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    Diputada argentina Karina Banfi: “Venimos de 12 años de opacidad”

    Impulsa la Ley de Acceso a la Información Pública

    A principios de junio, la diputada argentina Karina Banfi estuvo en Montevideo para participar en la reunión anual del Encuentro Regional de las Américas de la Alianza para el Gobierno Abierto (OGP: Open Government Partnership). Banfi, legisladora de la Unión Cívica Radical (UCR), es abogada con posgrados en Derecho de la información y Derechos Humanos cursados en el Reino Unido y Estados Unidos, y actualmente es vicepresidenta de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados de su país. Como tal, ha trabajado intensamente en el seguimiento de la Ley de Acceso a la Información Pública, que el 18 de mayo logró media sanción en Diputados con 229 votos a favor. El proyecto de ley incluye la creación de una Agencia de Acceso a la Información Pública y un Consejo Federal para la Transparencia.

    Banfi fue directora general de la Oficina de Acceso a la Información Pública de la Universidad de Buenos Aires, cofundadora de la Alianza Regional por la Libre Expresión e Información, conformada por 24 organizaciones no gubernamentales de 19 países de las Américas, consultora para la Relatoría Especial de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) e integrante del grupo de expertos que redactaron la Ley Modelo Interamericana de Acceso a la Información Pública y su Guía de Implementación para la OEA. Como investigadora de la Unidad del Ministerio de Justicia encargada de las irregularidades del juicio sobre el atentado contra la AMIA, trabajó con documentos desclasificados de la Secretaría de Inteligencia del Estado.

    El siguiente es un extracto del diálogo que la diputada Banfi mantuvo con Búsqueda.

    —Desde hace varios años usted dedica su actividad a defender el derecho de las personas a la información pública, ¿En estos momentos en qué está trabajando?

    Le estoy dando seguimiento a la media sanción de Diputados a la Ley de Acceso a la Información. Es un proyecto de mi mayor interés, ya que hace más de diez años que trabajo el tema en toda América y fue un compromiso de mi campaña. Ahora estoy recogiendo los frutos de lo que sembré durante toda la campaña, que es la posibilidad de instalar este tema como relevante para la transparencia que necesita la Argentina en esta nueva época, principalmente el sentido de poder modernizar el Estado, lo cual es una gran falencia. Nuestra administración es obsoleta, es del siglo pasado, y no ha tenido ni un ápice de modernización. Entonces, considero que la Ley de Información Pública va a funcionar como una nave nodriza, principalmente para generar el gobierno abierto que estamos promoviendo y que promueve el presidente Macri desde el inicio de su gestión, y para que todas las personas puedan solicitar información del Estado, y que a su vez esté preparado para responder.

    —¿A qué habilitará la ley cuando se apruebe y reglamente?

    —Por ejemplo, nosotros tenemos una obra social para jubilados que se llama Programa de Atención Médica Integral (PAMI), un espacio que históricamente ha tenido una muy mala administración, deficitaria y principalmente no ha servido a los fines de facilitar y fortalecer la salud de nuestros abuelos. Si a un abuelo le recetan una silla de ruedas, podría solicitarla al PAMI y pasado cierto tiempo en el que no se la entregan ni le responden, a través de esta ley va a poder preguntarle a la institución por qué no se la entregan y cuánto tiempo más va a esperar. También va a poder preguntar cuántas entregaron en el último mes y cuál es el presupuesto que tiene la obra social de jubilados, que es pública y destinada a este tipo de ornamentos para la discapacidad. Porque hoy en Argentina si un abuelo no recibe la silla de ruedas, no tiene ningún medio ni herramienta para saber por qué es así. Lamentablemente, si no es a través de sus familiares o su propio poder adquisitivo, es muy difícil que eso pueda subsanarse. Esto es muy importante para nosotros en materia de acceso a la información, para que sea una herramienta que habilite otros derechos, funcional a la posibilidad de mejorar nuestra calidad de vida.

    —¿Cómo calificaría el estado de la transparencia hoy en su país?

    —Estamos viendo cómo los argentinos y argentinas están animándose a preguntar más, a indagar en cuestiones del Estado y a criticar lo que está mal. Y también el Estado corrige rápidamente sin insistir en el error. Eso es el cogobierno, que hoy parece raro porque venimos de 12 años de opacidad, donde teníamos dos gobernantes un matrimonio que nos decían que eran los únicos que hacían bien las cosas y que nos conformáramos con 42 cadenas nacionales para informarnos en el último año. Entonces nos comunicaban solo aquello que querían, pero no podíamos preguntar acerca del dinero de Lázaro Báez. Tuvimos que esperar a que venga otro gobierno para poder empezar a excavar en la tierra y poder descubrir dónde está, justamente, la plata de los jubilados.

    —¿Qué fue lo que la llevó a interesarse a estos temas con tanto entusiasmo y dedicación?

    —Soy una convencida de que el acceso a la información y el modo en cómo se presenta la administración pública a la sociedad le cambia la vida a la gente. No creo en los liderazgos absolutos, creo en los cogobiernos y en la participación ciudadana en la cual cada uno cumple un rol. Para eso es importante poder compartir la información porque esa es la forma en la que se arman equipos de trabajo donde participa el representante, el representado, los jueces, los periodistas, los estudiantes y todos los actores involucrados en un interés común. En términos políticos eso tiene que ver con una utopía. Yo he hecho política toda la vida, además tuve la oportunidad de conocer otros espacios y volcarme al activismo del acceso a la información y la transparencia, porque soy una convencida de que la transparencia es un motor democratizador: es la posibilidad que todos tenemos de, si así lo deseamos, algún día ser representantes y llevar la voz de un sector bajo los intereses comunes a un lugar como puede ser el Congreso de la República.

    —¿Cuáles son los problemas que afectan la transparencia en la región y que a usted le preocupan en este momento?

    El escenario internacional es muy complejo, con desafíos grandes y novedosos frente a los cuales es importante que los líderes se adecuen a nuevos formatos. El narcotráfico es un problema endémico en todo el mundo en el que no se ha podido madurar para tomar las decisiones fuertes que apunten a resolverlo. Eso involucra la política, porque el financiamiento de las campañas termina entrecruzado por el dinero del erario, a través de la malversación de fondos, o como sucede en otros países, con el entrecruzamiento con el dinero ilegal del narcotráfico. Es la pelea regional importante que tenemos que dar y no es solo un factor de los países sino también de los organismos multilaterales, que deben hacer presión para ser cada vez más transparentes, principalmente para generar el antídoto que evite la malversación de fondos y el uso de la plata sucia para la representación política o la acumulación de poder. Cuando aparece la plata sucia, se esfuman las ideas. Cuando hay buenas ideas, aparece plata limpia.

    —¿Cómo ve que el narcotráfico y sus vínculos­ con la política impliquen, además, ataques a la libertad de expresión de periodistas que son censurados, amenazados e incluso asesinados en algunos países?

    El periodismo se ha vuelto una profesión de riesgo y en el sentido de la exposición, también lo es para los buenos políticos: yo no dejo de estar expuesta porque me considero una buena política, soy honesta y trabajo incansablemente para llevar adelante aquello con lo que me he comprometido con mis ciudadanos. Me veo expuesta y principalmente pienso en cómo responder. Ojalá no pasara nada por lo que uno piensa, dice y denuncia de lo que conoce. Parte del trabajo que hago en la Cámara es generar normas que protejan cada vez más a los periodistas y a quienes exponen sus ideas. Trabajo para ver cómo fortalecer la libertad de expresión como derecho ciudadano, para que todos cada vez más tengamos posibilidades de decir lo que queremos. Es importante generar también una solidaridad que sea mucho más conectada, no solo en Argentina, sino en toda la región, con la posibilidad de conectividad que dan las redes sociales para ampliar nuestras voces y tener mayor resguardo.

    —Menciona las redes sociales en su faceta positiva, como canal de conexión. ¿Cómo considera que influyen en los temas de libertad de expresión y transparencia?

    Influyen positivamente. Son una herramienta, por lo tanto yo no considero que sean negativas o positivas a priori. Es una herramienta que permite el ejercicio de la libertad de expresión y la comunicación y es un medio que facilita el ejercicio periodístico, el trabajo de los políticos, la posibilidad de que se exprese cualquier ciudadano por medios que son vehículos mucho más democráticos y accesibles. Yo no veo nada negativo en un sentido amplio. Después, como toda herramienta, hay que protegerse o tomar algunos recaudos sobre gente que no las sabe usar, como pueden ser los niños. Uno tiene que usar esta herramienta con responsabilidad. Es como cualquier maquinaria, que si no se sabe manejar puede provocar daño. Para mí, la lectura es positiva porque facilita principalmente ampliar las voces.