¿Cómo una pieza que parecía tan enfocada en un tiempo, en una moda, mantiene vigencia tantos años después? Lo de Clueless, esta comedia teen basada en un clásico de Jane Austen que se volvió un filme de culto en los años 90, es una verdadera rareza.
Las mejores líneas y escenas de Clueless, la comedia adolescente que convirtió a Alicia Silverstone en la chica del momento en los años 90
¿Cómo una pieza que parecía tan enfocada en un tiempo, en una moda, mantiene vigencia tantos años después? Lo de Clueless, esta comedia teen basada en un clásico de Jane Austen que se volvió un filme de culto en los años 90, es una verdadera rareza.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa película (disponible en Netflix) fue furor en su momento e hizo de Alicia Silverstone la it girl de esos años, y del vestuario, una moda obligada para las adolescentes. Uno de los outfits de Cher, la protagonista, el de chaqueta y minifalda tableada a cuadros amarillos, llegó a ser inspiración para disfraces de Halloween y todavía puede conseguirse en Amazon por 54 dólares.
Cher Horowitz (Alicia Silverstone), una niña rica de Beverly Hills, decide convertirse en mejor persona y preocuparse por el prójimo. Los otros se vuelven proyectos excitantes cuando Cher siente que puede hacer algo por ellos, ya sea volverlos populares en la secundaria, encontrarles novio/a o donarles algo tan imprescindible como un equipo para hacer esquí. “Dios, ¡esta mujer está gritando por un makeover! Soy su única esperanza”, exclama Cher sobre su maestra.
Clueless fue una de las primeras películas en las que los protagonistas hablaban de moda y de diseñadores de un modo tan fresco y casual, como si la alta costura fuera algo accesible, de todos los días. En una de las escenas más dramáticas asaltan a Cher en un estacionamiento desierto de Los Ángeles, y cuando el ladrón le grita que se tire al piso ella le responde, escandalizada y señalando su vestido rojo: “Es un Alaïa”.
La película instauró nada menos que el whatever, término tan popular entre los jóvenes estadounidenses. Esa palabra que debe, sí o sí, pronunciarse con desdén para enfatizar esa indiferencia tan adolescente.
Corría el año 1994 cuando Amy Heckerling, guionista y directora, llevó a los estudios de Paramount el guion de Clueless in California, acompañado de un VHS con el video del tema Crazy de Aerosmith, protagonizado por Silverstone. Tenía el guion (inspirado en la novela Emma, de Austen), tenía el tono y tenía a la actriz. Paramount vio el potencial y, al año siguiente, Clueless (Ni idea en Uruguay, Fuera de onda en España) llegó al cine en Estados Unidos y fue un éxito.
—¿Me llamarías egoísta?
—No, no en tu cara.
—
—¿Qué demonios es eso?
—Un vestido.
—¿Quién lo dice?
—Calvin Klein.
—
—Sí que se viste mejor que yo, ¿qué aportaría yo a la relación?
—
—¿Sabes qué hora es?
—Un reloj no combina con este conjunto, papi.
—
—Aquí vive Dionne. Es mi amiga porque ambas sabemos lo que es que la gente nos tenga envidia.
—
—¿Quieres practicar aparcar?
—¿Qué sentido tiene? Dondequiera que vaya hay valet parking.
—
—Soy la capitana del equipo de ayuda en Pismo Beach.
—No creo que necesiten tus esquís.
—Papi, hay gente que ha perdido todas sus pertenencias. ¿No crees que eso incluye el equipo deportivo?
—
—En Estados Unidos se conduce por la derecha.
—Intenta conducir en plataformas.
—
—Christian dijo que llamaría al día siguiente, pero en boy time eso significaba el jueves.
—
—¿Te parece bonita?
—No, es una auténtica Monet.
—¿Qué es un Monet?
—Es como una pintura. De lejos, está bien, pero de cerca es un desastre.