre pidieron ser recibidos por la Comisión de Salud de Diputados, algo que tampoco se ha concretado.
Entregaron una nota en la que resumen las carencias que se vienen acumulando en el hospital. Allí exponen, en primer lugar, la situación del CTI, donde se incumple “de forma sistemática” el decreto 399/008, que regula la dotación de personal por cama.
Vasconcellos relató que hace un tiempo se abrieron dos camas de cuidados intensivos que estaban inhabilitadas por falta de personal. “El director argumentó que habían entrado cinco compañeros nuevos, pero es una verdad a medias, porque eran suplentes y solo cambiaron de contrato. No son nuevos, hace dos años que trabajan de continuo”, aseguró.
También plantean la “precarización” de los trabajadores suplentes y piden una “revisión urgente” de dicha modalidad. Según explicó Vasconcellos, las licencias y certificaciones se cubren con suplentes porque “han crecido el hospital y la cantidad de pacientes, pero no el número de funcionarios”.
“Esta irregularidad genera un desmantelamiento operativo en otras áreas del CTI y pone en riesgo real e inminente la calidad de la cobertura asistencial”, advierten los trabajadores en la nota. Como consecuencia, mencionan la existencia de certificaciones médicas “reiteradas” y “fundadas”, “cansancio extremo y estrés laboral extendido”.
Debido a la falta de personal, es habitual que no haya gente para lavar los equipos de intubación del CTI ni para atender el economato, ya que a los encargados de esas áreas los demandan en la asistencia directa.
En mayo, la comisión interna puso al MSP en conocimiento de esta realidad (que es previa a la designación de Barrios como interventor del Casmu). No hubo cambios.
También notificaron al ministerio de serias dificultades que están teniendo para alimentar adecuadamente a los pacientes. La cámara de frío se rompió y hace al menos dos semanas que no reciben frutas ni verduras en el hospital porque, al parecer, “el proveedor se retiró”.
Entre los reclamos también incluyen roturas en los dos ascensores de uso general. El año pasado, una funcionaria cayó al vacío por el desperfecto de uno de ellos. Sufrió múltiples fracturas. Se hizo la denuncia y la intendencia lo clausuró. Después de seis meses quedó arreglado, pero empezó a fallar el otro y temen que ocurra otra desgracia.
“Sin dudas, está fallando la dirección. Hablamos distintos temas y no se solucionan”, insistió Vasconcellos en diálogo con Búsqueda.
En setiembre, los trabajadores agremiados pidieron la intervención del gobierno. “Frente a la gravedad de los hechos expuestos, los cuales ponen en riesgo la calidad asistencial de los pacientes y generan una sobrecarga extrema para el personal de salud, solicitamos formalmente la intervención urgente e inmediata del MSP y el MTSS”, señalaron. Además, dijeron esperar una “pronta actuación antes de proceder a la adopción de medidas gremiales firmes y concretas”.