La faena ovina cayó 37%. La faena de ovinos en Uruguay alcanzó 325.469 cabezas entre el 1 de enero y el 24 de octubre de 2026, por lo que registró una caída de 37% frente a igual período del año anterior, según cifras del Inac. La industria procesó 191.375 animales menos que en 2025, cuando a la misma fecha se habían faenado 516.844.
El descenso profundiza una tendencia que ya se observaba en años anteriores. Al 24 de octubre de 2024 la faena acumulada era de 672.552 ovinos; por lo tanto, en dos años la actividad se redujo aproximadamente a la mitad.
Los corderos representaron la mayor proporción de la faena de 2026, con 174.677 cabezas, equivalentes al 53,7% del total. Sin embargo, su procesamiento cayó 33,3% respecto a igual período de 2025. Le siguieron las ovejas, con 100.788 cabezas y una baja de 37,8%.
La reducción alcanzó a todas las categorías
La faena de borregos descendió 51,6%, hasta 26.058 cabezas; la de capones cayó 39,9%, a 21.927; y la de carneros se redujo 24,2%, a 2.019.
Tras un comienzo de año con 63.539 ovinos faenados en enero, la actividad perdió ritmo durante el invierno y llegó a su menor registro mensual en agosto, con 15.245 cabezas.
En setiembre se recuperaron 39.032 cabezas, mientras que en los primeros 24 días de octubre se procesaron 40.587. Aun así, el registro de octubre se ubicó 36,6% por debajo del mismo tramo de 2025.
En los meses acumulados del año, el Frigorífico San Jacinto lideró la actividad, con 111.714 cabezas, seguido por Las Piedras, con 87.989. Además, se faenaron 51.201 ovinos en Frigocerro y 43.127 en Oferan.
Precios inéditos
En este marco de escasa oferta de la especie, los precios de los ovinos para faena se ubican en niveles récords. El lunes la Asociación de Consignatarios de Ganado informó los promedios de los negocios concretados la semana pasada, con cifras inéditas: el cordero, a US$ 6,50 por kilo a la carne; los capones, a US$ 5,48; y las ovejas, a US$ 5,34.
Según datos del Inac, el precio promedio del cordero en gancho se ubicó en US$ 6,542 por kilo en la semana del 11 al 17 de octubre, registrando así un descenso de 0,6% respecto a los US$ 6,579 de la semana anterior.
Sin embargo, la cotización se mantuvo por encima del promedio acumulado desde el comienzo del año hasta el 17 de octubre, que fue de US$ 6,172 por kilo. La diferencia es de US$ 0,37 por kilo, equivalente a 6%.
La oveja en gancho subió 6,5% en la semana, de US$ 5,087 a US$ 5,417 por kilo. Ese valor también superó el promedio acumulado en el año, de US$ 4,90 por kilo, esto significó 10,6% más.
Para el cálculo del precio semanal en gancho, el Inac consideró operaciones correspondientes a 11.001 corderos y 2.700 ovejas. Los indicadores son promedios ponderados por kilos y se elaboran con los negocios registrados por los frigoríficos habilitados.
Exportaciones cayeron 33,1%
Las exportaciones uruguayas de carne ovina, según el Inac, alcanzaron los U$S 40,9 millones y las 6.015 toneladas peso canal entre el 1 de enero y el 17 de octubre de 2026.
Frente a igual período de 2025, el volumen exportado cayó 33,1%, mientras que la facturación descendió 16%. El precio medio de exportación, en tanto, aumentó 25,7%, de US$ 5.406 a US$ 6.793 por tonelada peso canal.
El aumento del ingreso medio amortiguó el efecto de la caída del volumen sobre la facturación, pero no alcanzó para compensarla.
La reducción de los embarques también se observa en una comparación más larga: a igual fecha de 2024 se habían exportado 12.195 toneladas peso canal, más del doble que en 2026.
Brasil fue el principal destino, con 2.233 toneladas peso canal, equivalentes al 37% del total exportado. Sus compras, sin embargo, disminuyeron 13,9% frente a las 2.592 toneladas registradas a la misma fecha de 2025.
China recibió 1.117 toneladas, el 19% del total y 20% menos que un año antes. Israel adquirió 487 toneladas, con una caída de 53,8%. Mientras que los envíos a la Unión Europea se redujeron 70,2%, a apenas 199 toneladas.
Dentro del bloque de América del Norte, Canadá compró 388 toneladas, 14,5% más que en 2025. Estados Unidos recibió solo 35 toneladas, un 60,5% menos.
En la medición móvil de los últimos 30 días, el ingreso medio fue de U$S 6.844 por tonelada peso canal, sobre un volumen de 437 toneladas. En la semana del 11 al 17 de octubre, el dato preliminar fue de 52 toneladas, con un ingreso medio de U$S 6.905 por tonelada.
Incentivos al rubro ovino
Fratti también dijo Agro de Búsqueda que el gobierno analiza posibles incentivos para estimular la faena del rubro ovino.
El ministro consideró que existen condiciones para el crecimiento de la producción, a partir de los precios de la carne y de una mejora en la cotización de la lana, en particular de las fibras finas.
Si bien no brindó detalles, sostuvo que “hay que ponerle un poco de pienso y ver qué incentivo se puede dar, afirmó.
Perros sueltos. Una de las grandes limitantes que enfrenta el rubro ovino son los ataques de depredadores, en especial de perros. Agro de Búsqueda también consultó al ministro Fratti sobre la propuesta de la Federación Rural de realizar un plan piloto en Cerro Largo, con la coordinación de las fuerzas vivas del departamento, y que el Ministerio de Defensa se encargue de la captura de perros sueltos.
El jerarca respondió que esa experiencia “podría servir” y si tiene un buen resultado se podría trasladar a otros puntos del país.
Según explicó, todavía no existe un plan definido, pero sí voluntad de poner herramientas del Estado a disposición para atender el problema. “Solo con las castraciones no alcanza”, reconoció, al señalar que la capacidad de reproducción de los perros supera el ritmo de esa medida.
El ministro dijo que conversó con la ministra de Defensa, Sandra Lazo, sobre este tema, quien le manifestó su disposición a colaborar. Aclaró que, de acuerdo con lo conversado, esa cartera no se haría cargo de los caniles y que los perros capturados deberían ir a refugios, organizaciones u otros lugares disponibles.
Entre las posibilidades, mencionó que la intendencia aporte materiales para cercar un predio y que el Ejército colabore con la mano de obra.
Fratti sostuvo que el problema requiere concientización y una respuesta de toda la sociedad, teniendo en cuenta tanto el bienestar de los perros como el de ovinos y vacunos afectados por los ataques.