• Cotizaciones
    domingo 15 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Entrevista: Victoria Césperes

    Edad: 39 • Ocupación: Actriz y directora de teatro • Señas particulares: Le gusta probar cortados en diferentes cafeterías, en su casa tiene “un altarcito” con piedras energéticas, volvió de Buenos Aires por amor.

    Siempre le escriben mal el apellido. ¿Pensó en cambiárselo? En un momento sí, pero después dije no, papá, te voy a seguir haciendo honor. Pero hasta en créditos de películas en que he participado aparece mal (risas).

    ¿Cómo fue debutar dirigiendo teatro con Crecer o reventar, el stand up de Manuela da Silveira? Espectacular. Nos hicimos amigas filmando una película brasileña acá en Montevideo, Amigas de sorte, hace como dos años. Hicimos una participación, fueron tres días de grabación en Punta del Este y en el Sofitel. Estaba Sonia Braga, el elenco era impresionante, y nos divertimos porque era una situación medio loca: ellas eran un grupo de amigas que se ganaban la lotería y nosotras hacíamos de argentinas insoportables. Yo conocía a Manu desde hacía un montón pero nunca habíamos tenido un contacto así. Después de ahí no paró la amistad. Yo venía a la casa, ella iba a Buenos Aires, hubo muy buena conexión. Ella venía escribiendo y el año pasado me dijo: “¿Qué te parece si me dirigís?”. Yo me empecé a reír y después le dije: “Dejame pensarlo”. Creo que 24 horas después le contesté que sí, y fue un descubrimiento. 

    ¿Tiene algún ritual antes de salir a escena? Prendo palo santo. Lo paso por toda la sala antes de cada función, en cada rinconcito, en el camarín. Y como actriz me gusta también llegar varias horas antes. Soy medio obse con eso de llegar con mucha anticipación, acomodar, desconectar. Me gusta, me da seguridad.

    ¿Por qué siempre lleva alguna piedra energética encima? Empezó cuando hace años en Buenos Aires fui con una señora chamana que me habían recomendado para que me alineara los chakras. No creía mucho en eso pero probé, porque me gusta investigar, tener esas experiencias. Cuando fui me encontré con una señora toda ágil, tenía 75 años, me dijo: “Acostate en la camilla, te voy a poner unas piedritas que te alinean lo energético, que es real, no es algo místico”. Y ahí empecé. Salí como renovada, entonces pasé por un lugar, vi una piedrita y la agarré, y sentía que con la piedrita podía cambiar mi energía. Siento realmente cambios. Si vos creés, pasa. Es una frase hecha, pero amo las frases hechas. Para mí es así, porque lo he comprobado. Ahora en mi casa tengo una especie de altarcito que tiene turmalina, que es la piedra negra, tengo a la Virgen de Guadalupe, aunque no soy católica de ir a la iglesia, un elefantito, otra piedrita de cristal, piedritas de la playa, una de un volcán de cuando estuve en Tenerife en un festival…

    ¿Por qué decidió irse de Uruguay en 2011? Fue después de la operación, después del divorcio. Hice un quiebre, fue un cambio de vida. Estuve casada un montón de años, me casé a los 25 y ya vivía desde antes con él. Estuvimos juntos 17 años, fue mi primer y único novio hasta los 33 años. Cáncer de mama y chau, me fui, me separé. Fue todo así, radical, muy abrupto. Fue lo que pude hacer en ese momento: cortar con todo. 

    En Buenos Aires hizo grandes amistades, como la de Juana Viale. ¿Cómo se dio esa relación y después su trabajo juntas en La sangre de los árboles? Allá me mudé al lado de una cantina de una chica de mi edad y como yo estaba superperdida, me hice muy amiga de ella, y ella era muy amiga de Juana. La cantina de Coqui era como un club social. Hicimos muy buena onda enseguida con Juana. Después de un año en Buenos Aires conocí a un chileno y muy abruptamente me fui a vivir con él, conociéndolo nada, a Chile, en eso de: “Estoy viva, voy a hacer todo”. Ahí estuve en Santiago tres años y ella también, con los chicos, porque estaba separada. Fuimos a un taller de teatro juntas y después a tomar una cerveza y dijimos: “¿Hacemos algo? Dale, hacemos algo”. Y llamamos a Luis Barrales, un director y dramaturgo que nos habían recomendado. Ahí empezó un trabajo de investigación, estuvimos ocho meses haciendo improvisaciones y armamos La sangre de los árboles. Yo siento que es como mi hija. Para mí fue muy sanadora en lo personal.

    ¿Es cierto que después de siete años en el exterior está redescubriendo Montevideo con ojos de extranjera? ¡Total! Estoy fascinada con la rambla, con el verde, camino, me tomo los ómnibus, cosas que antes no hacía. Valoro todo lo que sea como el trato, lo chiquito. Sin duda tiene que ver con que yo también estoy distinta, pero lo estoy revalorizando. Amo Buenos Aires y vuelvo siempre, pero estoy muy feliz de haber alquilado mi apartamento en Punta Carretas, empezar de cero. Estos años me hicieron más despojada. Me mudé y no tenía nada. Una amiga me regaló un futón del suegro, Manuela la mesa y una silla, mis amigas me regalaron la cocina y yo me compré una heladera y una cama. Y de repente me encuentro con todo nuevo. Pero me mudé en febrero, así que todavía me falta mariekondear bastante (risas). Sigo con alguna valija por ordenar. 

    ¿El amor tuvo algo que ver también con su regreso? Sí, mi corazón fue bastante… Él es actor también, se llama Luis Martínez, lo conozco hace años y nos volvimos a encontrar hace un año más o menos y empezamos a salir. Él siempre me joroba con que yo nunca le di bola, pero viste que todo va, cuando va, o no va. Yo estaba dispuesta también a abrir un poco mi corazón, y más que un poco lo recontraabrí, y vamos bien. Cumplimos un año en febrero. Él nunca me dijo: “¿Qué vas a hacer? ¿Te vas a venir?”. Nada, no me presionó nada. ¿No me vas a decir que venga? (risas). Pero fue todo un proceso el año pasado. Dije: “Quiero volver a Montevideo, hacer la base allá”. Al principio me dio un poco de nostalgia dejar Buenos Aires, pero sentía que era el momento.

    // Leer el objeto desde localStorage