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Hay varios diccionarios o lista de definiciones que se hicieron célebres. Uno de los más conocidos es el Diccionario del diablo, de Ambrose Bierce, que dice en su descripción: “Perverso artificio literario que paraliza el crecimiento de una lengua además de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra útil”.
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Justamente esa cita de Bierce es la que aparece al abrir Diccionario averiado de la lengua española (Alter Ediciones), de Mariano González, que desde su propio título y sigla parodia al Diccionario de la lengua española (DLE). El de González es el DALE. En la misma línea, en 2019 Alter Ediciones había publicado ¿Qué es boniato, maestro?, un diccionario de uruguayismos para porteños.
El espíritu burlón con el que González (escritor y a cargo de la editorial Astromulo) encaró su libro se anticipa desde el prólogo. Allí plantea: “Todo diccionario (serio, agregaría) es una constitución escrita y refrendada por un parlamento de notables, un código penal. Y, como toda constitución y como todo código, está lleno de dobladillos donde se juntan las pelusas de la jerarquía y las pulgas de la subordinación”.
En esos dobladillos hurgó el autor para encontrar en las letras y las palabras un motivo para el despliegue de la imaginación y jugar tanto con las formas como con los posibles significados. Pero para poder hacerlo no se valió solo de su ingenio, sino también del dominio de la lengua. Se sabe que, para insubordinarse y tener éxito, hay que conocer primero las reglas que se quieren desobedecer.
Así, con la letra a se encuentra la definición de aborigen: “adj. Persona a la que le roban hasta la etimología”; con la e, embestir: “v. Diseñar moda de tendencia”; con la p, papa: “m. Sumo tubérculo”.
Además de las palabras, el autor se detiene en las letras y en la posible historia que desembocó en su forma actual, como la que tuvo la pobre x: “Vida cruzada, víctima de xenofobia lingüística, se contentó con servir de soporte para quien sepa tocar el xilofón. No obstante, en los últimos tiempos fue revitalizada por quienes la usan para escapar del binarismo y contemplar a todxs lxs personas”.