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La cineasta vasca Alauda Ruiz de Azúa pasó casi 20 años en la publicidad antes de que Cinco lobitos (2022), su ópera prima sobre la maternidad, nacida de una crisis personal, le diera el premio Goya a dirección novel y la instalara de golpe entre las voces más interesantes del cine español.
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Lo que vino después fue una escalada veloz con la serie Querer, premiada hasta el cansancio, y ahora con Los domingos, que se llevó la Concha de Oro en San Sebastián y los premios Goya a Mejor película, dirección y guion. En apenas cuatro años, Ruiz de Azúa pasó del descubrimiento a una consagración que pocos cineastas alcanzan en toda una carrera. En Uruguay, la película pasó por el Festival de Cinemateca y llegó a salas montevideanas el 11 de junio.
La historia sigue a Ainara (Blanca Soroa, debutante de mirada serena que sostiene el papel con una madurez total), una chica de 17 años que, en pleno proceso de discernimiento, empieza a deslizarse hacia la decisión de ingresar como monja de clausura, una noticia que su familia recibe como un golpe. Estructurada en torno a las comidas dominicales, la película deja que el conflicto crezca entre la tía atea, que se opone con furia, y un padre negligente que prefiere apoyar y mirar para otro lado.
Ruiz de Azúa, que se declara no creyente, ha insistido en que no quiso juzgar a nadie ni repartir culpas, y buena parte del debate que generó la película pasa justamente por ahí, por si esa neutralidad es un gesto de honestidad o una manera elegante de no tomar partido en un asunto que pedía hacerlo. Lo cierto es que la duda que instala, la de si la vocación de Ainara es una llamada genuina o el refugio de una adolescente desamparada, es el motor más poderoso de la película.
Donde el drama convence menos es en su puesta en escena, más sobria y menos punzante que la de Cinco lobitos, con una austeridad que ilumina las escenas del convento, pero enfría los tramos familiares. Lo que la sostiene, y lo hace con holgura, son las actuaciones. Los domingos es una de esas películas que se siguen discutiendo con los días.