El director general insistió en que la prioridad del MSP no es incorporar herramientas nuevas, sino resolver un problema previo. “Nosotros no arrancamos por la inteligencia artificial. Arrancamos por los sistemas de información. Si vos no tenés datos organizados, después la inteligencia artificial no sirve”, afirmó.
Según dijo, Uruguay ya cuenta con una fuente de información que podría transformar la forma en que se planifican las políticas sanitarias. “Tenemos un gran activo, que es la historia clínica electrónica. Es un activo enorme del país. El problema es que no se usa toda la información que está ahí”, enfatizó.
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Historia clínica en hospital uruguayo.
Presidencia de Uruguay
La historia clínica como fuente de datos
Para Márquez, la historia clínica fue pensada como un registro para cada médico, pero la IA permitirá que ese proceso sea distinto. “La historia clínica fue pensada en una época donde el médico registraba y era simplemente un registro. Ahora nosotros queremos pasar a que el médico no escriba más, que hable y que eso vaya directamente a la historia clínica”, explicó Márquez. En la práctica, durante la consulta el médico podrá conversar normalmente con el paciente mientras un sistema de reconocimiento de voz transcribe la información y la incorpora a la historia clínica. Luego, el profesional solo tendrá que revisarla y validarla.
Según Márquez, ese cambio ahorrará tiempo a los médicos y permitirá que el MSP use la información que hoy queda registrada en las historias clínicas. “Yo podría saber cuánto demora una persona en conseguir consulta en una determinada especialidad. Podría saber qué medicamentos están prescribiendo los médicos, cuántos, para qué enfermedades. Podría sacar un montón de información”, aseguró.
Como ejemplo, recordó los casos de sarampión detectados a principios de año en Montevideo. “Tuvimos que ir a pedir la información, traerla y procesarla. Cuando yo tendría que poder decir ‘¿cuánta gente está vacunada contra el sarampión?’ y obtener la respuesta enseguida. La información está. Lo que no estamos pudiendo es usarla”, señaló.
El jerarca aclaró que ese uso no supone acceder a los datos personales de los pacientes. “No me importa cómo se llaman las personas. Necesito saber cuánta gente está vacunada, cuántas listas de espera hay, cómo evolucionan o qué medicamentos se están utilizando. Eso es información para hacer política sanitaria”, opinó. En el desafío de usar mejor la información sin descuidar la privacidad, cree que “la inteligencia artificial puede ayudar muchísimo”.
Sin embargo, reconoció que existen algunas debilidades en la cartera. Según detalló, cuando asumieron encontraron problemas importantes de seguridad informática. “Entramos con seis hackeos activos. Había bases de datos que habían sido vulneradas. Los datos de salud son extremadamente sensibles y necesitamos usarlos de forma segura. Esa infraestructura también hubo que empezar a reconstruirla”, contó.
Ciganda coincidió en que el principal potencial de estas herramientas como la IA, al menos en una primera etapa, es el análisis de datos. “Los tableros de información que existen hoy son estáticos. Con IA vos podés hacer preguntas nuevas y cruzar información en el momento. Es un avance enorme. Pero, para eso, primero necesitás acceso a los datos y resolver todos los aspectos de privacidad”, explicó a Búsqueda.
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Pablo Vignali / adhocFOTOS
Los primeros usos de la IA
Aunque el ministerio todavía no definió cuáles serán los primeros proyectos, ya resolvió que la IA no reemplazará a los médicos ni hará diagnósticos. La prioridad será mejorar la gestión y aprovechar mejor la información existente.
“Yo soy muy conservadora. Para los primeros pilotos iría a procesos que no toquen datos personales”, dijo Ciganda. Según explicó, una de las posibilidades es utilizar IA para gestionar las agendas médicas y reducir los espacios que quedan vacíos con las cancelaciones. “Ahí hay mucho para mejorar”, dijo.
Para Márquez, antes de pensar en una IA que atienda pacientes hay otras aplicaciones que pueden mejorar más la atención. “Si la inteligencia artificial logra que la hora te la den cuando corresponde, con el médico adecuado y, además, ese médico tenga un resumen de tus antecedentes cuando te recibe, ya mejoraste muchísimo la atención. Ese proceso viene mucho antes que pensar en una IA que atienda sola”, indicó.
ASSE y las primeras pruebas con IA
La Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) trabaja en un proyecto para reducir los tiempos de espera mediante IA. La iniciativa busca ordenar los pedidos de consulta y forma parte de las experiencias que el MSP pretende coordinar mientras define las reglas para incorporar esta tecnología al sistema de salud.
Según una respuesta de ASSE a un pedido de acceso a la información pública de Búsqueda, el proyecto utilizará IA de Google para analizar el texto de las solicitudes de consulta y ayudar a identificar qué pacientes necesitan atención con mayor urgencia. El organismo aclaró que “el estado actual es de diseño y desarrollo técnico del prototipo”, por lo que todavía no se sabe si logrará reducir los tiempos de espera. Además, aseguró que el algoritmo actuará “como un asistente de priorización clínica sin desplazar el criterio humano”.
“ASSE tiene una lógica distinta a la de un prestador privado. Registra toda la demanda, incluso cuando no hay hora disponible. Lo que están haciendo ahora es procesar toda esa información para detectar duplicaciones, consultas que ya fueron atendidas y otras situaciones que hacen más lenta la gestión”, explicó Márquez.
El director general dijo que esas iniciativas muestran precisamente por qué el ministerio considera “urgente” elaborar un marco común para todo el sistema. “Nos vienen a preguntar si determinados proyectos se pueden hacer o no. Y yo hoy no tengo normativa. No les puedo decir ni que sí ni que no”, afirmó.
Por ese motivo, la nueva unidad de IA trabaja en la elaboración de un plan nacional de IA para la salud. Según Márquez, el trabajo incluye un diagnóstico sobre el estado de la IA en el sistema sanitario, el relevamiento de iniciativas ya existentes y en desarrollo (como las de ASSE) y establecer cómo podrá usarse esta tecnología, en qué casos y con qué información. “Tenemos que definir qué modelo queremos para Uruguay. Qué procesos pueden incorporar IA, cuáles no, qué información puede utilizarse y de qué manera. Si no hacemos eso, cada uno va a hacer más o menos lo que le parezca”, explicó.
El objetivo del ministerio es terminar ese documento antes de fin de año. “Este año deberíamos terminar el plan de IA en salud y empezar algún piloto”, adelantó Márquez. “También tendríamos que tener algunas directrices para telesalud con IA. Hay cosas que ya están pasando y nosotros tenemos que decir hasta acá sí y hasta acá no”.
Según explicó, esas definiciones podrían llegar incluso antes de una ley específica. “Hay cuestiones que nosotros podemos ordenar por decreto o por ordenanza porque hacen a la calidad asistencial. No podemos esperar a que todo el marco legal esté resuelto para empezar a orientar al sistema”.
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DoctorSV, la plataforma pública de salud con inteligencia artificial de El Salvador.
Los modelos que evalúa el MSP
Mientras el MSP termina de definir su estrategia, las autoridades estudian experiencias de otros países. Márquez dijo que el equipo analizó modelos desarrollados en Israel, Argentina y El Salvador, aunque aclaró que ninguno será adoptado de forma automática. “Todo el mundo está probando cosas. Lo que nosotros tenemos que hacer es mirar esas experiencias y decidir qué sirve para Uruguay”, afirmó.
Uno de los aspectos que más preocupa al director general es el grado de autonomía que algunos sistemas ya tienen para atender pacientes. “Cuando estuvimos en El Salvador vi un modelo que me impresionó mucho, pero también me dio miedo. Porque te dice todo. Si la inteligencia artificial te dice algo mal, ¿quién es el responsable?”, planteó.
Según explicó, la experiencia argentina, en cambio, mantiene al profesional en el centro de la atención. “En el modelo del Hospital Italiano, la IA procesa la información de la historia clínica, hace un resumen y después entra el médico, revisa todo y toma la decisión. Ese esquema me resulta mucho más razonable”, dijo. El ministerio definió un límite más parecido al de este segundo caso. “En medicina, el responsable siempre es un profesional de la salud. La inteligencia artificial puede asistir, puede sugerir, puede resumir información, pero no toma decisiones”, insistió.
Para Ciganda, el debate que se plantea en la salud también existe en otros sectores donde se empiezan a utilizar sistemas automatizados. “Es la misma discusión que existe con los vehículos autónomos. Si ocurre un accidente, ¿quién responde? En salud esa pregunta es todavía más delicada”, sostuvo.
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Ministerio de Salud Pública en Montevideo.
Mauricio Zina / adhocFOTOS
Preparar a las personas para la IA
Además de los desafíos tecnológicos, el ministerio prevé un cambio importante en la forma de trabajar de médicos, enfermeros y funcionarios administrativos. “No tenemos el capital humano suficiente para todo lo que queremos hacer”, reconoció Márquez. Por eso, contó que desarrollarán “un plan de formación” para que los distintos profesionales incorporen “nuevas habilidades”.
El director general dijo que la experiencia internacional demuestra que el éxito depende tanto de la capacitación como de la tecnología. “En el hospital Sheba, en Israel, me llamó la atención que invirtieron mucho más en formar a la gente que en comprar tecnología. Los que antes hacían determinadas tareas pasaron a analizar información, entrenar sistemas o acompañar otros procesos. Ese cambio cultural fue tan importante como la tecnología”, contó.
Ciganda coincidió con esa idea: “A veces somos más lentos por elección. Preferimos acompañar el cambio cultural antes que imponer una herramienta que después nadie use. Si la tecnología no es adoptada por quienes trabajan todos los días, no sirve”.
Las autoridades también miran con atención el crecimiento del uso de herramientas de IA por parte de los propios pacientes. “La gente ya le pregunta cosas a la inteligencia artificial, le manda fotos de lesiones, le pide diagnósticos y después llega a la consulta diciendo ‘la IA me dijo que tengo esto y que necesito este medicamento’”, contó Márquez.
A su juicio, el Estado también tendrá que explicar cómo usar estas herramientas. “Nosotros también vamos a tener que pensar cómo comunicamos estos temas. No alcanza con regular a los prestadores. La gente ya está usando estas herramientas y muchas veces comparte información muy sensible sin saber dónde termina”, explicó.
El director general insistió en que la incorporación de IA será gradual y que el objetivo del MSP no es transformar de golpe el sistema sanitario. “No vamos de cero a cien. Primero tenemos que ordenar los datos, después definir las reglas y recién ahí empezar a incorporar inteligencia artificial donde realmente agregue valor”.