Si tuviera que elegir un solo balneario para veranear, ¿cuál sería?
Edad: 47 Ocupación: abogado, escribano e intendente de Canelones. Señas particulares: Desearía nunca más tener barba; es hincha de Fluminense; se considera el espectador ideal para un show de stand up
Si tuviera que elegir un solo balneario para veranear, ¿cuál sería?
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSanta Ana, porque es al que estoy yendo actualmente. En un momento íbamos a Biarritz porque la familia de mi esposa tenía casa allí. Pero cuando me jubile quisiera vivir en Atlántida. A mí me gusta mucho la playa. Amo la ciudad de Canelones, pero no tiene agua. Santa Ana es más rústico, y Atlántida es un balneario-ciudad que combina lo que me imagino para mi jubilación: viviendo en el departamento de Canelones, cerca del agua.
Tiene dos hijas de 21 y 18, y un hijo de seis de su segundo matrimonio ¿Es el mismo padre que hace 12 años?
Me agarró más grande. Para la madre es el único hijo, entonces, la verdad, los límites se los pone más la madre y yo soy un poco más compinche. Jugamos mucho. Sufre un poquito mis salidas al exterior, somos muy pegados. Yo lo extraño, pero él me dice: “¿Por qué te vas, papá?”. Entonces agarro el globo terráqueo y le digo: “Mirá, voy a estar en China, vos vas a estar acá, pero vos mirá la luna, yo miro la luna, y así nos conectamos”.
Ya cumplió su sueño desde los 15 años de ser intendente. ¿Queda alguno más en el horizonte?
Estoy realizado desde el punto de vista político y profesional. Pero me dicen “no, ¡tiene que haber más!”. Yo tengo el sueño cumplido. De lo que me toque trabajar, nada va a ser más importante que lo que perseguí toda mi vida, que era esto. Quisiera tener tiempo para conocer en familia la región o el mundo, que hasta ahora no hemos podido. Mis sueños futuros pasan más que nada por ahí, por ser un poco más relajado con los tiempos.
¿No lo es?
Soy un obsesivo de la puntualidad. En las inauguraciones o en los gabinetes, cuando son a las 9 de la mañana, a las 9 en punto los estoy arrancando. La excesiva puntualidad llama la atención a la gente y al equipo. Mi esposa me lo plantea: no puede ser que seamos los primeros en llegar a los cumpleaños.
¿Hay algo más que le obsesione?
Miro el pronóstico del tiempo seis veces por día, aunque no tenga nada en particular. Tengo una aplicación del tiempo y miro. Es lo primero que miro cuando me levanto, y lo hago muchas veces por día. Escucho todos los pronósticos del tiempo que puedo. Con eso tengo un tema. Otra cosa que miro mucho, aunque no sé cocinar nada, son recetas de cocina. Me cuelgo a mirar programas y sigo a influencers de cocina. Después no lo aplico; sé cocinar en parrilla, ahí hago cualquier cosa, pero es lo único. Ahora mi viejo me regaló un libro que se llama Manual de parrilla, donde hay de todo. Voy a ver si lo incorporo.
¿Es creyente?
No, soy ateo. Soy un convencido de que nos morimos y se terminó, somos lo que somos y no hay más nada después.
Fue alumno de Orsi. ¿Lo rezongó alguna vez?
A diferencia de Matemática o Física, que las odiaba —y me llevé las dos en cuarto—, Historia me gustaba mucho. Yamandú me dio clases en cuarto de liceo, en su último año dando clases en Canelones. Era un profesor muy joven, tenía 26. Los salones tenían una tarima y el escritorio arriba, y él nos hacía sentar en ronda y se sentaba como uno más de nosotros. La primera vez que lo voté tenía 15 años porque había que elegir un profesor coordinador, y lo votamos por unanimidad.
Dicen que es de risa fácil. ¿Se ha reído en momentos inapropiados?
No me acuerdo, pero es cierto que siempre sobresale mi risa fácil. Me río mucho y muy fácil. Me doy cuenta de que estoy en un teatro y el que está arriba me mira porque me tiento muy fácil. Soy el espectador ideal para un stand up; soy muy barato para reírme, cualquier cosa me causa gracia.
Es hincha de Fluminense. ¿Por qué de un cuadro brasileño?
Es mi válvula de escape. Surgió por una revista que empezó a salir acá de grandes clubes de América, cuando tenía 12 años. Conocí la historia, no había internet, entonces le mandé una carta al club, me contestaron y me mandaron un libro. Cuando cumplió 100 años me fui para allá con mi hermano más chico. Hace 25 años, el presidente de aquel momento me nombró socio honorario. Cuando puedo viajo a ver los partidos. Ahora voy menos por cuestión de tiempo.
¿Qué es lo máximo que ha hecho por fanatismo?
El año pasado llegué a reservar por Booking en Paraguay pensando que íbamos a jugar la final de la Copa Sudamericana, pero quedamos eliminados en semifinal. El 22 de diciembre era la final de la Copa de Brasil, nos íbamos con mi esposa del viernes al domingo, y quedamos eliminados en semifinal. Hoy me preguntabas por la fe, y bueno, esto es lo más parecido.
¿Es así de optimista en otros ámbitos?
Soy optimista ante la vida en general. Me ha golpeado la vida desde el punto de vista familiar. Falleció mi hermana con 24 años, y mi madre hace dos años en un accidente, cruzando la calle. Era odontóloga, trabajaba muchas horas por día, vivía para los hijos y los nietos. Yo estaba en China, me llamaron por teléfono. Fueron golpes muy duros, por lo inesperado. Si bien he ligado mal, siempre fui optimista. Acá en la plaza, en la noche de las elecciones un periodista local me preguntó de quién me acordaba en ese momento. De quienes sabían que yo perseguía este sueño y no pudieron verlo. Pero bueno, hay que seguir.
¿Es verdad que no le gusta afeitarse?
No. Si pudiera pedir un deseo sería nunca más tener barba (risas). Pocas cosas me dan tanta pereza como tener que afeitarme. Lo hago una vez por semana. Lo que pasa es que a los 19 me quedé pelado y tenía canas. Una cosa es estar así a los 47, pero a los 19 ¡era la ruina! Entonces empecé a pelarme. Era pelear contra quedar pelado y tener canas, así que nos pelamos.