La nueva crisis en Venezuela expuso otra vez las diferencias entre los principales partidos uruguayos sobre la situación política en dicho país, al tiempo que ambientó posturas distintas entre el Poder Ejecutivo y el Frente Amplio.
Partidos no logran un acuerdo en el Parlamento, mientras que el gobierno expone una postura más crítica con Maduro que los legisladores frenteamplistas
La nueva crisis en Venezuela expuso otra vez las diferencias entre los principales partidos uruguayos sobre la situación política en dicho país, al tiempo que ambientó posturas distintas entre el Poder Ejecutivo y el Frente Amplio.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa sesión de la Comisión Permanente del Poder Legislativo, el miércoles 7, fue el escenario más reciente del debate que desde hace décadas mantiene la coalición de izquierda con blancos y colorados acerca de Venezuela. El disparador, en esta ocasión, fue la operación militar desarrollada por Estados Unidos el sábado 3, que incluyó la “captura” de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Los partidos no lograron acordar una declaración conjunta que, para satisfacer a la oposición, debía incluir cuestionamientos a la situación política y de los derechos humanos en Venezuela. El debate se volvió áspero por momentos, con el senador blanco Sebastián da Silva reclamando al Frente Amplio que pida “perdón” por su silencio ante las violaciones de derechos humanos del régimen venezolano y llamando a Maduro un “malnacido”.
La sesión culminó con la aprobación, únicamente con los votos de los legisladores oficialistas, de la moción presentada por el Frente Amplio. La declaración expresa el rechazo a la “intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y reafirma la importancia de respetar el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas”. Además, insta a la comunidad internacional a garantizar que los venezolanos puedan ejercer “su voluntad libre y soberana sin injerencia extranjera”, con gestiones diplomáticas y multilaterales en el marco de las Naciones Unidas y otros foros internacionales que favorezcan el diálogo y la paz.
Si bien la primera declaración de la Cancillería no incluyó menciones críticas a Venezuela, esa posición evolucionó. En su intervención en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, el domingo 4, el canciller Mario Lubetkin recordó que Uruguay no reconoció el resultado de las elecciones venezolanas de 2024, en las que Maduro fue reelecto. Dos días más tarde, en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, el representante uruguayo, Edison Lanza, planteó la necesidad de que sean liberados los “presos políticos” en el marco de una “transición” hacia la democracia en Venezuela.
Mientras la discusión política en Uruguay ubica a los partidos en las mismas posiciones que han defendido en otras oportunidades, la información sobre Venezuela y el papel que ahora ejerce Estados Unidos en ese país evoluciona de manera constante.
Tras la “captura” de Maduro, que enfrenta un juicio en Nueva York por narcotráfico, asumió como presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien hasta el sábado era la vicepresidenta de su país. La administración de Trump descartó dar su apoyo para que la oposición venezolana asumiera el poder.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, anunció un plan de tres etapas para Venezuela que tiene, como primer paso, que Estados Unidos comercialice su petróleo en el mercado internacional. La petrolera estatal, PDVSA, informó ayer miércoles que está negociando la venta de crudo con ese país. Trump, por su parte, escribió en su red social Truth que el gobierno venezolano había aceptado gastar el dinero generado solo en productos estadounidenses.