“¿Para qué vamos a comprar nuevas si las arreglamos y sirven?”, comentó un hombre de la capital —una ciudad segura en la que muchas de estas bicicletas quedan en las calles sin candado.
Sin Facebook ni Twitter.
Al abrir el explorador en China e intentar ingresar a www.facebook.com, a www.twitter.com o a www.youtube.com, las páginas web no aparecen. El explorador muestra señales de estar buscando la dirección pero nunca la encuentra y tampoco arroja resultados que indiquen que no la encontró. Simplemente busca y busca, y sigue buscando, hasta que el usuario decide cambiar de destino.
Estos sitios web no están disponibles en China, de hecho han sido censurados por el gobierno, pero existen sustitutos. Por ejemplo, Ren Ren es la versión china del Facebook. Al ingresar a la página, completamente escrita en chino, es posible crear una cuenta y conectarse con otros. A diferencia de Facebook, Ren Ren está más enfocado a reunir a colegas, compañeros de clase o ex compañeros. Si bien es una red social que permite compartir fotos, su fin está también asociado al perfil de Linkedin, una red de contactos académicos más que de familia y amigos.
“Encuentra antiguos compañeros de clase, colegas viejos y nuevos amigos”, propone Ren Ren en su página de inicio, e invita a los usuarios a completar información como la universidad o la secundaria a la que han asistido y cuáles son sus trabajos actuales.
Weibo es la versión china del Twitter. La censura está a la orden del día en estos sitios. El gobierno chino ha gastado grandes sumas de dinero para desarrollar filtros de seguridad automáticos al detectar ciertas palabras escritas, ya sea en estas redes sociales o en e mails personales. Todo está controlado y la sociedad china lo sabe. Además, hay sitios prohibidos a los que no se puede acceder.
¿Pero qué ocurre si un universitario chino necesita acceder con fines académicos a un sitio bloqueado? ¿Qué ocurre si un extranjero que vive en China quiere utilizar su Facebook para comunicarse con su familia?
Hay formas de violar esta seguridad que son ilegales, pero que algunos utilizan.
“En la Universidad tengo un profesor que es de Estados Unidos, tenemos que entrar a páginas de ese país para estudiar y buscar información y oficialmente no podemos. Pero acá en la Universidad todos sabemos cómo romper las barreras y lo hacemos desde nuestras casas”, comentó una estudiante universitaria consultada por Búsqueda.
La forma es contratar un “servicio VPN” mensual mediante el cual el usuario se conecta físicamente desde China pero con acceso a Internet desde el exterior, como si estuviera fuera del país. De esta forma sortea las barreras de seguridad. También hay otras formas mediante el uso de “proxys”, tecnología que funciona con Internet por línea, no Wifi.
A estos mecanismos solo accede una elite, mientras el grueso de la sociedad china se mantiene viviendo bajo la atenta vigilancia y censura del gobierno del Partido Comunista Chino (PCC). La gente en general está acostumbrada a vivir con lo que puede, con el Weibo y el Ren Ren, y bajo la lupa del gobierno. Los jóvenes utilizan estos medios a diario y muchos se conforman porque no ven posibilidades de cambio. No les gusta pero no ven otra opción que adaptarse al sistema.
“No gusta pero es imposible cambiarlo. Además sabemos que podemos evadirlo”, señaló un joven de Beijing consultado por Búsqueda.
Medios.
“La respuesta de los líderes chinos a la nueva era de la información ha sido convertir al sistema político en algo cada vez más cerrado y gastar enormes cantidades de recursos en la censura de los medios de comunicación”, escribió para CNN Bao Pu —un activista chino que reside en Hong Kong.
Con motivo de las elecciones en China este mes, CNN lanzó su primer programa regular sobre China grabado en Hong Kong —una región que no es administrada por el PCC—. La relación del medio con el gobierno chino ha tenido sus altos y bajos. El canal CNN se puede ver en China al contratar el paquete de canales de cable. Sin embargo, la emisora se ha encontrado con algunas trabas al intentar reportar sobre algunos temas de los que el gobierno chino no quiere informar.
La administración china entendió que CNN quebró los límites al querer reportar y filmar a los trabajadores de Foxconn Electronics —una de las principales fábricas de productos electrónicos para empresas como Apple, el Kindle de Amazon y Microsoft—, luego que se filtró información sobre las malas condiciones de trabajo a las que están sometidos los empleados y limitó la producción periodística. Sin embargo CNN continúa alertando sobre las condiciones laborales y en octubre de este año reportó que hay trabajadores menores de 16 años allí.
La televisión oficial es China Central Televisión (CCTV), una cadena que trabaja bajo la supervisión del gobierno y tiene más de diez canales: uno de entretenimiento, otro de comedias, un tercero dedicado a las noticias, también hay de cultura, de música, uno internacional (CCTV en inglés), entre otros perfiles.
Pero adentro de China los corresponsales de prensa extranjeros juegan en esa delgada línea de lo prohibido pero no censurable. Es que algunos sienten que cuando se escribe para el exterior hay mayor permisividad que cuando se comunica información hacia adentro de China.
Igualmente la censura está presente. Hace algún tiempo que la librería The Bookworm —ubicada a pasos del shopping de Sanlitun Village, una de las zonas más occidentales de Beijing— que recibe a periodistas extranjeros y es lugar para presentaciones de libros y un rincón literario para muchos, dejó de tener a la venta algunos libros considerados “prohibidos” y ahora la forma más segura de adquirirlos es comprarlos por la web.
Google.
Buscar información en Google no es tan sencillo cuando el usuario se encuentra en China. Automáticamente al escribir www.google.com la página es redireccionada a www.google.com.hk. Esto se debe a que en 2010, tras varios ataque y hackings del gobierno chino al buscador con el intento de limitar las búsquedas, Google anunció que no aceptaría más la censura y que redireccionaría todas las búsquedas en China a Google de Hong Kong (www.google.com.hk).
Sin embargo, algunas búsquedas en Google desde China tienen resultados frustrantes. Por ejemplo, al buscar “The New York Times” en el buscador el resultado es nulo, la página se tranca y no arroja links disponibles. La pantalla del buscador queda inhabilitada y para volver a realizar otra búsqueda distinta es necesario abrir una nueva pestaña (una nueva pantalla del buscador). Intentar acceder directamente a www.nytimes.com tampoco arroja resultados.
Es que “New York Times” mantiene desde hace un tiempo una relación conflictiva con el gobierno chino, que ha censurado todos sus contenidos luego de que el medio reportara a fines de octubre sobre la riqueza y el poder que maneja la familia del primer ministro chino Wen Jiabao. Por otra parte, lo mismo le ocurrió a Bloomberg luego de reportar sobre la riqueza de los dirigentes del PCC.
Elecciones y corrupción.
Luego de una década de liderazgo del presidente Hu Jintao, el PCC eligió este mes al nuevo líder — bajo estrictas medidas de seguridad en el XVIII Congreso en Beijing, que incluyó cancelación de conferencias, controles intensos de Internet y artefactos antibomba frente a edificios de gobierno—. Xi Jinping será el responsable de liderar la nación más poblada del mundo con 1.339 millones de personas la próxima década.
A través de Weibo y de Internet los chinos manifiestan que quieren participar y ser escuchados, pero el gobierno aún tiene que resolver cómo darles un lugar, según opinaron periodistas que reportan sobre China consultados por CNN. Según Hung Huang, “el PCC tiene que seriamente reconsiderar su rol en China y cómo avanzar a futuro”.
“Un fuerte apoyo para la lucha contra la corrupción. El país debe volver!”, publicó el usuario Baoxiang-Tang en la red social Weibo, en un intento de exclamación patriótica, días antes del comienzo del Congreso.
La palabra corrupción sobrevuela todo el tiempo al hablar del Partido Comunista Chino. En China hay quienes reconocen que muchos integrantes del partido lo integran por conveniencia, por los contactos que se pueden hacer allí dentro y por los beneficios de pertenecer a esta red de contactos de la elite china, y las críticas solo se escuchan por lo bajo.
Periodismo
2012-11-22T00:00:00
2012-11-22T00:00:00