En la fundamentación, Korzeniak recordó que para el profesor Jiménez de Aréchaga, la Convención Constituyente es el procedimiento “más democrático” pero tiene algunos inconvenientes: el más importante es que la campaña para elegir a los convencionales puede generar una crítica fuerte e inevitable: “El gobierno está dedicado a elegir ese órgano y a hacer reformas constitucionales, en lugar de resolver los problemas de la gente”.
La primera senadora del gobierno, Lucía Topolansky (MPP), reconoció en marzo pasado que el tiempo ha expirado para quienes pretendían una reforma antes de 2014.
“Es algo que definió el congreso del Frente para introducir; esto se dice muy rápido pero no se hace tan rápido. (...) No creo que los plazos den para este período legislativo”, dijo la esposa del presidente José Mujica en una entrevista difundida en Internet por el MPP al comienzo del tercer año del gobierno.
Otras fuentes de este sector admitieron a Búsqueda que si bien la convocatoria fue resuelta por ambos congresos, no existe “voluntad política” para llevarla adelante.
El secretario de organización del PIT-CNT, Marcelo Abdala —quien, además, integra la dirección del PCU—, ha sido uno de los impulsores más firmes de la convocatoria de una Constituyente pero sin explicitar más que vagamente los contenidos.
Fernando Pereira, uno de los tres coordinadores de la central sindical y representante de la corriente moderada Articulación, declaró a Búsqueda que la convocatoria de la Constituyente “no es uno de los temas más importantes” de los actos que el PIT-CNT tiene previsto realizar el jueves 19 en un centenar de lugares en todo el país.
Sin embargo, sostuvo que temas como “la tenencia de la tierra y el uso de los recursos naturales” y, en general, “la búsqueda de una sociedad más igualitaria de nuevo tipo”, no están contemplados en el texto constitucional vigente y eso debe ser motivo de “una reflexión hecha con respeto y buscando el consenso”.
Otro dirigente sindical, Edgardo Oyenart, sostuvo que los “encuentros cívicos” con diversos actores sociales buscarán mostrar “un reconocimiento de los avances del movimiento sindical y de lo bueno, lo malo y lo que queda por hacer” pero admitió desconocer los contenidos de una eventual reforma constitucional.
“Berrodo”.
Las únicas veces que en Uruguay se integró una Asamblea Nacional Constituyente fue en 1830, cuando se promulgó la primera Constitución, y en 1917, que instauró por primera vez un Poder Ejecutivo colegiado.
Luego hubo varias reformas —1934, 1942, 1952, 1967 y 1996— pero ninguna de ellas se concretó por la compleja vía prevista en la Carta que requiere la elección previa de 260 constituyentes y sus respectivos suplentes.
El Frente Amplio, en el camino a su segundo gobierno nacional, consideró que era necesario “la profundización de las reformas estructurales” y la “transformación de la sociedad”, y acordó que eso quedara expresado en una nueva Constitución producto de un “pacto nacional”.
Pero, descontando la incorporación de los “derechos culturales” como “derechos de carácter fundamental” en el marco de los derechos humanos, no formuló ninguna propuesta concreta.
“No tengo ni la más remota idea” confesó el senador Alberto Couriel (Espacio 609) cuando Búsqueda lo consultó en mayo de 2009 acerca del eventual contenido de la reforma propuesta por el congreso frenteamplista del año anterior. “Lo único que dice el programa es que se llamará a una Asamblea Constituyente, pero no dice para qué”, admitió.
Entonces precandidato a la Presidencia de la República, Mujica fue un poco más explícito que Couriel: una Convención Constituyente “no es necesaria porque es meterle otro berrodo, otro lío al gobierno”.
No obstante, advirtió que “si se hiciera”, él propondría un Poder Legislativo unicameral, un régimen parlamentarista y “acotaría este asunto de tener una campaña electoral tan larga”. Pero, insistió, “someter al gobierno a la discusión de una Constituyente es paralizar al gobierno”.
Al comenzar su tercer año en la Torre Ejecutiva, Mujica hizo llegar un mensaje parecido a través del prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa.
Aunque advirtió que no es el momento, entre otras cosas porque molestaría a la gestión y, además, podría ser tomado como un plebiscito sobre la gestión del gobierno, Cánepa dijo a “El País” que una reforma constitucional debería centrarse no en aspectos electorales sino en asuntos sustanciales que faciliten la acción de la administración. “Hasta ahora las reformas constitucionales han sido una transacción permanente de corporaciones”, dijo el prosecretario de la Presidencia. Agregó que para el futuro es preciso llegar a “una discusión donde prime la lógica de una Constitución que tenga no muchos artículos y que apele a lo esencial del contrato social” y subrayó que “la gran discusión” es “no confundir una reforma constitucional con una reforma electoral en la Constitución”, lo cual “sería un error y no creo que sea el planteo del PIT-CNT”.
Una delegación de la central sindical, encabezada por el metalúrgico Abdala, visitó antes de la Semana de Turismo a la Mesa Política del Frente Amplio para solicitar apoyo a la convocatoria del jueves 19 donde, entre otros temas, se hablará de la Constituyente, especialmente a instancias de los sindicalistas comunistas.
Aunque existe una resolución oficial, se da por descontado que el Frente Amplio no pondrá énfasis en este tema y así lo expresaron, con matices, tres de los cuatro candidatos a las internas previstas para mayo (ver recuadro).
“Muy peligroso”.
Cuando el senador nacionalista Jorge Larrañaga propuso que las elecciones municipales de mayo de 2010 fueran las últimas con este sistema de campañas extensas, recibió el apoyo de Tabaré Vázquez pero otros, como el líder colorado Pedro Bordaberry, se expresaron en contra de discutir ese tema.
Esta semana, consultado por Búsqueda, Bordaberry opinó que “llamar a una Constituyente sin saber para qué ni se analiza. Tienen que decir para qué es. De lo contrario es muy peligroso el planteo”.
El senador blanco Francisco Gallinal, que en 2010 propuso crear una comisión parlamentaria para tratar eventuales reformas, también pareció darle un certificado de defunción a la posibilidad de procesar la reforma en esta legislatura.
“Puede haber espacio para pequeños ajustes, como modificar las elecciones internas ya que coinciden con el Mundial de fútbol de Brasil en 2014, como propuso el diputado Jorge Gandini, o que por medio de una ley interpretativa se habilite la acumulación por sublemas en Diputados, pero poco más. Si la idea es instrumentar una Asamblea Constituyente, el Partido Nacional no la va a acompañar porque es poner la carreta delante de los bueyes”, dijo Gallinal a Búsqueda.
En la misma línea se habían pronunciado el dirigente del sindicato de la bebida, Richard Read, y el propio vicepresidente de la República, Danilo Astori, quien entrevistado ayer miércoles 11 en radio Sarandí afirmó que “sería un error importante (...) ponernos a discutir ahora una reforma constitucional y mucho menos por la vía de una Convención Nacional Constituyente”.
Política
2012-04-12T00:00:00
2012-04-12T00:00:00