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    Inundaciones del sur de Brasil afectan exportaciones y costos logísticos

    La Cancillería uruguaya y el sector privado nacional intercambian información para evaluar impactos de inundaciones de Rio Grande del Sur.

    Entre el estado de Rio Grande do Sul y Uruguay hay más de 1.000 kilómetros de frontera por la que —en condiciones normales— cruza por carretera el 55% de las exportaciones hacia Brasil. Las colocaciones a Rio Grande representan el cuarto destino (después de China, Estados Unidos y Argentina) y son el quinto en el caso de Santa Catarina, el siguiente estado brasileño más cercano al territorio uruguayo.

    Debido a las inundaciones que afectaron catastróficamente al sur del país vecino, ese “cordón umbilical” está impactado y en algunos casos cortado, afectando de diversas maneras el equivalente al 12% del comercio exterior del país que sale por tierra —4% del cual queda en Rio Grande—, señaló a Búsqueda el embajador uruguayo en Brasil, Guillermo Valles.

    Si bien son varias empresas uruguayas que atraviesan dificultades, la dimensión varía según el nivel de los negocios y posibilidades logísticas y de distribución que van encontrando a medida que el nivel del agua baja en las distintas zonas inundadas y los problemas de infraestructura que van surgiendo. “No cabe duda que habrá una fuerte afectación de oferta y demanda en Rio Grande. Miles y miles de comercios y empresas han desaparecido. No estoy exagerando. Industrias de calzado, metalúrgica, química, farmacias, supermercados, pueblos enteros. Es como si estuviera bombardeado. (...) Fue como una guerra con la naturaleza y recién se está saliendo de la fase de urgencia, de los primeros auxilios” Es como si estuviera bombardeado. (...) Fue como una guerra con la naturaleza y recién se está saliendo de la fase de urgencia, de los primeros auxilios”

    , ilustró Valles y recordó que se trata de la tercera inundación en los últimos seis meses en el sur de Brasil, por lo que hay empresas que ya estaban atravesando problemas.

    “No existe una tragedia de esta magnitud en las cercanías de Uruguay en toda la historia. Esto no se arregla en seis meses”, agregó. Apuntó que si bien el panorama va cambiando rápidamente, se está “lejos de la normalidad”. El embajador también identificó “oportunidades” de negocios para las firmas uruguayas, porque Rio Grande es el principal productor de arroz y trigo para Brasil. De hecho, comentó que ya hay licitaciones públicas para comprar el cereal y se prevé que haya una decena. Por tanto, razonó el diplomático, “hay ciertas demandas que van a aparecer y otras desaparecerán, lo mismo en servicios”.

    En las últimas semanas la Cancillería ha estado en contacto permanente con las autoridades brasileñas y con el sector exportador uruguayo —dijo Valles— para trabajar en los asuntos vinculados al auxilio humanitario, monitoreo de las cadenas y vías logísticas, los cambios de oferta y demanda en los distintos rubros de la matriz productiva de Rio Grande y en los planes y esfuerzos para la recuperación y reconstrucción de las distintas infraestructuras.

    Valles proyectó que además de la migración de las personas desplazadas por las inundaciones, podría producirse una migración productiva o industrial, si bien es pronto para constatar.

    “La situación es más compleja de lo que se visualiza y habrá impactos de corto, mediano y largo plazo para el sector productivo uruguayo”, dijo a Búsqueda el presidente de la Unión de Exportadores, Facundo Márquez.

    Comentó dificultades por la logística y los mayores costos que ello significa para las firmas, además del problema de la seguridad de la carga cuando se desvían de ruta, los asuntos tributarios y sanitarios por las distintas regulaciones entre los estados brasileños, además de temas de coordinación entre las oficinas para reducir cuellos de botella.

    Por otra parte, Márquez se refirió al “impacto positivo” que comenzará a haber de una mayor demanda de productos uruguayos, entre los que mencionó fertilizantes, insumos veterinarios, maíz, como ejemplos. Advirtió que en el mediano plazo el aumento circunstancial de la demanda exterior de algunas mercaderías puede repercutir en el incremento de los precios y llegar a tener un correlato en el mercado interno y por consiguiente en la inflación.

    En el largo plazo, el empresario proyectó la posibilidad de concretar o planificar obras de infraestructura (como el dragado de la Laguna Merín) para “ayudar” a que Uruguay sea un lugar de tránsito, de entrada y salida de bienes desde y hacia Brasil.

    Impactos

    Las inundaciones que generaron las intensas lluvias afectando desde fines de abril a Rio Grande do Sul —dejando más de 150 fallecidos, un centenar de desaparecidos y más de 600.000 personas desplazadas— comenzaron a disminuir en los últimos días, pero dejarán daños en la matriz productiva y la infraestructura pública y privada más allá del corto plazo, explicó Valles. Por la cercanía geográfica e “interdependencia” con Uruguay, el embajador se refirió al “cordón umbilical” que nos une con ese estado brasilero. De hecho, el exceso de agua que bajó hasta el litoral y las copiosas lluvias que se registraron en el territorio uruguayo entre abril y mayo han estado afectando la producción agrícola nacional, generando problemas en las tareas de cosecha de soja —que es de las más atrasadas de la historia— e importantes sobrecostos por la necesidad de secar el grano, señalaron a Búsqueda empresas del rubro.

    Fuera de fronteras, hace al menos 15 días que algunos envíos hacia Brasil utilizan rutas alternativas que conducen a ciudades aledañas menos afectadas o a salvo de las crecidas. Además de asumir el mayor costo, por el incremento de la distancia a recorrer y su posterior distribución, las firmas están lidiando con dificultades extra, porque además de las uruguayas, hay otras empresas que demandan servicios de transporte, papeleo aduanero, permisos y demás trámites que implican pasar por otros estados o fronteras, explicaron. En los últimos días, la situación comenzó a normalizarse para algunas cargas, dijeron desde la gremial de transporte internacional.

    La industria Darnel, que fabrica envases reciclables para el sector alimenticio, está buscando alternativas marítimas para sus envíos a Curitiba, dijo el gerente general Alberto Brause. Explicó que suelen exportar la producción desde su planta en Barros Blancos vía terrestre hacia su filial en Araucaria donde se acopia para luego ser distribuida. Pero los problemas logísticos inciden en un incremento de costos elevado en relación al valor de los envases como film y bandejas de espuma.

    “Dependemos de que Darnel Brasil pueda comercializar bien nuestros productos, si allá baja la venta por la afectación de las inundaciones, nos vamos a ver impactados negativamente”, apuntó Brause.

    En tanto, la empresa de envases de preformas PET —Cristalpet do Brasil— tiene su planta de Porto Alegre bajo agua desde el viernes 3, explicó el gerente general de Cristalpet Uruguay, Álvaro Queijo. Si bien en los últimos días está bajando el nivel del agua, el ejecutivo dijo que las máquinas sopladoras de envases tienen automatismos y tecnología que no estarán en condiciones para funcionar enseguida, lo mismo que sucederá con las líneas de la planta de la multinacional de Coca Cola que está integrada con la de Cristalpet.

    Hacia esa planta, una de las más importantes de las cinco que la firma tiene en Brasil, se enviaban entre medio millón y un millón de preformas PET desde Uruguay, explicó Queijo. Ahora, dijo, se enviarán hacia las otras plantas y también se incrementará la producción de Uruguay para suplir la inactividad de la de Porto Alegre, que no puede cubrirse sólo con las fábricas brasileras.

    En principio, Queijo no prevé un impacto negativo en la demanda porque, por ejemplo, se incrementaron los clientes de agua embotellada y por ende, de los envases. Sin embargo, sí prevé mayor costo de logística y distribución, un impacto económico por la inactividad y las pérdidas vinculadas al activo fijo de la planta de Porto Alegre. “Va a haber que pelearse con los seguros y además tenemos 70 personas empleadas, y nos preocupa que tengan la menor afectación posible”, afirmó.