• Cotizaciones
    domingo 22 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Sobre ‘El misterio de Alberto Methol Ferré’, ensayo político de Gabriel Delacoste

    El autor tiene una visión ambigua sobre Methol: por un lado, lo rechaza duramente; por otro, lo ve como “una bocanada de aire fresco” que nos lleva al encuentro “con una forma distinta de escribir sobre política, en una forma bella y compleja, que convoca a la acción”

    El libro de Gabriel Delacoste, El misterio de Alberto Methol Ferré. Un estudio sobre el verticalismo latinoamericano (Estuario, 2025), es un bienvenido aporte al estudio relacionado con las contribuciones intelectuales de Alberto Methol Ferré. Los análisis sobre pensamientos complejos siempre son cosa difícil. En el caso de Methol lo es quizás aún más dada la amplitud de dimensiones que abarca, la forma de interrelacionarlas y su gran creatividad conceptual. Su lectura es fascinante y Delacoste deja constancia de ello.

    El autor comienza dando una semblanza de Methol en su período de actuación política en el Partido Nacional, su conexión con el revisionismo histórico, la izquierda nacional y el “tercerismo”. Nos explica también la influencia que tuvieron en Methol el pensamiento y la acción de Juan Domingo Perón (siempre aclaraba que no era lo mismo que el peronismo), y los apoyos posteriores a líderes políticos, llegando al final de su vida a entablar una estrecha relación con el expresidente José Mujica. Por supuesto, en todo esto, Delacoste muestra la línea transversal que significó la profunda acción y la visión que Methol desarrolló desde y a través de la Iglesia católica.

    Verticalismo/horizontalismo

    Inspirado en el trabajo del investigador brasileño Rodrigo Nunes, Delacoste cataloga el pensamiento de Methol como “verticalista”. Señala como fuente la dimensión religiosa, en la que arriba está Dios, y la filosófica, en la que predomina la existencia de algo por encima, trascendente y por fuera del mundo material o natural. Otra dimensión es la política, en la que asocia al verticalismo con la elevación de un líder proyectado por encima de sus seguidores.

    Delacoste nos presenta también una dimensión social que acepta la separación entre un abajo y un arriba, como ser las clases sociales. Una fuente del concepto sería también la autodenominación verticalista, por “los peronistas de derecha” (p. 296), que identifica la apelación “verticalista” al “antiintelectualismo y antivanguardismo plebeyo de quienes no quieren que les vengan a decir cómo son las cosas” (p. 297). Todo esto estaría conectado a un “verticalismo latinoamericano”, caudillista, populista y autoritario.

    Cabe preguntarse qué sería entonces el otro extremo, el horizontalismo, que parecería ser el punto de vista desde donde se analiza a Methol. Una referencia que se da es la “teología de la liberación”, con la aclaración de que ni todos los cristianos ni todos los nacionalistas son verticalistas (p. 296). El punto de partida del autor se va transluciendo al final del libro, donde se declara, “ya en confianza”, su posición marxista. Desde esta perspectiva, Delacoste nos plantea que el pensamiento de Methol conlleva un peligro, ya que parece “diseñado para llevar a personas de izquierda, sin que se den cuenta, a posiciones nacionalistas, antiilustradas, antimaterialistas, antifeministas y abiertas a componer con quienes están dispuestos a llegar al exterminio para evitar una transformación hacia una sociedad socialista” (p. 286).

    El autor llega incluso a plantear que, sin gente como Methol, quizás no hubiera sido posible el triunfo neoliberal. Deja aquí preguntas abiertas sobre cómo un intelectual rodoniano y profundamente antiestadounidense como Methol termina siendo un peón de la estrategia imperial en América Latina. Estos son, a mi modo de ver, duros juicios que no tienen correlación ni con la obra ni con el legado de Methol.

    Un problema está en intentar ubicar a Methol dentro de la dicotomía derecha/izquierda, que en el libro se presenta como vertical/horizontal. La definición de estos conceptos es, obviamente, relativa. Una debilidad del concepto vertical, usado por Delacoste, está en la imprecisión y la vaguedad de su contrario, el término horizontal, conectado a una perspectiva marxista. Las variaciones dentro del marxismo, al igual que en el verticalismo, no son solo amplias en una línea temporal (pasado y presente), sino que también lo eran durante el período mismo de la Guerra Fría, período en el que Methol transcurrió gran parte de su vida.

    Methol-Ferre

    Cuestionamientos

    Pasaré a puntualizar algunas dimensiones cuestionables con respecto al supuesto verticalismo en el pensamiento de Methol. Comencemos con la democracia. Si por izquierda-horizontal se entiende al marxismo anticapitalista y su ideal en la Cuba de Fidel Castro, la democracia no era una aspiración para muchos en esta dimensión. Incluyo aquí a buena parte de quienes promovían la teoría de la dependencia, el foquismo o la teología de la liberación. Gran parte de la izquierda marxista de la época promovía el modelo cubano, que seguía el modelo de la Unión Soviética. Hay una gran dosis de verticalismo en el centralismo democrático y el sistema de partido único. En el caso de Cuba, además, con la misma visión de líder que Delacoste le atribuye al verticalismo de Methol. Desde la Organización Latinoamericana de Solidaridad, promovida por Cuba, se coordinaban acciones armadas en la región, en muchos casos dirigidas contra gobiernos democráticamente electos. Estos promovían la tesis del foquismo, confrontada con dureza por Methol.

    Sigamos con el tema desarrollo. Para Delacoste, lo “silvestre” en el pensamiento de Methol era “la contraparte de su odio a los intelectuales y los burócratas”, un intelectual que no era exactamente académico ni cuadro partidario ni tecnócrata (pp. 145-146). Es difícil entender esta descripción de Methol, quien interactuó con los más destacados intelectuales de su generación, tanto conservadores como marxistas. Era un adepto de la Iglesia católica, así como un producto del Uruguay del Sorocabana, de las montoneras blancas e incluso del liberalismo batllista. Fue también un gran promotor del pensamiento desarrollista, de la industrialización y de una geopolítica integracionista. A diferencia de la mayoría de los revisionistas (y de muchos marxistas “horizontales”), apoyó y se inspiró en técnicos, como el economista chileno Felipe Herrera, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, y el argentino Raúl Prébisch, secretario general de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina.

    Y terminemos con el concepto prácticamente ausente en el libro de Delacoste: la geopolítica. Al referirse a las fuentes de inspiración de Methol, se hace una mención curiosa al pensamiento geopolítico elaborado por José Enrique Rodó (p. 67), un autor que nunca usó el concepto ni pensó en esos términos. Otra fuente, más relevante para Methol, según Delacoste, es Carl Schmitt. Es verdad que Schmitt no es muy citado por Methol (p. 257), pero no creo que esto sea por disimularlo o ignorarlo. La razón es que Schmitt, muy destacado en el pensamiento global y político, no era un autor especialmente dedicado a la geopolítica. Delacoste dedica, sin embargo, amplio espacio a Schmitt y las conexiones de su pensamiento con el del ruso Alexander Duguin o con el de Guido Manini Ríos, líder de Cabildo Abierto (pp. 278-279). Habría mucho para decir sobre estas dispares relaciones, más direccionadas a justificar la conexión de lo vertical a la derecha que a entender el pensamiento de Methol. Quizás valga tener en cuenta que quienes sí usan y citan mucho al “nazi” Carl Schmitt son los “horizontales” Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. La gran referencia de Methol con respecto a la geopolítica es el alemán Friedrich Ratzel, a quien Delacoste no le presta casi atención.

    Visión ambigua sobre Methol

    El autor tiene una visión ambigua sobre Methol. Por un lado, lo rechaza duramente; por otro, lo ve como “una bocanada de aire fresco” que nos lleva al encuentro “con una forma distinta de escribir sobre política, en una forma bella y compleja, que convoca a la acción” (p. 101). No hay duda de que el pensamiento de Methol tiene muchas limitaciones, algunas bien expuestas por Delacoste, como ser su proselitismo católico, que lo restringía para una comprensión más cabal de los movimientos sociales e intereses del pueblo, que no solo es de cristianos y, en la actualidad latinoamericana, es cada vez menos de católicos. Agreguemos aquí perspectivas de género o medioambientales, tan relevantes hoy en día, ausentes en Methol, como en casi todos los intelectuales de su época, “verticales” u “horizontales”.

    Habría más para decir sobre estas limitaciones, pero quiero terminar con unas palabras sobre el legado de Methol. Como nos dice Delacoste, citando a Friedrich Hegel, la clave está en la historia universal. Los pueblos que se interesan en la historia universal son los que forman un Estado, porque es de ese modo que un pueblo llega a la autoconciencia (p. 117). Una de las más importantes contribuciones de Methol ha sido comprender los cambios en los procesos sociales globales desde la periferia. Me pregunto hasta qué punto la Iglesia católica fue su fuerza intelectual o su instrumento para mirar el mundo desde arriba y superar la visión estrecha de, como él mismo decía, “un enano” subdesarrollado (se refería a Uruguay y Latinoamérica).

    Usando la geopolítica, observó el cambio en las unidades geopolíticas centrales del sistema global, de los Estados nacionales hacia los Estados nacionales industriales, que pasaron después a los Estados continentales industriales. Methol veía aquí cambios constantes entre unidades del centro y la periferia. En su opinión, una condición para evitar la posición periférica es que los Estados, y sus pueblos, deben estar siempre dispuestos a la adaptación, en una relación fluctuante entre Estado, nación y territorio.

    La necesidad de la industrialización y la construcción de una unidad geopolítica (Estado), en América Latina, América del Sur o en el Cono Sur, eran señalados como objetivos necesarios para superar la condición periférica. En este sentido Uruguay es un “problema”, pero también lo es Brasil, como lo señaló Darcy Ribeiro. Poner en el centro el problema de la “cuestión nacional” no debería ser visto como sinónimo de una narrativa colonialista o de derecha, sino como parte de un amplio y profundo debate sobre la elaboración de una noción nacional que dé unidad, adhesión y perspectiva. Un formato territorial de Estado con mayor autonomía para superar la subordinación y la pobreza. Aquí se ve el gran aporte de Methol.

    Está muy en lo correcto Delacoste cuando nos dice que el pensamiento de Methol no se agota en la política ni en la geopolítica. Es un pensamiento que recorre todas las escalas, de lo personal hasta lo cósmico (p. 106).

    Especial para Búsqueda.

    Andrés Rivarola Puntigliano es catedrático en el Instituto Nórdico de Estudios Latinoamericanos (Nilas), Universidad de Estocolmo.

    // Leer el objeto desde localStorage