Cuando Kurt Cobain murió en abril de 1994, Dave Grohl no sabía si iba a seguir haciendo música. Con apenas 25 años, ya había recorrido el mundo como baterista de Nirvana y no tenía muy claro su futuro.
Después de la muerte de Kurt Cobain, Dave Grohl creyó que su carrera musical había terminado; pero un disco grabado casi en secreto y la decisión de escribir y cantar sus propias canciones dieron origen a la banda de Seattle
Cuando Kurt Cobain murió en abril de 1994, Dave Grohl no sabía si iba a seguir haciendo música. Con apenas 25 años, ya había recorrido el mundo como baterista de Nirvana y no tenía muy claro su futuro.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDurante esos meses recibió propuestas para tocar la batería en otras bandas. La más importante llegó de Tom Petty. Después de participar con Tom Petty & The Heartbreakers en el programa Saturday Night Live, el músico le ofreció incorporarse al grupo de forma permanente. Era una oportunidad enorme, pero Grohl decidió decir que no.
Años después, Grohl explicó que volver a ocupar el lugar de baterista todas las noches lo hacía pensar en Nirvana. “Cada vez que me sentaba a una batería, pensaba en eso”, recordó en una entrevista de 2021 con Howard Stern para SiriusXM. También admitió que quería hacer algo distinto. Quería escribir sus propias canciones, cantar y ponerse al frente de un proyecto propio, en lugar de convertirse en “el baterista de alguien más”, como señaló más tarde.
Esa decisión cambió su carrera. Si hubiera aceptado la propuesta de Petty, probablemente Foo Fighters nunca habría existido. Al recordar aquellos primeros pasos en solitario, Grohl reconoció que “todo seguía siendo un experimento. No tenía idea de lo que estaba haciendo”. Sin embargo, ese salto al vacío terminó definiendo su futuro como compositor, cantante y líder de una de las bandas de rock más exitosas de las últimas décadas.
Mientras todavía procesaba el final de Nirvana, Grohl empezó a grabar canciones que había compuesto durante los años anteriores. Lo hizo en apenas seis días, tocando prácticamente todos los instrumentos: batería, guitarras, bajo y voz. Todo pasó por sus manos.
Su idea inicial ni siquiera era publicar ese material con su nombre. Según contó a Stern, quería que las canciones fueran escuchadas “sin que el peso de Nirvana influyera sobre ellas”. Por eso eligió un seudónimo y evitó incluir fotografías o referencias personales.
En una entrevista con la revista Classic Rock, Grohl recordó que la idea de grabar un disco bajo otro nombre nació después de descubrir el proyecto solista de Stewart Copeland, baterista de The Police, que había editado bajo el nombre Klark Kent. “Eso era más o menos lo que quería hacer”, explicó.
Las primeras copias circularon únicamente entre amigos. Sin embargo, uno de ellos hizo escuchar el casete a otras personas en Seattle y la reacción fue inmediata. En pocos días comenzaron a llegar llamados de varias compañías discográficas interesadas en editar ese material que, en teoría, casi nadie iba a conocer.
Hay un episodio que durante muchos años permaneció prácticamente desconocido y que el propio Grohl reveló recién en la serie documental Sonic Highways de 2014.
Durante la gira de Nirvana en 1992, Grohl había grabado varias maquetas junto con Barrett Jones, entre ellas, versiones tempranas de Alone + Easy Target, Exhausted y Big Me, canciones que años más tarde formarían parte del primer disco de Foo Fighters.
Grohl contó que Kurt Cobain quiso escucharlas. Él estaba muy nervioso porque no sabía cuál sería su reacción. Finalmente ocurrió algo inesperado. “Kurt lo oyó y me besó en la cara mientras se bañaba”, recordó entre risas. Después agregó que a Cobain le habían gustado mucho aquellas grabaciones.
Incluso reveló que al cantante de Nirvana le gustaban especialmente Exhausted y Alone + Easy Target, al punto de pensar que podían convertirse en canciones de Nirvana. Ese proyecto nunca llegó a concretarse, pero lo que le dijo Cobain convencieron a Grohl de seguir escribiendo.
El nombre de la banda tampoco fue fruto de una larga planificación. Mientras leía libros sobre ovnis, Grohl encontró la expresión “Foo Fighters”, utilizada por pilotos aliados durante la Segunda Guerra Mundial para describir misteriosos objetos luminosos que aparecían en el cielo.
Como había grabado el disco solo, decidió usar el nombre en plural para que el público creyera que detrás del proyecto había una banda completa.
Con el paso del tiempo terminó arrepintiéndose de esa elección. En distintas entrevistas reconoció que nunca imaginó que el grupo tendría semejante recorrido. “Si hubiera imaginado que duraría más de mes y medio, quizás le habría llamado de otra forma. Es el nombre más idiota de la historia”, admitió al programa 60 Minutos en 2014.
Después de firmar contrato discográfico, Grohl entendió que necesitaba una banda para tocar en vivo. Convocó al bajista Nate Mendel, al baterista William Goldsmith y al guitarrista Pat Smear, viejo compañero de la etapa final de Nirvana.
El primer recital fue muy distinto de lo que vendría después. No ocurrió en un estadio ni en un gran festival. La banda debutó tocando en el loft de un amigo en Seattle, casi sin publicidad y frente a un puñado de personas.
Ni siquiera Grohl imaginaba que el proyecto llegaría tan lejos. En 1996 decía que no creía que Foo Fighters pudiera convertirse en una banda tan grande como las más populares del momento. Estaba bien equivocado.
Con el paso de los años llegaron discos como The Colour and the Shape, There Is Nothing Left to Lose, One by One, Wasting Light, Medicine At Midnight o el último, Your Favorite Toy, de hace unos meses.
También aparecieron canciones que se transformaron en clásicos de estadios, como Everlong, Best of You, Learning to Fly o Times Like These, mientras la banda vendía decenas de millones de discos y recorría el mundo.
Ahora, más de tres décadas después, la banda vuelve a Sudamérica y debuta en Montevideo, un recorrido difícil de imaginar cuando aquel proyecto que se grabó en un casete nació sin mayores expectativas.
Por eso, preparen las gargantas para una noche intensa y con mucho rock.