• Cotizaciones
    sábado 11 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Entre dioses y perlas

    “Meca” del sintoísmo y corazón religioso de Japón, la Prefectura de Mie fue recientemente escenario de la Cumbre del G7, una ceremonia mucho más mundana y mediática que las celebraciones que acoge cada año el santuario de Ise desde el siglo IV antes de Cristo

    Cada tanto, alguna ciudad o pequeño poblado poco conocido por el gran público ocupa las páginas de los diarios del mundo, y recuerda que allí, en ese punto del planisferio, se esconde una historia rica y muchas veces centenaria.

    Algo de eso pasó en estas semanas con la Prefectura de Mie, una de las 47 jurisdicciones territoriales en las que está dividido Japón, un área que incluye 22 localidades, salpicada de islotes y abierta al Océano Pacífico, donde viven casi dos millones de habitantes. Es considerada la cuna del sintoísmo nipón —la primigenia religión del país, previa a la llegada y expansión del budismo a la nación asiática— y a donde se ha de peregrinar al menos una vez en la vida, según la tradición japonesa. Además, su bahía fue el primer lugar en el mundo en el que se practicó el cultivo de perlas.

    Allí, a fines de mayo, Barack Obama, Angela Merkel, David Cameron y el resto de los mandatarios que forman parte del selecto club del G7 —las siete naciones más industrializadas del mundo— se reunieron para celebrar su tradicional cumbre anual.

    Según la Cancillería de Japón, el lugar fue elegido por su “belleza única” y por representar “la esencia de la tradición y la naturaleza de Japón”. “Esperamos que los líderes sientan directamente el aire, el agua y la atmósfera tradicional nipona que representa este lugar de forma tan elocuente”, dijo el portavoz de Exteriores, Yasuhisa Kawamura. Sin embargo, sabiendo que la elección de ese lugar sagrado podía despertar suspicacias —en especial porque el sintoísmo fue la religión oficial del Japón Imperial—, el gobierno presentó la reunión como una instancia más ligada a la tradición y a la cultura de Japón que a la religión. En el país asiático, el sintoísmo está a caballo entre el folclore y la religión, y pese a que la mayoría de su población se define como no religiosa, es habitual que los nipones sigan ritos y creencias sintoístas.

    Cocina de mar. Aunque el debate político seguro fue intenso, en Mie, Obama (EEUU), Merkel (Alemania), Cameron (Reino Unido), François Hollande (Francia), Matteo Renzi (Italia), Justin Trudeau (Canadá) y el anfitrión, el primer ministro japonés, Shinzo Abe —a los que se unieron los presidentes de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker y del Consejo  Europeo Donald Tusk— también pudieron disfrutar de la deliciosa gastronomía de la zona, cuya base son los productos del mar y de la que se destacan las ostras, la langosta, los caracoles marinos y el bonito seco.

    Quizás fueron las “ama” las que pescaron los moluscos que más tarde probó la comitiva. Así se llama a las buceadoras a pulmón que faenan en esta zona de Japón desde hace siglos y de las que aún quedan alrededor de 800 en la península de Shima. Vestidas de blanco impoluto y con un atuendo que recuerda los trajes espaciales, estas buceadoras japonesas, que suelen rondar los 60 años, se sumergen unos 50 segundos a una profundidad de entre 3 y 5 metros para capturar con sus propias manos los moluscos que se hallan en el fondo marino.

    En los últimos años, sin embargo, la suya es una profesión en desuso, peligrosa —en ocasiones quedan atrapadas entre las algas marinas— y con ciertas similitudes a la realizada por las mariscadoras gallegas en España. Solo se practica en esta zona de Japón y en otras de la vecina Corea del Sur. Por eso, las buceadoras son cada vez menos.

    Con vistas a la bahía. A pocos kilómetros de la localidad de Osatsu se hospedaron los miembros del G7 durante su estancia. Concretamente en el Shima Kanko Hotel, un lujoso establecimiento con vistas sobre la bahía de Ago, el primer lugar en el mundo en el que se practicó el cultivo de perlas, y en el que desde su apertura en 1951 se alojaron, entre otros, el ya fallecido emperador Showa —al que sucedió su hijo Akihito, en la actualidad en el cargo—, la novelista nipona Toyoko Yamasaki y el príncipe Rainiero de Mónaco junto a la actriz Grace Kelly en una de sus visitas al país asiático.

    Ubicado en la diminuta isla de Kashikojima, de 660 m2 y apenas habitada por un centenar de personas, el lugar está comunicado a través de dos puentes con la península de Shima. Este difícil acceso favorece las fuertes medidas de seguridad que rodean siempre a esta reunión de altos mandatarios.

    Además, el complejo hotelero, el primero abierto en Japón al estilo occidental tras la II Guerra Mundial, ha permanecido clausurado desde mayo de 2015 por tareas de acondicionamiento hasta esta primavera boreal y el precio por noche en la habitación más económica es de unos 50.000 yenes (alrededor de 450 dólares), según su página web.

    Con la elección de este complejo hotelero, los mandatarios —que a excepción del primer ministro japonés Shinzo Abe proceden de naciones occidentales— evitaron quedarse en los tradicionales hoteles nipones, conocidos como “ryokanes”, en los que el cliente duerme en un futón extendido en el suelo en vez de en una cama y en donde se desayuna sopa de miso y pescado, en vez de café. El Shima Kanko Hotel cuenta con medio centenar de suites de 100 m2 engalanadas con alrededor de 50.000 perlas cultivadas en la zona, según detallaron los medios locales.

    Durante su estancia en Mie, los dirigentes tuvieron la oportunidad de relajarse en los tradicionales y concurridos onsen, unos baños termales de aguas volcánicas muy populares entre los japoneses por sus propiedades beneficiosas para la salud y a donde se acude vistiendo la Yukata (traje tradicional similar al kimono). De todos modos, si así lo hicieron, la canciller alemana —la única mujer del grupo—, tuvo que disfrutar de la experiencia en soledad, porque los onsen se dividen por sexos.

    Lo que efectivamente visitaron los dirigentes fue el templo de Ise Jingu, el principal santuario del sintoísmo, considerado el lugar más sagrado por los japoneses. En ese exuberante recinto ubicado en una zona montañosa y de bosques frondosos en la prefectura de Mie, los líderes, guiados por un sacerdote sintoísta ataviado de blanco, cruzaron el puente Ujibashi sobre el río Isuzu, que, según la creencia popular, sirve como frontera entre el reino de los dioses y el mundo material.

    En el santuario se hacen diferentes ceremonias religiosas diarias basadas en los ciclos agrícolas, donde se dejan ofrendas vinculadas a los alimentos, el agua, el fuego, la madera o la seda, entre otras. Todos los años, creyentes procedentes de distintos puntos de Japón, llegan hasta allí en peregrinación, lo que se conoce como O-Ise-Mairi. Uno de los ritos para rogar a los dioses por un deseo consiste en lanzar una moneda a un foso, realizar una reverencia, dar dos fuertes palmadas y ejecutar una nueva inclinación. Más allá de las creencias personales, los mandatarios tal vez hayan aprovechado la chance de pedir sus deseos.