La democracia en Venezuela está en “crisis”, dijo Nin Novoa . Foto: Nicolás Der Agopián

Las reuniones en Montevideo sobre la crisis en Venezuela expusieron problemas de coordinación dentro del gobierno

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Nº2008 - al de Febrero de 2019
escribe Guillermo Draper

El canciller de Belice, Wilfred Elrington, reclamaba el martes 5 que tenía una entrevista agendada con el ministro Rodolfo Nin Novoa, pero nadie en el Palacio Santos estaba al tanto. Ese día y el siguiente, cancilleres de los países de la Comunidad del Caribe (Caricom, por sus siglas en inglés) llegaron a Montevideo, aunque en el gobierno no los esperaban. Uruguay y México habían convocado a una reunión por el tema Venezuela y se pensaba que viajaría solo el presidente de la Caricom. 

La falta de previsión ante el arribo de la delegación de Caricom fue uno de los episodios que expuso los “problemas de coordinación” dentro del gobierno, en particular entre la Presidencia de la República y la Cancillería, para llevar adelante las reuniones internacionales sobre la crisis en Venezuela, de las que Uruguay fue el anfitrión, relataron fuentes diplomáticas de varios países consultadas por Búsqueda

De hecho, sin avisarle previamente a la Unión Europea (UE), Uruguay invitó a México y a la Caricom a la primera reunión del Grupo de Contacto Internacional, lo que generó malestar en la delegación europea, que permitió el ingreso del canciller mexicano en calidad de observador y dejó al resto afuera.

Rodolfo Nin Novoa y Federica Mogherini. Foto: Santiago Mazzarovich/adhocFotos

“Libres” y “transparentes”

La semana prometía ser entreverada. El miércoles 30 de enero Uruguay emitió un comunicado junto con México en el que invitaba a una conferencia “con representantes de los principales países y organismos internacionales” que supuestamente compartían con los organizadores una posición de neutralidad. 

La convocatoria era para el jueves 7 en Montevideo y el propósito era “sentar las bases para establecer un nuevo mecanismo de diálogo” para colaborar con devolver “la estabilidad y la paz” en Venezuela. 

El domingo 3 llegó el turno de la UE y Uruguay, quienes anunciaron la coorganización el 7 de febrero de la reunión inaugural del Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela. Esa actividad tenía una lista de participantes cerrada: la UE, Alemania, España, Francia, Italia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia, Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay. Ni México ni otros “organismos internacionales” sugeridos en el comunicado del 30 de enero. 

La falta de previsión ante el arribo de la delegación de Caricom fue uno de los episodios que expuso los “problemas de coordinación” dentro del gobierno, en particular entre la Presidencia de la República y la Cancillería, para llevar adelante las reuniones internacionales sobre la crisis en Venezuela.

Mientras la cumbre organizada por México y Uruguay no era muy precisa, la que lideraba la UE buscaba explícitamente “crear las condiciones” para fijar elecciones “libres” y “transparentes” en Venezuela cuanto antes.

Montevideo se llenó de diplomáticos, aunque no estaba del todo claro a qué venían. 

El martes la Presidencia de la República emitió un comunicado en el que afirmaba que “ante versiones vinculadas a la reunión del próximo jueves 7 en Montevideo entre países” de la UE y América Latina, el gobierno aclaraba que “la única reunión acordada” sería la del Grupo de Contacto Internacional.  

La cumbre en la Torre Ejecutiva se acercaba y el miércoles por la mañana varias oficinas clave de la Cancillería no estaban al tanto de los horarios de las reuniones del jueves. El protocolo había corrido por cuenta de la Presidencia de la República. Uno de los que estuvo a cargo fue el secretario de Tabaré Vázquez, Matías Eustathiou, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores que comenzó a trabajar con el presidente en el actual período. Algunas de sus tareas en la Torre Ejecutiva han provocado choques con la secretaría de Estado, dijeron a Búsqueda informantes del gobierno. 

Una fuente del ministerio, por su parte, matizó la magnitud de los “desencuentros” de la semana pasada y los atribuyó a la cantidad de personas involucradas en las dos reuniones. 

La noticia

Integrantes de la Cancillería uruguaya mantuvieron reuniones el miércoles con representantes de la Caricom, México y diplomáticos suizos expertos en mediación. Los suizos, que habían sido convocados por los mexicanos para discutir sobre la situación en Venezuela y sus posibles salidas, no querían que su presencia trascendiera, por lo que pidieron que sus encuentros fueran informales.

México propuso a Uruguay la creación del Mecanismo de Montevideo. Le presentó un borrador con la iniciativa, que el gobierno de Vázquez aceptó después de incorporar unos pocos cambios. Los miembros de la Caricom, habituales aliados del gobierno de Nicolás Maduro en los foros internacionales, lo apoyarían más tarde sin sugerir modificaciones.

Nin Novoa y el canciller de México, Marcelo Ebrard, brindaron una rueda de prensa el miércoles 6 de tarde en la que anunciaron el contenido del mecanismo. No había menciones a elecciones anticipadas. “Nosotros vamos al diálogo sin condiciones. Júntense, hablen, acuerden, arreglen, después si hay plebiscito, elecciones, liberación de presos, eso dependerá de ellos”, declaró el uruguayo.

Maduro se apuró a expresar su respaldo al Mecanismo de Montevideo en un acto público esa noche. Poco después, Juan Guaidó, el legislador que se autoproclamó presidente encargado —y que es reconocido por más de 40 países—, rechazó cualquier posibilidad de diálogo. 

Faltaban menos de 24 horas para la primera reunión del grupo que Uruguay convocó con la UE y en varias embajadas reinaba el desconcierto. La vicepresidenta y alta representante para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, estaba en viaje desde Bruselas en su primera misión oficial al país.

Cuando la jefa de la diplomacia de la UE pisó suelo uruguayo el jueves por la mañana, el embajador del bloque, Karl-Otto König, la recibió con la información vinculada al Mecanismo de Montevideo. Mogherini no lucía contenta con la noticia.

Bordaberry durante la reunión de la Comisión Permanente
Bordaberry durante la reunión de la Comisión Permanente. Foto: Nicolás Der Agopián

La sorpresa

El gobierno uruguayo había invitado a los representantes de la Caricom a la reunión del Grupo de Contacto Internacional, pero los europeos no permitieron su ingreso. Las condiciones eran claras desde un principio y “no parecía correcto”, explicaron. 

Sí hubo una excepción. El canciller mexicano tampoco estaba en la lista de convocados, pero Uruguay también pidió su ingreso. A la delegación de la UE no le cayó “del todo bien” que el gobierno hubiera cursado la invitación sin avisar, pero aceptó que participara como observador, relataron las fuentes.

Ebrard pidió la palabra en una ocasión y, pese a ser un observador, le permitieron hablar. El problema llegó cuando quiso sugerir cambios en el proyecto de declaración final que estaban discutiendo. Ahí los europeos trazaron la raya que Ebrard no podía pasar y el canciller mexicano debió guardarse sus opiniones.

Si bien a nivel diplomático es habitual que el país anfitrión presente el primer borrador de declaración, Uruguay no había preparado nada, dijeron las fuentes. Así, la discusión giró en torno al documento que había armado la UE antes del encuentro.

La pelea fue dura. Y cuando estaba terminando, Diego Pary Rodríguez, canciller de Bolivia, un país aliado de Maduro, dijo que no estaba de acuerdo con el texto. El rostro de Nin Novoa se transformó. Aun así, el uruguayo logró convencer a su colega y la declaración vio la luz, aunque sin el respaldo del representante boliviano.

Dos posiciones

Con signos de cansancio después de horas de discusión, interrumpida por los ñoquis del almuerzo, Nin Novoa encaró la conferencia de prensa acompañado por Mogherini. Primero leyó el texto acordado, en el que el grupo menciona la existencia de una crisis en Venezuela, cuya superación requiere “restaurar la plena democracia, el Estado de derecho, la separación de poderes y el respeto por el mandato constitucional de las instituciones del país, más particularmente la democráticamente electa Asamblea Nacional”.

Describe también la necesidad de que la comunidad internacional haga esfuerzos para alcanzar una “resolución pacífica, política, democrática y propiamente venezolana de la crisis excluyendo el uso de la fuerza a través de elecciones presidenciales libres, transparentes y creíbles, de acuerdo a la Constitución venezolana”.

El grupo, a través de Uruguay y la UE, se comprometía además a generar los contactos para “establecer las garantías necesarias para un proceso electoral creíble, en el menor tiempo posible” y “permitir la entrega urgente de asistencia de acuerdo a los principios internacionales de ayuda humanitaria”.

Después de cerrar la visita oficial, a algunos diplomáticos europeos les quedó la imagen de que en la interna del gobierno uruguayo hay “distintas posiciones” sobre cómo encarar el tema Venezuela, relataron las fuentes. “No está del todo claro hacia dónde apunta Uruguay en el largo plazo”, explicó uno de los consultados.

Parecía que otra vez el gobierno de Vázquez volvía a respaldar una salida electoral al conflicto, tras el impasse del Mecanismo de Montevideo. Pero no quedaría tan claro. Una periodista de Telesur, que como no le habían dado la palabra empezó a los gritos en la sala de prensa, preguntó de qué elecciones anticipadas de acuerdo a la Constitución hablaban si ese texto no contiene tal mecanismo.

“Creemos que la solución al problema venezolano se puede empezar a arreglar en la medida que se comience a hablar de elecciones. Nosotros no estamos poniendo plazos. Nosotros no estamos poniendo fechas. Nosotros no estamos poniendo condiciones”, respondió Nin Novoa. Y agregó que “si los venezolanos resuelven que las elecciones tienen que hacerse, se harán”; pero si “todos los actores” venezolanos deciden que no son necesarias, no se harán.

Esa contradicción quedó reflejada en el artículo que publicó El País de Madrid ese jueves. El canciller uruguayo, “que informó sobre los resultados de la reunión del grupo de contacto, dijo que una condición ineludible para resolver el problema venezolano era ‘el establecimiento de garantías para un proceso electoral justo’ y la convocatoria de elecciones. Minutos después afirmó que si las partes en conflicto en Venezuela acordaran no convocar a esas elecciones, no tendría por qué haberlas”, dice el artículo. Y luego cita al ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quien intenta explicar la contradicción: “El canciller uruguayo ha hablado primero como miembro de nuestro grupo, y luego como miembro de la iniciativa de Montevideo”.

En la conferencia de prensa, Mogherini subrayó las diferencias entre el Grupo de Contacto y el Mecanismo de Montevideo. “Son dos cosas diferentes, con dos composiciones diferentes y dos objetivos diferentes”, aunque “no son incompatibles” y tienen a Uruguay como el “link” entre ambos grupos, dijo.

Después de cerrar la visita oficial, a algunos diplomáticos europeos les quedó la imagen de que en la interna del gobierno uruguayo hay “distintas posiciones” sobre cómo encarar el tema Venezuela, relataron las fuentes. “No está del todo claro hacia dónde apunta Uruguay en el largo plazo”, explicó uno de los consultados.

“No hay dualidad, queremos una salida pacífica”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores. Foto: Nicolás Der Agopián

 Trabajoso

Al día siguiente de la reunión en la Torre Ejecutiva, el viernes 8, Nin Novoa intentó arrojar luz sobre lo que había pasado con la posición uruguaya respecto a Venezuela durante una entrevista de 40 minutos con el programa En Perspectiva, de Emiliano Cotelo.

El canciller uruguayo dijo que la resolución del Grupo de Contacto era “coincidente” con lo que estaban buscando los países del Mecanismo de Montevideo, porque todos querían una salida pacífica que sea adoptada por los propios venezolanos y no ponen condiciones.

El tema de las condiciones se llevó buena parte de la entrevista. En la conferencia de prensa, Mogherini había mencionado que el llamado a elecciones estaba en “el certificado de nacimiento” del grupo que coordinaron el gobierno de Vázquez y la UE. Destacó la importancia de que se liberaran los presos políticos y una “composición equilibrada del Consejo Electoral” venezolano, cuestiones que estaban en el documento Términos de referencia que acompañaba la convocatoria europea. En la declaración final, sin embargo, no había mención a esas condiciones. Y Nin Novoa explicaría por qué.

El canciller dijo que Uruguay, tras un “trabajoso” esfuerzo diplomático, logró quitar cinco condiciones que estaban en el borrador de la declaración presentado por los europeos. Entre ellas estaban “la liberación de presos políticos”, “una observación internacional independiente” y la “eliminación de todos los obstáculos para la participación libre e igualitaria de todos los partidos”. 

“Todo eso Uruguay lo rechazó”, dijo el canciller. Uruguay, explicó Nin Novoa, no pone “condiciones” porque “eso es injerencia”.

Defensa

El ministro tuvo que defender su postura en la arena política el martes 12.

En Venezuela la democracia está en “crisis”. También pasa por una “crisis humanitaria”, tiene presos políticos y el presidente Maduro tiene legitimidad porque fue votado por 9 millones de personas. Estas fueron las respuestas que dio Nin Novoa al senador colorado Pedro Bordaberry durante la reunión de la Comisión Permanente.

La comisión recibió a Nin Novoa para analizar la postura de Uruguay respecto a la situación en Venezuela. Bordaberry planteó que el gobierno tiene dos visiones sobre el tema.

“No hay dualidad, queremos una salida pacífica”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores. “No andamos zigzagueando, tenemos los objetivos claros”, agregó.

El miércoles 13, sin embargo, el presidente Tabaré Vázquez se reunió con su par argentino, Mauricio Macri, en la estancia presidencial de Anchorena para hablar, entre otros temas, de Venezuela. En la tarde emitieron una declaración en la cual hacen un llamado “a encontrar una solución democrática con elecciones libres, creíbles y con controles internacionales confiables”.

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