Una interpelación que a priori no generaba grandes expectativas terminó siendo histórica. Por 49 votos a 48, la Cámara de Representantes consideró insatisfactorias las explicaciones brindadas por el ministro de Trabajo, Juan Castillo. Es la primera vez que ocurre esto con un secretario de Estado en un gobierno del Frente Amplio.
Esta moción fue impulsada por los diputados de Identidad Soberana y Cabildo Abierto a la que se terminaron sumando los partidos Nacional, Colorado e Independiente. Este acuerdo tomó fuerza en la tarde y —pese a algunas dudas tarde a la noche— fue lo que terminó concretándose.
A las 19.30, la oposición realizó una conferencia de prensa con la participación de diputados colorados, blancos e independientes. Detrás de las cámaras estaban los coordinadores de Cabildo Abierto e Identidad Soberana, Álvaro Perrone y Gustavo Salle, respectivamente. “Es algo no menor, puede ser el comienzo de algo”, dijo en esa instancia el diputado Walter Verri, coordinador de la bancada del Partido Colorado.
En esa misma conferencia, el diputado interpelante, el colorado Adrián Juri, señaló la clave para declarar insatisfactorias las respuestas del ministro: “La interrogante más grande es cuánto nos había costado el conflicto del puerto, y no tuvimos respuesta”.
Casi a las tres de la madrugada de este jueves, luego de unas quince horas de interpelación, esta moción logró el apoyo de los 49 diputados presentes de los cinco partidos opositores (la colorada Elianne Castro y la blanca Miriam Britos no se encontraban y no habían pedido licencia, por lo que no se convocó a suplentes). La iniciativa del Frente Amplio, que respaldaba lo actuado por el ministro, no fue sometida a votación.
La declaración aprobada dice en su primer punto que “las explicaciones brindadas por el señor ministro no resultan satisfactorias”. Añade que Castillo no informó el costo económico del conflicto en el puerto ni su impacto en la economía. También cuestiona la ausencia de datos sobre el costo de las extensiones del seguro de paro en la industria frigorífica ni aprobó medidas para prevenir “el uso abusivo” del instrumento, algo que había prometido en 2025. El último inciso del documento apunta a la regulación de la actividad de los sindicatos: “Corresponde al Poder Legislativo dictar normas que garanticen a todos los trabajadores que su aporte económico a las organizaciones sindicales sea libre, voluntario y revocable en cualquier momento, sin intermediación del empleador salvo autorización expresa del trabajador, así como el voto secreto en la elección de autoridades, la aprobación de estatutos y la adopción de las principales decisiones de las organizaciones, y la transparencia en el manejo de sus fondos”.
“Cómplice de los compas”
Durante el debate, el diputado Juan Martín Rodríguez dijo que Castillo “debe renunciar” porque “fue cómplice de sus compas”. La frenteamplista Inés Cortés, a su turno, señaló que “lo que molesta de este ministerio es la inclinación hacia los trabajadores“.
Castillo había sido convocado para dar respuestas por los 20 meses que lleva de gestión, con especial énfasis en el prolongado conflicto portuario concluido el mes anterior. En las quince horas de debate, sin embargo, hubo un enfoque especial en la condición de militante sindical y comunista del ministro, que según el interpelante habría tenido marcada incidencia en su actuación al frente de la cartera.
“Me llamó la atención la insistencia en mi militancia. Había un interés sobrexpuesto en ello, sobre todo en el miembro interpelante, ¿alguien en este país no sabe que soy comunista?”, dijo Castillo a Búsqueda, tras la conferencia del oficialismo. Luego de varias horas de interpelación, en la que, salvo episodios puntuales, no había habido tensiones hasta ese momento, el ministro se manifestó sorprendido con la posibilidad, que a esa altura había llegado a los oídos de todos los parlamentarios, de que sus explicaciones sean consideradas insatisfactorias: “Ya en un cuarto intermedio a las 12.30, cuando yo no había ni hablado, ya se decía que podía pasar eso”, ironizó.
Juan Castillo durante la interpelación en la Camara de Diputados del Palacio Legislativo.
Mauricio Zina / adhocFOTOS
Comunismo
“Dejame seguir pasando vergüenza, ¡pero no me voy a callar!”, le dijo, visiblemente molesto, Juri a su par frenteamplista Sebastián Valdomir. Eso fue en un cuarto intermedio pedido por la bancada oficialista porque, a su criterio, “era la que sostenía con quorum” la interpelación. El colorado Walter Verri trataba de calmar a su compañero: “No pierdas la línea que vas bien”.
Ese cuarto intermedio fue posterior a un áspero intercambio entre Juri y el diputado frenteamplista Bruno Giometti, también del PCU. Durante su intervención, este último aseguró que en su partido los tiene “sin cuidado” que el interpelante señalara “si tenemos derecho o no a tener determinada ideología”, algo que “solo las dictaduras” quisieron impedir, aludiendo a la “iniciada en 1933 por el señor (Gabriel) Terra y en 1973 por el señor (Juan María) Bordaberry”, padre del líder del sector que integra el interpelante. El colorado retrucó pidiendo “no entrar en el barro”, porque “si se habla de los comunistas y la dictadura” se debe hablar “de los comunicados (4 y 7 del Ejército, de 1973) o que el ministro entró a trabajar en un concurso en el puerto en plena dictadura y que tenía la calidad (de ciudadanía) A”.
Eso fue poco después de las 17.10. Antes y después, al menos hasta el momento de las conferencias, el trámite no había sorprendido, más allá de las reiteradas alusiones a la condición de comunista y exdirigente sindical de Castillo, y la influencia de esta en su labor como ministro, sobre todo en el conflicto portuario.
A priori, la interpelación no generaba grandes expectativas. Contribuyó a ello el momento: el anuncio de esta instancia fue simultáneo al fin del conflicto en la Terminal Cuenca del Plata (TCP), que se prolongó por cuatro meses, a principios de octubre, con la firma de un convenio colectivo a cinco años que incluye una cláusula de paz sindical. Esto último fue subrayado por los distintos diputados oficialistas durante sus intervenciones. Lo extemporáneo del llamado también era reconocido por varios legisladores de la oposición.
Adrian Juri y Juan Castillo durante la interpelación en la Camara de Diputados del Palacio Legislativo.
Mauricio Zina / adhocFOTOS
Intercambio
El conflicto del puerto fue, para Juri, “la gota que derramó el vaso”, según dijo al inicio de la interpelación. Enumeró la cancelación de 12 escalas de buques “solo en agosto”, que según las cámaras empresariales cada día de paro le costó al país “entre 400.000 y 500.000 dólares” y que se contabilizó una caída de 23,5% en la cantidad de contenedores entre los meses de setiembre de 2025 y 2026. También subrayó que el conflicto “no lo cerró (el Ministerio de) Trabajo, sino la Torre Ejecutiva”.
Juri indicó que, más allá de las cifras, “al país este conflicto le costó confianza, se hipotecó confianza en el país”.
Luego de listar otros conflictos y empresas cerradas durante su período de gestión, el interpelante le acercó las preguntas al interpelado. A lo largo de su intervención, Juri había aludido en reiteradas oportunidades a la filiación del ministro y a su pasado como dirigente sindical: “A usted nadie le niega el derecho a ser comunista, lo que discuto es que gobierne el Ministerio de Trabajo como si fuera la secretaría de un sindicato”.
En la primera de sus intervenciones, Castillo dijo haber venido “a rendir cuentas de 20 meses de gestión”, que se han traducido en “más empleo, mejor salario, fortalecer la negociación colectiva y el tripartismo”. También resaltó que el conflicto con TCP, “que no afectó a todo el puerto”, ya se solucionó “con un convenio a cinco años”.
También relativizó las pérdidas señaladas por los empresarios. “No hay estimaciones oficiales de eventuales pérdidas”, aseguró. A su vez, afirmó que la caída en contenedores en el Puerto de Montevideo en enero-setiembre de 2026 respecto al mismo período del año anterior fue de apenas de 1,1%. Finalmente, rechazó el concepto referido a que la solución provino de Torre Ejecutiva y no de su ministerio: “El gobierno es uno solo”, indicó.
Al cierre de esta edición, pasada la medianoche, la interpelación seguía y todavía no se habían votado las mociones presentadas.