En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Los estereotipos de género definen posiciones jerárquicas en las que lo masculino suele ocupar lugares de mayor privilegio, y esto es lo que está en la base de las desigualdades sociales
Ni la persona más negacionista podría afirmar que vivimos en un mundo con igualdad de oportunidades para mujeres y hombres. Porque resulta evidente que las mujeres tienen, por ejemplo, más dificultades de acceso al poder político y económico, que son víctimas de violencia a manos de varones (violencia sexual, física, patrimonial, simbólica, psicológica), que cargan principalmente con el peso de las tareas de cuidado y del trabajo no remunerado, entre otras muchas desigualdades.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Lo que los estudios de género han conceptualizado desde hace décadas como estereotipos de género, refieren precisamente a las ideas preconcebidas presentes en la sociedad, que definen roles y expectativas de lo masculino y lo femenino. Roles que, además, ocupan posiciones distintas en las estructuras poder. Es decir, que los estereotipos de género definen posiciones jerárquicas en las que lo masculino suele ocupar lugares de mayor privilegio, y esto es lo que está en la base de las desigualdades sociales.
El sociólogo estadounidense Michael Kimmel, pionero en estudios de masculinidades, explicó hace años en una charla TED qué significa pertenecer a una identidad privilegiada. Contó que, cuando estaba en la universidad, en una conversación con dos compañeras, una le preguntó a otra: “Cuando te levantás por la mañana y te mirás al espejo, ¿qué ves?”. La respuesta fue “veo una mujer”. Su compañera le explicó que ella, sin embargo, veía “una mujer negra”, porque así es como funcionan los privilegios: la raza es invisible para una persona blanca, porque los privilegios son invisibles para quienes los tienen. Así, Kimmel tomó conciencia de lo que veía en el espejo cada mañana al despertarse: “yo veo un ser humano”, les dijo consternado a sus compañeras. Le impactó darse cuenta de que él era “la persona genérica”, el “patrón universal”, y por eso no lograba ver su género, su raza o su clase. Porque un varón, blanco, de clase media, personificaba todos los marcadores de privilegio. En ese momento, entendió que la raza, la clase o el género no son palabras que hablaban de “otras personas”, sino que también hablaban de él, y desde entonces buscó hacerse eco de esas desigualdades para ayudar a eliminarlas, porque “para poder cambiar las cosas hay que empezar por hacerlas visibles”.
Hacia finales de la década de 1970 comenzaron a aparecer los estudios sobre masculinidades como una rama o un derivado de los estudios de mujeres y género. Buscaban analizar qué significa ser hombre en la actualidad y cómo el concepto de masculinidad ha ido cambiando, y afirmaban que las desigualdades de género tienen consecuencias para todos. Sin embargo, los movimientos de hombres organizados no se han convertido en un fenómeno expandido. Por el contrario, en años recientes ha habido un resurgimiento a escala global de posturas conservadoras que buscan restablecer los roles de género tradicionales.
Es por estas razones que el Primer Encuentro Nacional de Varones Antipatriarcales hacia la Igualdad, que tendrá lugar este 8 de agosto en Ciudad de la Costa, Canelones, es una instancia bienvenida. Está organizado por Varones por la Igualdad (VxI), Red de Masculinidades Uruguay (RedMasUy) y Varones Antipatriarcales por la Reflexión, Revisión y Acción (Varra), organizaciones que se definen como “colectivos de varones comprometidos con la transformación de la masculinidad hegemónica y tradicional”, que trabajan para “erradicar las violencias y las desigualdades de género”. El evento superó los 120 cupos máximos y tiene unos 140 inscriptos, varones entre 30 y 80 años, provenientes de Canelones, San José, Lavalleja, Salto, Tacuarembó, entre otros departamentos. Está prevista una jornada de trabajo de 10 horas (de 8.30 a 18.30), donde se conversará en torno a cinco grupos temáticos. También se incluye una mesa de referentes feministas invitadas, que harán una presentación sobre las 15 horas.
Un antecedente relevante de este encuentro nacional fue la organización del 8º Encuentro Latinoamericano de Varones Antipatriarcales (ELVA), que tuvo lugar en Montevideo en noviembre de 2019. También hubo algunas movilizaciones aquí y allá: una en noviembre de 2006, cuando un grupo de varones marchó por 18 de Julio “contra la cobardía de la violencia doméstica”; otra en octubre de 2025, en plaza Cagancha, donde colectivos de hombres llamaron a manifestarse contra la violencia de género y a “hacerse cargo”.
Todos los esfuerzos valen, porque espacios como estos no sobran. Estaremos atentas a los frutos de este primer encuentro nacional de varones antipatriarcales; porque se precisan muchas manos trabajando por un mundo más igualitario y un poco menos retrógrado.