Las grandes aerolíneas siguen en una etapa de recuperación económica tras las pérdidas que sufrieron durante la emergencia sanitaria, lo que hace que sus tickets estén en precios elevados. Quienes acceden a costear un servicio de taxi aéreo, muchas veces eligen esa opción, que además les permite adaptar los vuelos a sus propios horarios, reducir los tiempos de los trámites migratorios y de aduanas en el aeropuerto. “Obviamente, en Punta del Este hay un núcleo duro de gente de poder adquisitivo muy alto que lo está usando”, dijo el gerente del aeropuerto. “Respecto al verano precovid (2020), estamos en un 50% o 55% más de movimientos de aviación privada. Incluso estamos en un 13% más que el año récord, que fue 2011”, añadió.
Dividir el mundo, la historia más reciente y sus análisis económicos en precovid y poscovid se volvió algo frecuente. Antes de que el virus se expandiera por todo el mundo, por el Aeropuerto de Punta del Este pasaban unos 200.000 pasajeros cada año, 100.000 que llegaban y 100.000 que se iban. El 10% del total correspondía a pasajeros de aviación privada. En esta nueva era, que además está acompañada por una crisis económica en Argentina —uno de los destinos de los que provienen la mayor parte de los turistas extranjeros— se esperan unos 120.000 en total, pero con 20% de aviación privada. Esas son las cifras que proyecta el gerente del aeropuerto esteño, y que representan una caída de más de 40% en los vuelos.
Si se compara enero de 2020, cuando todavía el coronavirus no había llegado a Uruguay, versus enero de 2023, la caída en la cantidad de pasajeros fue de 47%, afirmó Rivero. Pero si se compara con el mismo mes de 2019, el impacto es mucho mayor: 63% menos de personas que fueron y vinieron en aviones comerciales y privados. Es que el 2019 está en el recuerdo del gerente del aeropuerto como un año muy bueno, por la cantidad de aerolíneas low cost (de bajo precio) que llevaron y trajeron turistas. Ejemplo de ello fueron las argentinas Fly Bondi y Andes.
En resumen, el primer mes de 2023 fue récord en todo, lo positivo y lo no tanto. Por un lado, cifras de aviación privada que, si bien no transportan una gran cantidad de pasajeros, generan movimiento y un impacto económico en la facturación del Aeropuerto de Laguna del Sauce. Por el otro, una fuerte caída en la aviación comercial, que también impacta en el territorio: menor llegada de turistas a Punta del Este y menos ingresos por todos los servicios no aeronáuticos que rodean al aeropuerto: restaurantes, free shops, parking.
Ese mes récord cerró con 16 frecuencias semanales de aerolíneas comerciales y un promedio de entre 20 y 25 vuelos privados por día. Algunos días hubo picos de hasta 70 aterrizajes, contó Rivero. Quienes llegaron a Punta del Este en avión provenían de 48 nacionalidades distintas y el 70% de ellos eran de Argentina. En segundo lugar en cantidad estuvieron los brasileños y en el tercero, los paraguayos. Llegó incluso un avión proveniente de Rumania y dos de Luxemburgo, entre los países más remotos.
Foto: Sofía Torres Mar. En esa misma jornada, al terminar el día de playa en Sauce de Portezuelo, los niños que habían saludado a tres aviones desde la arena pasearon con sus padres por la zona gastronómica del Puerto de Punta del Este. Vieron cientos de barcos amarrados en los muelles y otros cientos estacionados en predios alrededor del agua. Vieron barcos más grandes y más pequeños. Barcos argentinos y uruguayos en general.
“Cuando digo que esta temporada es histórica es porque hace 16 años que estoy a cargo del Puerto de Punta del Este y nunca vi algo así y que durara tanto tiempo”, expresó a Galería el jefe de ese puerto, Carlos Ferreira. “Además creo que nadie lo previó. Con la situación de Argentina y con lo caro que está Uruguay para ellos, no se esperaba”. Entre amarras, es decir los barcos que están sobre el agua, y guardería (los que están en tierra), el 26 de enero pasado había 850 barcos.
Un factor determinante del éxito del movimiento en el Puerto de Punta del Este, según Ferreira, es la vigencia de una medida que se implementó durante la pandemia de Covid-19. Como incentivo económico ante la crisis internacional, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, de quien dependen los puertos, decidió reducir las tarifas de amarras y guarderías al 50%. A pesar de que en Uruguay la emergencia sanitaria ya no está vigente, la medida se mantuvo para esta temporada de verano.
“Eso permitió captar otro tipo de usuarios que no venían a Punta del Este, sobre todo teniendo en cuenta que en Argentina hay aproximadamente unas 150.000 embarcaciones. El 50% se encuentran en AMBA, que es la zona metropolitana de Buenos Aires. Ahí tenemos público para captar. Las costas con las que Uruguay cuenta son maravillosas”, dijo Ferreira, y celebró un final de enero con 100% de ocupación en el puerto.
Del total de embarcaciones, alrededor de 40% son de uruguayos que residen o veranean en Punta del Este, y la mitad de ellas están todo el año allí, amarradas en marina, borneo o guardería. Casi la totalidad del porcentaje restante pertenece a argentinos y una ínfima cantidad son de otras nacionalidades. El puerto estuvo lleno durante todo el primer mes del año e incluso tuvo largas listas de espera. El 26 de ese mes, Ferreira aseguró que había unas 50 embarcaciones a las que se iba llamando a medida que se liberaban lugares.
En la actualidad, el puerto funciona con un sistema de reservas. Del 1° al 18 de marzo se realiza un llamado para reservar lugares para el año siguiente y los dueños de las embarcaciones deben calificar para acceder a ellos. La forma de calificar es habiendo estado 60 días en puerto o habiendo abonado esos 60 días en la temporada alta, que va del 16 de diciembre al 21 febrero. Esa reserva se realiza al menos con el 50% del monto correspondiente, según el largo de la embarcación y la modalidad de permanencia en el puerto.
Del 1° al 10 de octubre se reservan los lugares para los llamados “barcos de todo el año”, que permanecen los 365 días en Punta del Este. Y, por último, a partir del 16 de octubre se recibe una última tanda de embarcaciones. Antes del Covid-19, esta última modalidad se regía según quiénes llegaran primero a puerto. Pero, al comenzar la pandemia, se abrió ese sistema de reservas a partir del 16 de octubre.
Los costos. Quienes se dedican a la aviación privada o usan sus propios aviones deben pagar una tasa de aterrizaje. Ese costo varía por franjas según el peso de la aeronave. Es distinto si pesa entre cero y dos toneladas, o entre dos y cuatro, o entre cuatro y 10. Además, se paga una tasa de uso de la terminal de aviación. Entre esas dos cosas, los aviones promedio suelen pagar un costo que oscila entre los US$ 500 y los US$ 700, según Rivero. Además, también dependiendo del peso, las aeronaves que permanecen más de tres horas estacionadas en la plataforma del aeropuerto deben abonar un ticket de parking.
Los turistas que prefieren la navegación por mar pueden optar por usar las amarras en marina. También tienen la opción de borneo, que consiste en amarrar sus barcos a una boya en el agua, lo que requiere el uso de embarcaciones de apoyo para trasladarse hasta tierra. Los costos dependen de la eslora (el largo del barco). A modo de ejemplo, Ferreira explicó que una embarcación de 12 metros de eslora paga US$ 50 por día en marina y US$ 25 en borneo. Una de 100 metros paga US$ 100 en marina y no puede permanecer en borneo debido a su gran tamaño.
Expectativas para febrero. Tanto el gerente del aeropuerto como el jefe del Puerto de Punta del Este celebraron que en los últimos días de enero no se vieron grandes caídas en la llegada de turistas por aire y mar. En el primer rubro, era frecuente en años anteriores que hacia el final del primer mes del año ya hubiese más partidas que arribos, pero 2023 se presentó como una excepción a la regla. El 27 de enero, Rivero dijo que la ocupación de arribos superaba el 70% de la capacidad de cada avión, una cifra “muy buena”.
“Algo que vemos hacia adelante es que seguramente se haya perdido la zafralidad del aeropuerto. Quizás no tenemos una alta temporada tan marcada como antes, sino que es más pareja en todos los meses. Antes te podía decir que la alta temporada era el 80% del movimiento de todo el año, y ahora quizás es el 65%. Y tenés una baja temporada un poquito mejor, con más actividad, tanto privada como comercial”, contó el gerente del aeropuerto.
Este fenómeno lo atribuyó a dos motivos principales. Por un lado, que los turistas brasileños visitan cada vez más Punta del Este fuera de la temporada de verano por sus hoteles, sus experiencias, las estancias turísticas, las rutas del vino, entre otras ofertas. Por otro lado, una “buena noticia” casi confirmada para esa terminal de aviones es que Aerolíneas Argentinas mantendrá al menos una frecuencia semanal, cuando en baja temporada de 2022 había tenido cuatro. “La curva se ha suavizado en la alta temporada y ha subido un poco en la baja. Esa es la expectativa”, resumió Rivero.
En pos de esa desestacionalización de la actividad del aeropuerto, hay proyectos para añadir más metros de hangares para que quienes hacen uso de la aviación privada puedan hacer base durante todo el año.
Desde el puerto, Ferreira expresó grandes expectativas para febrero. “Creo que hasta la primera quincena de febrero vamos a estar, no sé si con el 100%, pero seguro con muy buena ocupación. Generalmente no baja a más de 70% u 80%, pero con esta medida de las tarifas reducidas hemos logrado una mayor ocupación que otros años hasta Semana de Turismo”, dijo.