La diferencia con el data center de Pando tiene que ver con la energía que necesitan los equipos de IA. Pando fue concebido en 2016 para prestar servicios de almacenamiento y procesamiento de datos, en una época en que la IA todavía no tenía el peso actual. Antel ya está adaptando parte de sus racks para IA, pero la capacidad de Pando tiene un límite por la cantidad de energía que puede entregar a esos equipos. En el data center actual los racks más preparados para IA son de 22 kVA, mientras que los nuevos serán de 40 kVA, casi el doble.
El nuevo centro de datos tendrá cuatro salas de tecnología y se construirá en dos etapas. “En la primera se habilitarán dos salas, con dos megavatios para los equipos de tecnología, y en la segunda se sumarán otros dos megavatios. Así, los equipos de tecnología llegarán a utilizar cuatro megavatios. A eso se sumará la energía necesaria para el enfriamiento, el aire acondicionado, las salas de control, el espacio para los clientes y la iluminación, por lo que el data center está pensado para seis megavatios”, detalla Paz. El centro de datos de Pando está diseñado con un límite de hasta 12 megavatios.
Data center de Antel en Pando.
Ingener
US$ 70 millones, pero no servidores ni GPU
Una de las precisiones respecto del anuncio oficial realizado el martes 11 por Alejandro Sánchez aparece al hablar de la inversión. En conferencia de prensa, el secretario de la Presidencia informó que Antel destinará US$ 70 millones a la construcción del nuevo centro de datos en Canelones. Pero esa cifra no corresponde solamente al edificio ni incluye los equipos que efectivamente procesarán la IA.
Según explicó Paz a Búsqueda, los US$ 70 millones incluyen toda la infraestructura necesaria para que el centro funcione, desde la preparación del terreno y la obra civil hasta la infraestructura eléctrica, la subestación, los sistemas contra incendios y los sistemas de respaldo energético, que incluyen baterías y generadores, además de los racks donde se montan los equipos informáticos. “Los equipamientos tecnológicos se comprarán después, a medida que exista demanda y cuando resulte conveniente”, explica.
Según sostiene, comprar hoy los equipos que recién se utilizarán dentro de varios años “no tendría sentido” porque los servidores tienen una vida útil y un período de soporte limitado, mientras que la capacidad de los chips aumenta rápidamente. Una compra hecha hoy puede quedar obsoleta en tres años.
Por lo tanto, Antel prevé comenzar las adquisiciones cuando se acerque la puesta en funcionamiento. “El proyecto está pensado en dos etapas y las primeras dos salas (80 racks cada una) deberían inaugurarse en 2029. La obra, si no surgen trabas en la licitación y los procedimientos administrativos, debería comenzar a más tardar en junio de 2027”, confirma Paz.
Instalaciones del Latu en Montevideo.
Latu
Por qué no Montevideo u otro departamento
La elección de Canelones también tiene razones técnicas. Antel necesitaba que el nuevo centro estuviera a una distancia suficiente del de Pando para obtener redundancia geográfica, pero no tan lejos como para dificultar la sincronización de los datos. La redundancia geográfica es una medida de seguridad que consiste en duplicar datos, sistemas o infraestructura en data centers ubicados en distintas ciudades o regiones.
El nuevo centro de datos debía quedar a más de 20 kilómetros del de Pando, pero a menos de 40. Además, el proyecto apunta a obtener la certificación Tier III del Uptime Institute, la misma que tiene el data center de Pando. Para eso, entre otras condiciones, debe contar con un número mínimo de alimentaciones eléctricas.
El requisito de la distancia descartó algunos lugares en Montevideo. El Latu fue una de las opciones que Antel consideró al principio como posible lugar para el nuevo centro de datos, pero quedó fuera, entre otras razones, por la cercanía de viviendas. “El problema del Latu es que a media cuadra tengo vecinos”, explica Paz. “Eso obligaría a incorporar un tratamiento acústico mucho más costoso”, agrega.
El ruido no se debe al funcionamiento habitual de los servidores, sino a los generadores que producen electricidad de respaldo, que deben encenderse cada cierto tiempo para comprobar que estén listos si hay un corte eléctrico. El problema puede darse si hay viviendas cerca, aunque Paz asegura que “a 100 metros el ruido no se escucha”.
Según el presidente de Antel, eso no es un problema en la zona elegida cerca de Las Piedras porque hay suficiente distancia de las viviendas. La empresa estatal está tramitando con ANEP un comodato para utilizar el terreno.
Centros de datos con refrigeración por aire libre.
Imagen a modo de ejemplo
Refrigeración y consumo de agua
Otro aspecto del proyecto es el consumo de agua. La refrigeración de los equipos funcionará con un circuito cerrado, en el que el agua se reutiliza y permanece dentro del sistema. Los tanques se llenarán una sola vez.
Como referencia, Paz señala que los 100.000 litros necesarios para llenar los tanques “equivalen aproximadamente al consumo mensual de siete hogares”. Después de esa carga inicial, asegura, “el gasto es cero”.
La tecnología incorporará, además, sistemas llamados free cooling, que utilizan el aire exterior para reducir el consumo de energía destinado a la refrigeración. Según la estimación de Antel, durante aproximadamente dos tercios del año no será necesario utilizar energía para refrigerar el agua. “En verano, naturalmente, el consumo aumentará”, explica Paz.
El presidente de Antel sostiene que esta tecnología “puede costar más al principio, pero el ahorro energético posterior compensa ese costo”. Se trata de una estrategia que ya utiliza el data center de Pando.
La empresa trabaja, además, con el Ministerio de Ambiente para evaluar los impactos del proyecto. Según la normativa que cita el Ministerio, corresponde presentar una solicitud de autorización ambiental cuando una actividad implica instalar generación de más de 10 megavatios de electricidad. En este caso, la potencia total prevista para el nuevo centro de datos es de 6 megavatios.
Sobre el impacto del calor y otros posibles efectos ambientales Paz asegura que “no habrá problemas” y sostiene que el funcionamiento del centro de datos “no genera contaminación”.
Antel también planea trasladar al nuevo centro equipos que hoy están funcionando en otras instalaciones. “La idea es concentrar allí parte de la infraestructura que actualmente está distribuida en distintos lugares y apagar esos equipos cuando los nuevos entren en funcionamiento”, explica Paz. Por eso, según agrega, “el nuevo centro no necesariamente significará un aumento equivalente del consumo total de energía”.
Complejo de la Torre de las Telecomunicaciones de Antel.
Mauricio Zina / adhocFOTOS
Procesar IA en Uruguay
Paz define el proyecto a partir de tres necesidades. La primera es “ampliar la capacidad de IA de Antel”; la segunda, “atender la demanda de clientes”; y la tercera, “aportar redundancia geográfica respecto de Pando”.
Una de las prioridades es ampliar la capacidad de IA de Antel para ofrecerla a sus clientes y utilizarla en sus propios servicios. Entre los potenciales usuarios aparecen organismos públicos, empresas privadas, el sector financiero y compañías tecnológicas.
La empresa ya alquila servidores y espacio para que los clientes instalen sus propios equipos. Google, Facebook y YouTube, por ejemplo, mantienen copias de sus contenidos en los data centers de Antel. “El nuevo centro ampliará esa actividad y permitirá atender equipos con una densidad energética mayor”, señala el directivo.
Pero el proyecto también tiene que ver con dónde se procesan los datos sensibles de Uruguay. Paz menciona información de gobierno, defensa y salud. Según explica, esos datos están “en general” alojados en Uruguay, pero no todos los procesos de IA se realizan dentro del país. Para él, la soberanía digital “implica mantener los datos sensibles en Uruguay y poder ejecutar acá los procesos de inteligencia artificial”. En el caso de la información médica, eso permite trabajar con los datos sin tener que sacarlos del país. “Si vos querés aplicar IA a cosas médicas, lo correcto es que lo hagas en Uruguay”, afirma.
Eso no significa que Uruguay tenga que fabricar sus propios equipos o programas. Paz reconoce que, cuando se usan servicios de empresas como Google o Amazon, Uruguay no tiene control real sobre esa tecnología. La diferencia “está en poder mantener los datos y ejecutar los procesos de IA sobre infraestructura ubicada en el país”.
Empleados monitorizan las infraestructuras del data center de Antel en Pando.
Ciemsa
Pocos empleos, nuevas especializaciones
Los 250 puestos de trabajo que anunció Sánchez también tienen algunos matices. Según Paz, ese número corresponde sobre todo a la etapa de construcción, que podría ocupar “entre 100 y 250 personas, dependiendo del momento de la obra”.
Una vez terminado, el centro requerirá una cantidad mucho menor de personal. La previsión de Antel es de unas 20 personas técnicas y, sumando seguridad, limpieza y servicios de mantenimiento tercerizados, de alrededor de 35 personas.
Sin embargo, el presidente de Antel ve otro cambio en el mercado laboral tecnológico. “La IA está modificando la demanda de determinados perfiles y, al mismo tiempo, puede abrir nuevas especializaciones. Hoy, cuando trabajás con servicios de nube, los modelos se crean, se ajustan y se entrenan en otro lado”, señala.
“Con modelos abiertos ejecutándose en Uruguay podría aparecer una tarea que hoy prácticamente no existe como adaptar, ajustar y especializar modelos para necesidades locales”, agrega. Por ejemplo, plantea modelos que “puedan ser afinados para aplicaciones específicas del país sin necesidad de construir desde cero un sistema comparable con los grandes modelos comerciales”.
La idea, según Paz, es que la infraestructura permita “ejecutar y adaptar modelos de IA en Uruguay para aplicaciones específicas, sin necesidad de desarrollar un modelo propio desde cero”.