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Agustín Marr precisaba un cambio laboral. Después de años de trabajar en FNC miraba con curiosidad los camiones de comida de las ferias gastronómicas. “Pensaba: ‘Tenemos esa propuesta que es interesante, divertida y dinámica, solo disponible los días que hay eventos, que son pocos y en invierno casi inexistentes’”, comentó a galería. Un día se animó a dejar todo para crear Weik House, una propuesta con base en una antigua casa estándar del Centro donde los food trucks se apuestan en lugares fijos dentro de un espacio estéticamente agradable. En el camino se sumó Rocío Machado, su novia, y juntos llevan hoy adelante esta iniciativa que, aunque novedosa en Montevideo, ya conquista toda América Latina. Sin ir más lejos, hasta Punta del Este tiene el suyo.
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No hay que confundir este tipo de polo gastronómico con los mercados, como su vecino Ferrando. Aquí la comida es la misma que sirven en la calle y la puesta en escena es austera. A lugares como estos, internacionalmente se los conoce con el nombre de food parks. En San Pablo, por ejemplo, se han instalado muchos dentro de parkings, y suelen tener un espacio común de mesas y sillas, rodeados de camiones con distintas propuestas. Este es el espíritu que comparte Weik, que alberga seis propuestas gastronómicas y dos bares.
Sobre su ubicación, Marr comentó que la casa lo encontró de casualidad, pero rápidamente se insertó dentro de la zona más movida de bares, restaurantes y cafeterías de la ciudad. La arquitectura de Weik es particular. El exterior conserva la fachada de una casa antigua, pero dentro no tiene casi paredes divisorias, un detalle importante para el ingreso de los camiones de comidas. En el contorno izquierdo de la casa se encuentran los food trucks, en el centro las mesas y dos barras: una con sushi y otra de bebidas. Aprovechando la altura, construyeron un entrepiso donde cuelgan cuadros y se distribuyen algunos livings, generando un espacio que funciona como comedor y también galería de arte. Esta puesta en escena se complementa con un gran mural exterior pintado por el grafitero Juan Conde, en el patio, donde también hay sillas, mesas, una parrilla y una barra.
“Weik es un nombre, no tiene un significado, pero nos gustó el juego de palabras de “ir a weik”, que suena como awake de despertar (en inglés), como un despertar de conciencia”, explicó Marr. En ese sentido, la propuesta tiene un espacio techado para guardar bicicletas y admite mascotas.
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Una noche cualquiera, los comensales de este espacio podrán elegir: las pizzas al horno de leña de Foga, los panchos de No tan Pancho, las arepas venezolanas de Warapo, los helados Del Abuelo, el sushi de Kai y las hamburguesas de Angus Grill. Para las bebidas hay dos barras, ambas de Marr y Machado, que ofrecen cervezas artesanales e industriales, coctelería, vinos y refrescos.
Sobre el proceso de selección de los food trucks, el propietario comentó que los eligieron por a su popularidad en las ferias gastronómicas, aunque hubo excepciones. “En el caso de la heladería Del Abuelo, yo soy de Malvín y es la heladería a la que me gusta ir, cuando supe que tenían food truck no me pude contener. Y Kai Sushi, que si bien nace con Weik, Raúl Rabufello, su sushiman, trabajó en Parador La Huella en José Ignacio y Quinto by La Huella en Miami durante largo tiempo, además de ser docente de la escuela de cocina Gato Dumas. Este es su primer local y sus seguidores ya lo están esperando. En el menú ofrece nigiris de pesca del día, salmón marinado o pulpo, una variedad de rolls y también poke bowl. Sobre sus precios, un combinado de 24 piezas ronda los 600 pesos.
Dentro de la propuesta también se destaca el venezolano Warapo. “A esta altura, todos tenemos un amigo venezolano”, dijo Marr. Por eso lo invitó a ser el representante de la cocina latinoamericana en Weik. Este camión de comidas es uno de los más buscados en los encuentros callejeros por sus arepas, sobre todo la reina pepiada (rellena de pollo, mayonesa y palta), pero en esta casa se anima a proponer algunos platos y más preparaciones. Los precios de los locales son los mismos que en los eventos. Por ejemplo, por una hamburguesa y una cerveza se invierten unos 500 pesos.
Este es un espacio joven y distendido, que ofrece la posibilidad de combinar el gusto de todos alrededor de la misma mesa. Un lugar que conforma a todos cuando nadie se decide a qué tipo de restaurante se quiere ir a comer.
Weik House. Chaná 2169. De martes a viernes de 20 h a 2 de la madrugada. Sábado y domingo de 11 h a 2 de la madrugada.