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Corría el año 2000. En la jardinera del colegio The British Schools, los niños de cinco años jugaban mientras empezaban a descubrir el mundo. Entre ellos, estaban Santiago Jorba y Federica Sapelli, compañeros de clase durante toda su vida escolar, sin imaginar que, muchos años después, terminarían convirtiéndose en marido y mujer.
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Lo primero fue el noviazgo en 2020, y ahora, después de seis años, contrajeron matrimonio. Federica recuerda el pedido de mano muy bien: fue durante una salida a cenar el 2 de mayo del año pasado. En conversación con Galería dijeron que se trató de una “propuesta muy chill” porque Santiago se encargó de que ella no se lo imaginara; fue una total sorpresa. Federica recuerda: “Me propuso salir a cenar como un fin de semana cualquiera, y después me llevó a tomar una cerveza a una plaza donde solíamos pasar nuestras primeras salidas”. La pareja inició su noviazgo en pandemia y solían ir a sitios al aire libre porque todo estaba cerrado. “Así que el lugar fue significativo. En un momento de la noche salió del auto y me propuso matrimonio. Todo muy simple, pero muy nosotros y muy emotivo”, describió ella.
El civil también tuvo un condimento especial: se celebró en la víspera del cumpleaños de ella. El 17 de abril, un juez formalizó la unión y, según relató Federica, fueron 10 los testigos.
A la ceremonia religiosa, que se realizó el 25 de abril en la parroquia Stella Maris, Federica llegó en el auto de un amigo, un Camaro RS del año 1967. El sacerdote que bendijo la unión fue Daniel Kerber y los anillos los entregaron los sobrinos de la pareja: Justina y Tomás González y María Clara Längauer. Como símbolo familiar, Federica llevó un rosario en la mano. Después de la ceremonia, los novios, familiares y amigos se trasladaron a la Chacra Lacrosse, donde festejaron hasta las cinco de la mañana.
El vestido fue diseñado por Clara Laborde y el tocado por Flo Pollio. El maquillaje estuvo a cargo de Consi Nicola y el peinado, nuevamente, de Pollio. La ambientación fue realizada por Luminis (Sofía Santín y Santiago Mackinnon).
Sobre el maquillaje, la novia eligió un look que resaltara su piel bronceada, “superluminosa”, sin abusar del brillo. Consi Nicola señaló que trabajó una mirada rasgada con un delineado chocolate cálido y mucha luz, con destellos de glitter en mezcla de plata y dorado para lograr un makeup match con el vestido y en combinación con un tocado con fuerte presencia de dorado. Por último, indicó que optó por un nude jugoso en los labios para cerrar el look.
La pieza que Pollio diseñó para el cabello consistió en un set de piezas que se fundieron con el peinado, potenciando los rasgos de la novia. Un mix de técnicas, en el que lo geométrico, lo clásico y lo orgánico se combinaron en una propuesta ecléctica.
Sobre el vestido, la diseñadora Clara Laborde comentó que se trató de una pieza de líneas rectas, con amplitud y movimiento. “De escote cuadrado, en un encaje bordado espectacular que realzamos con una base color masilla y una larga cola desmontable en tul plisado”, explicó Laborde.
Durante la fiesta los amigos se organizaron para que Santiago y Federica tuvieran algo que los representara. Como al novio le dicen Cachorro, repartieron máscaras de perros entre los hombres, mientras que para la novia hubo un recuerdo de su pasión de adolescente: la novela argentina Casi ángeles. Además, Federica se cambió los incómodos zapatos altos por un par de botitas All Star decoradas con elementos que la caracterizan.
“Sin dudas, fue la mejor noche de nuestras vidas, superó todo tipo de expectativas, y recibimos mucho amor y felicidad por parte de nuestras familias y amigos. No podría haber sido mejor”, dijo la novia a Galería.