“No hay un data center para inteligencia artificial o un data center que no sea para inteligencia artificial”, explicó Zagarzazú, y agregó que lo que cambia es “el tipo de carga” que se procesa adentro y cómo se prepara la infraestructura para eso.
Durante años, los centros de datos operaron sobre todo con CPU, los procesadores tradicionales que sostienen servicios digitales como las redes sociales, el servicio de streaming y los servicios en la nube. La IA introduce otro tipo de equipos, más potente pero también más demandante.
“Cuando trabajabas con ciertos modelos en CPU, los tiempos eran otros. Hoy con GPU ese mismo cálculo lo resolvés en segundos. Esa es la diferencia que explica por qué todo el mundo está migrando a este tipo de procesamiento”, explicó Pignataro. Los primeros procesadores que se van a utilizar van a ser de Nvidia, confirmó Zagarzazú.
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Dentro del data center de Antel.
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Más potencia, más consumo
Más potencia implica más consumo eléctrico y más calor. Eso obliga a repensar cómo se adaptan estos centros. “El límite hoy no está en si la tecnología existe o no. La tecnología está. El límite real es cuánta energía podés consumir para sostenerla”, añadió Raffo.
El centro de datos de Pando está diseñado con un límite de hasta 12 megavatios. Eso obliga a decidir qué equipos se instalan y cómo se usa la energía. “Nosotros tenemos un tope. Ese tope es estructural. Podés optimizar, podés reorganizar, pero no podés pasar de ahí. Entonces cada decisión que tomás tiene que convivir con ese límite”, explicó Zagarzazú a Búsqueda.
En la práctica, eso implica usar el espacio de otra forma, porque los nuevos equipos consumen más energía. Donde antes se podían instalar varios servidores, ahora entran menos. “Ahora tenés menos equipos, pero cada uno consume mucho más. En algunos casos estás hablando de tres veces más consumo por rack”, explicó Pignataro, en referencia a las estructuras donde se ubican los equipos.
Ese cambio también impacta en el negocio. “Si estos equipos consumen más, en lugar de vender dos racks, vendés uno”, señaló. Eso reduce la capacidad de alquiler en el modelo tradicional y empuja a ofrecer servicios más completos. “Antes el negocio estaba más en alquilar espacio. Ahora, cuanto más completo es el servicio, más valor le das al cliente”, agregó Zagarzazú.
Un modelo distinto
El proyecto no busca competir con los grandes centros de entrenamiento de modelos, como OpenAI o Athropic, que tienen inversiones y energía a otro nivel. Es un proyecto más chico y con resultados a corto plazo. “Antel apunta a trabajar sobre inferencia. Es decir, tomar modelos ya entrenados en otros países y adaptarlos a usos concretos. Hay que bajar esto a tierra. Una cosa es entrenar un modelo desde cero, que es lo que hacen las grandes empresas del sector; eso requiere una escala que hoy no es viable acá. Otra cosa es usar modelos que ya existen y ajustarlos a necesidades específicas. Ese es el espacio donde nosotros podemos aportar”, explicó Pignataro.
Antel prevé destinar una zona del centro de datos al procesamiento con GPU y ofrecerá esa capacidad para que otros la utilicen. “Alguien puede correr su red neuronal, su modelo predictor de deuda, o lo que sea, y usar la capacidad de cómputo de la GPU”, explicó Pignataro.
El servicio también apunta a ofrecer entornos listos para usar modelos de IA en aplicaciones concretas. “Yo quiero crear mi agente, se baja el modelo y se le da un entorno para que funcione”, explicó Pignataro.
Además, la empresa proyecta desarrollar sus propios sistemas de IA para que puedan ser usados por distintas aplicaciones. “Lo que Antel quiere es tener un modelo para que las diferentes aplicaciones empiecen a consumir el modelo de agente, que es un LLM (por sus siglas en inglés de modelo extenso de lenguaje) ya inferido”, resumió Pignataro.
También se trabaja en un modelo de IA adaptado al ámbito local. “La idea es que no sea un modelo genérico, (sino) que pueda entender cómo hablamos, cómo interactuamos, que cuando alguien use un sistema sienta que está hablando con alguien de acá. Eso permite que herramientas de atención, ventas o soporte funcionen con lenguaje y referencias locales, algo que hoy muchas soluciones importadas no resuelven bien”, explicó Zagarzazú.
Un nuevo centro de datos para 2028
En paralelo al clúster de IA, Antel avanza en la construcción de un nuevo centro de datos, más grande, con mayor capacidad de consumo y preparado para una generación de equipos más exigente. “No podemos pensar en una infraestructura con los parámetros de hace 10 años. Tenemos que adelantarnos”, explicó Zagarzazú.
Ese proyecto todavía no tiene ubicación definida ni monto cerrado. Está en fase de análisis técnico y de negocio. “Un data center no se construye de un día para el otro. Lleva tiempo. Por eso tenés que empezar a planificarlo con anticipación. La idea es poder tenerlo operativo hacia 2028”, agregó.
Ese nuevo centro viene a resolver un límite que hoy tiene Pando. No es solo más espacio, sino más capacidad de energía y un diseño pensado para equipos que consumen más. “El problema ya no es solo cuántos racks tenés. Es cuánta energía podés entregar y cómo disipás ese calor. Esa es la ecuación”, explicó Pignataro a Búsqueda.
Energía y uso de recursos
En Pando, el diseño optó por un circuito cerrado de agua para refrigerar los racks, por lo que se reutiliza y no se pierde, pero a cambio hay más consumo eléctrico. “Nosotros tomamos la decisión de no consumir agua. Eso implica que sos menos eficiente desde el punto de vista energético, porque necesitás más energía para enfriar, pero cuidás un recurso natural”, explicó Pignataro.
A nivel internacional, el crecimiento de los centros de datos abrió un debate sobre el uso de recursos. “Hoy la discusión no es si hay que hacer data centers o no. Eso ya está saldado. La discusión es en qué condiciones los hacés, cómo manejás el consumo, qué impacto tienen”, planteó Raffo.
En Uruguay, la escala es diferente. Los proyectos locales son más pequeños que los de grandes compañías tecnológicas. “Estamos hablando de otra magnitud. Hay proyectos en el mundo que consumen 10 veces más que todo el data center de Pando”, explicó Pignataro.
La tendencia es la misma. Más demanda de cómputo, más consumo energético y más presión sobre la infraestructura.
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Imagen satelital del data center de Antel.
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El impacto ambiental entra en la discusión
Una investigación de Amenaza Roboto analizó el impacto de los centros de datos sobre el entorno. El trabajo, basado en más de 32.000 mediciones satelitales a lo largo de 25 años, detectó que el centro de datos de Antel en Pando produce una “isla de calor”, es decir, una zona más caliente que su entorno.
Los resultados muestran que la temperatura del área aumentó unos 2,1 °C respecto a los alrededores, y que una parte de ese aumento se explica directamente por el funcionamiento de los servidores y sus sistemas de enfriamiento. El estudio también identificó que ese calor no queda dentro del edificio, sino que se dispersa en el entorno y causa un efecto térmico que puede extenderse varios cientos de metros.
En Antel el informe ya está en análisis. “Lo estamos mirando, tratando de entender qué impacto puede tener”, señaló Zagarzazú. Aclaró que la empresa no dejó el tema de lado y que busca tener una respuesta con base técnica. “No es algo que hayamos dejado pasar. Estamos viendo cómo validar eso, cuánto impacto puede tener y tener una respuesta”, agregó.
Pignataro, por su parte, lo enmarcó en el funcionamiento normal de este tipo de infraestructura. “Todo lo que pongas que consuma energía va a generar calor. Es parte de esto”, explicó. También planteó que, en su visión, el debate de fondo no está en un centro de datos puntual, sino en el crecimiento de la demanda energética. “La discusión es cómo se abastece esa energía, porque la demanda va a seguir creciendo”, señaló.
Para Raffo, el tema pasa por el uso de la energía y el enfriamiento, y por el equilibrio entre costos y beneficios. “Esa ya es una discusión a nivel país. El punto crítico es el uso de la energía y el enfriamiento, y qué balance encontrás entre el uso de los recursos y el beneficio que representa para el país alojar data centers y poder ofrecer esos servicios”, sostuvo.
Desde la empresa señalaron que los proyectos se presentan ante el Ministerio de Ambiente y que esos aspectos se tienen en cuenta desde el diseño. “Todos los proyectos que adoptamos, incluido este, los llevamos al Ministerio de Ambiente. Toda la parte regulatoria la contemplamos y la respetamos”, explicó Pignataro.
Agregó que, a partir de eso, se priorizan ciertas decisiones, incluso con costos. “Podríamos bajar costos siendo menos eficientes y perdiendo agua, pero se tomó la definición de consumir más energía para enfriar y cuidar el agua como recurso natural”, señaló.