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Dentro de las empresas, la incorporación de tecnología supone un aumento de productividad, y también suele conllevar la pérdida de puestos de trabajo. En las negociaciones salariales entre empresarios y trabajadores, los jerarcas del Ministerio de Trabajo (MTSS) se han acostumbrado a toparse con esta realidad. Autoridades de esa cartera entienden que ese fenómeno debe discutirse teniendo en cuenta, también, su efecto sobre el financiamiento de la seguridad social ante la perspectiva de una eventual reforma del sistema.
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“Hay que pensar que la Caja (de Jubilaciones y Pensiones) Bancaria en su reforma incluyó otras cosas, no solo la aportación clásica. Gravó ciertos negocios. Y en eso va a haber que empezar a pensar. No en un modelo que se centre tanto en gravar el salario, sino otras cosas, como la innovación tecnológica. Hay que encontrar el justo equilibrio entre la promoción y la gravabilidad de la innovación tecnológica, que es necesaria pero también hace perder puestos de empleo”, dijo a Búsqueda el subsecretario de Trabajo y Seguridad Social, Nelson Loustaunau.
Opinó también que hay una discusión pendiente entre representantes de los trabajadores y los empleadores sobre la irrupción de la tecnología en el mundo laboral. Así, se refirió a la queja contra la ley de negociación colectiva presentada por algunas cámaras empresariales ante la Organización Internacional del Trabajo. “Tenemos un gran debate por delante entre el movimiento sindical y empresarial, porque vamos a tener un mundo del trabajo diferente. Y si no nos sentamos a pensar en eso y en el papel que van a jugar las organizaciones intermedias en él, estamos liquidados. Pensar que vamos a poder seguir presentando quejas y haciendo huelgas... La salida no es por ahí”, señaló.
El jerarca confía en que algunas medidas tomadas recientemente por el gobierno impactarán positivamente sobre el nivel de empleo, como la ley que crea un fondo de garantía para casos de insolvencia patronal, así como otras que subsidian la contratación de personal.
“La pregunta es dónde se crean nuevos empleos. Porque cada empresa hoy tiene una rama de tecnología. Es transversal. En los supermercados, hay un sector importante de desarrollo de software, en lo que es logística. Hace unos años visité la nueva planta de distribución de Ta-Ta, donde antes trabajaban un montón de empleados. Ahora son unas 100 personas frente a una computadora, con cintas transportadoras, elevadores, todo robotizado. No es el mundo de Los Supersónicos, pero... Y eso es mayor productividad y son puestos que han desaparecido”, comentó.
Siendo director nacional de Trabajo, el hoy senador comunista Juan Castillo, había señalado la necesidad de “discutir cuál va a ser el aporte social o la contribución” de las empresas que adoptan maquinaria que sustituye puestos laborales (Búsqueda Nº 1.921).
Según estimaciones elaboradas por la Dirección de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, el riesgo de automatización de trabajos en servicios y vendedores de comercios —que representan 22% de los empleos totales— es de 64%. Llega al 75% en las “ocupaciones elementales”, que son 19% de los puestos.
Reforma.
Entre los distintos partidos políticos hay relativo consenso en torno a que será necesaria una reforma del sistema previsional, dado que su déficit viene creciendo. Parece existir una “convicción” en tal sentido ante el “envejecimiento del modelo”, definió Loustaunau.
“Los modelos nunca son para toda la vida. Hay un envejecimiento del modelo, no solo de la población. Porque cambió el modelo productivo y la forma de producir, además de la longevidad de las personas. Entonces tenés un escenario donde claramente tiene que haber un cambio” en la seguridad social.
A su entender, ese cambio no supondrá solamente aumentar la edad mínima para jubilarse (60) ni los años de trabajo requeridos (30). Deberá también analizar los aportes al sistema, ampliando el esquema actual que se nutre de algunos impuestos pero cuya financiación principal es el aporte que los trabajadores activos realizan para financiar las pasividades de quienes se retiran.
“No cualquiera puede imaginarse un cambio en seguridad social, porque es un tema muy, muy técnico. No es solo aumentar la edad de retiro o los años de actividad, sino que hay que mirar infinidad de factores. Quien lo haga va a tener que tener una fuerte base de consenso. La edad de retiro evidentemente la vas a terminar tocando así como los años de trabajo, porque la ecuación pasa por esos lados. Pero también vas a tener que ver las nuevas formas de trabajar, que las trayectorias laborales cada vez son más inestables y no solo en el territorio nacional”, explicó el subsecretario.